LA BIOGRAFÍA

BIOGRAFIA: Otto Pérez Molina, el "general de la paz" y de la "mano dura"

"Seguridad y empleo" es el eslogan de la campaña de Otto Pérez Molina

"Seguridad y empleo" es el eslogan de la campaña de Otto Pérez Molina

Infoltam/Efe
Madrid, 10 de septiembre de 2007

Otto Pérez Molina


La clave de su exitosa campaña que le llevó del 10% de la intención de voto en abril al 30% en septiembre, reside en la claridad y sencillez de sus ofertas electorales: su lema era "seguridad y empleo", los dos grandes problemas que afectan al ciudadano guatemalteco. Pérez Molina no ha dudado durante toda la campaña en dejar claro que "urge mano dura" y que busca "darle seguridad y empleo a la población guatemalteca que más lo necesita".

Al general retirado Otto Pérez Molina, oficial del Ejército desde 1973, de 56 años, sus seguidores le llaman el "general de la paz" por haber firmado en 1996, en representación de las Fuerzas Armadas, los acuerdos con la guerrilla, que pusieron fin a la guerra civil que padeció este país entre 1960 y 1996.

En el año 2000, tras dejar el ejército, impulsó la creación del Partido Patriota, una agrupación de derecha integrada por militares, empresarios y políticos conservadores, de la cual es secretario general. Pérez Molina cursó estudios superiores de Defensa Continental en el Colegio Interamericano de Defensa de Washington, y siguió cursos del Programa de Alta Gerencia en el Instituto Centroamericano de Estudios Económicos (INCAE) de Costa Rica, y una maestría en Ciencias Políticas por la Universidad Francisco Marroquín, centro del pensamiento liberal en Guatemala.

Dirigió el grupo de "oficiales jóvenes" que en 1982 se opuso al golpe militar promovido por el general Efraín Ríos Montt, quien a su vez depuso al también general Romeo Lucas García. Esa acción le valió, además de la permanente enemistad con Ríos Montt, un prolongado arresto militar por insubordinación. Acusado por algunos de estar vinculado a las masacres ocurridas en la zona de Nebaj en 1982, durante la guerra civil, él lo niega asegurando que "no me manché las manos".

Fue jefe de los servicios de inteligencia del ejército, la temida Dirección de Inteligencia Militar (G2) entre 1991 y 1993, puesto desde el cual rechazó al auto-golpe de Estado de mayo de 1993 liderado por el presidente Jorge Serrano Elías. Junto con el alto mando militar de entonces y organizaciones civiles obligó al retorno de la institucionalidad. El presidente Ramiro de León Carpio -que sustituyó a Serrano por disposición del Congreso- le nombró jefe del Estado Mayor Presidencial (EMP), una unidad militar encargada de prestar seguridad al mandatario y su familia. En esta época, 1993-96, fue, de facto, el segundo hombre del régimen.

La leyenda negra indica que es uno de los jefes de los grupos clandestinos de seguridad, como quedó reflejado en un informe publicado por la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, en inglés), denominado "Poderes ocultos en la Guatemala post conflicto". En este estudio se señalaba que Pérez Molina lidera el grupo conocido como "El Sindicato" enfrentado a la llamada "Cofradía", dos grupos del crimen organizado compuestos por militares y enfrentados entre sí. Pérez Molina ha desmentido esas acusaciones y en su defensa asegura que "se trata de campañas negras" promovidas por sus adversarios para desprestigiarlo

Columnista del principal periódico del país, Prensa Libre, en las elecciones de 2003, renunció a su precandidatura presidencial e integró una coalición de pequeñas agrupaciones que promovieron la candidatura presidencial del conservador Óscar Berger, el actual presidente. Durante los primeros cuatro meses del gobierno de Berger, Pérez Molina fue Comisionado de Defensa y Seguridad, pero dejó el cargo por diferencias con el mandatario, y ocupó el escaño en el Parlamento que había ganado en esos comicios.

Desde que se lanzó a la arena política, Pérez Molina ha enarbolado la bandera de la "mano dura" contra la violencia y la inseguridad, que padece el país ("seguridad democrática" lo llama él, buscando un claro paralelismo con Álvaro Uribe). Consciente de que ése es el principal problema que afecta a la población, en especial la urbana, su principal fuente de votos, ha hecho del combate a los violentos su característica más conocida. Por eso, su mensaje (sencillo, directo y comprensible) ha conseguido llegar mejor al electorado: "rechazo a la politiquería" y "mano dura" contra las maras (las pandillas juveniles urbanas) y las mafias infiltradas en el aparato del Estado. Sus seguidores no han descuidado en presentarle como un "hombre fuerte, de carácter y con decisión, a quien no le tiembla la mano", "un hombre de acción, no de escritorio" y como el candidato ideal para luchar "contra la corrupción".

La clave de su exitosa campaña que le llevó del 10% de la intención de voto en abril al 30% en septiembre, reside en la claridad y sencillez de sus ofertas electorales: su lema era "seguridad y empleo", los dos grandes problemas que afectan al ciudadano guatemalteco. Pérez Molina no ha dudado durante toda la campaña en dejar claro que "urge mano dura" y que busca "darle seguridad y empleo a la población guatemalteca que más lo necesita".

Habrá que estar atento a su relación con su compañero de fórmula, Ricardo Castillo Sinibaldi. Perteneciente a una acaudalada familia de la élite fue aliado de Óscar Berger. Su fuerte carácter y su ambición de llegar a la Presidencia pueden crear fuertes tensiones entre ambos en un futuro gobierno.

Su propuesta de reforma constitucional ("refundar el Estado de Guatemala" según sus propias palabras) busca acabar con "la politiquería" reduciendo el número de diputados y dando autonomía a los poderes locales. Pero el temor a que aupado en su popularidad pudiera intentar aprobar la reelección es un dato a tener en cuenta.

 
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