EL ANÁLISIS DE INFOLATAM

Benedicto XVI en Brasil

 

Infolatam
Burgos, 10 de mayo 2007


"El viaje de Benedicto XVI dejará huella, aunque sea muy diferente de los de su antecesor. Lo está siendo ya. Un viaje menos profuso y más profundo. Menos clamoroso y más concentrado. Al papa Ratzinger le interesa sobre todo el núcleo de las cosas".

En su primer viaje papal fuera de Europa, Benedicto XVI ha aterrizado en Brasil, en Sao Paolo. Sin embargo, allí le esperaba todo el continente americano. Su estancia – del 9 al 15 de Mayo – tendrá más de continental que de brasileña.

Con este viaje, el papa Ratzinger continua y amplia una secuencia que se inició en 1955, precisamente en Rio de Janeiro, y que tiene sus etapas en Medellín (1968), en Puebla (1979) y en Santo Domingo (1992). Estas son las fechas de las sucesivas reuniones conjuntas del episcopado latinoamericano y caribeño. En Medellín estuvo ya Pablo VI y Juan Pablo II se hizo presente en las sesiones de Puebla y Santo Domingo.

En esta nueva cita con el CELAM (Conferencia Episcopal Latinoamericana) Benedicto XVI en diálogo con representantes de todos los episcopados – 162 obispos y un buen número de expertos y observadores - analizará la situación del catolicismo en América Latina y estudiará las perspectivas de una nueva evangelización del Continente. Las estadísticas más recientes estiman que los católicos son unos 480 millones siendo unos 600 la población de la América Española.

Al hilvanar con su estancia en el Brasil de Lula esta experiencia pastoral, Benedicto XVI se encuentra con una situación religiosa y política harto novedosa. No en vano han pasado quince años desde la cita del CELAM en Santo Domingo.

En el terreno político o ideológico el rumbo ha virado hacia fórmulas en las que se mezclan el laicismo de las izquierdas con experiencias crecientes de caudillismo al estilo bolivariano de Cuba, Venezuela, Bolivia, etc. En lo religioso, a su vez, pasaron ya los años comprometidos y marcados por la “teología de la liberación” y las tensiones del post-concilio Vaticano II. Ahora se registra una sangría intensa de deserciones de católicos a favor de las sectas de todo genero y especie que invaden el Continente. Amen de todas la flojeras derivadas de una concepción hedonista de la vida, de la secularización y de la crisis de matrimonio y familia que también han hecho mella en el Continente latinoamericano.

Benedicto XVI conoce la situación y ha preparado su viaje con la exquisitez que le caracteriza. Los nubarrones no le han asustado. Recientemente ha afirmado que “a pesar de las dificultades, América Latina tiene sed de Dios”.

Su presencia en Brasil se reducirá a Sao Paolo y a Aparecida, pequeña ciudad donde se encuentra el santuario de la patrona de Brasil, sede ahora de la nueva reunión del CELAM.

El viaje de Benedicto XVI dejará huella, aunque sea muy diferente de los de su antecesor. Lo está siendo ya. Un viaje menos profuso y más profundo. Menos clamoroso y más concentrado. Al papa Ratzinger le interesa sobre todo el núcleo de las cosas. Es el papa de la palabra justa y de la esencialidad. Su residencia en Aparecida será un monasterio benedictino. A los monjes no se les ha olvidado poner en la celda papal un hermoso piano.

 
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