
El Tiempo
Bogotá, 27 de noviembre de 2007
"Bienvenida, pues, una mediación internacional que descongele la relación colombo-venezolana y restablezca el diálogo civilizado porque la situación lo reclama con urgencia". (El Tiempo. Colombia)
"...Nunca antes en la historia de la relación bilateral se había llegado a tal grado de beligerancia verbal entre sus jefes de Estado. Los ofensivos epítetos del mandatario venezolano y la dura respuesta del presidente Uribe señalan la ruptura del clima de cordialidad y entendimiento que se había construido en los últimos tres años, luego de la crisis que generó la captura del guerrillero Rodrigo Granda en Caracas, en diciembre del 2004.
Ante la situación creada, lo que se impone congelar es la escalada verbal y la guerra del micrófono. Por eso, resulta urgente acudir a los canales diplomáticos y poner a funcionar a las cancillerías, que para eso existen. Mientras tanto, el gobierno colombiano debe mantener la calma, meterle cabeza fría al problema y convocar la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores para cimentar un consenso nacional en torno de esta delicada crisis.
No hay que hacerse ilusiones, sin embargo, de que por el lado del presidente Chávez haya gran interés en bajar el tono. Por una razón elemental, que tiene mucho que ver con la ruidosa pugnacidad nacionalista que le ha puesto a la presente crisis: el referendo que su gobierno ha convocado para el próximo domingo 2 de diciembre para cambiar la Constitución de Venezuela, y el hecho altamente significativo de que todas las últimas encuestas señalan una tendencia creciente a favor del NO. Es decir, que Chávez podría perder el referendo con el que pretende acaparar todos los poderes públicos y allanar el camino hacia la presidencia vitalicia.
...Todo lo cual reafirma la necesidad de que el Gobierno mantenga la calma y no le haga el juego a esta estrategia. El presidente Uribe ya fijó de manera suficientemente enérgica su posición y debe dejar a Chávez hablando solo. Lo más seguro es que continuará haciéndolo toda la semana, en el afán de movilizar a sus huestes hacia las urnas con arengas nacionalistas.
Existe, por otra parte, explicable inquietud por la manera como esta crisis pueda afectar las relaciones económicas, pues están en juego un millón de empleos y 5.000 millones de dólares en intercambio comercial...
...Para bien de ambos pueblos, cabe esperar que esta crisis no pase a mayores y que una vez despejada la incógnita electoral del domingo en Venezuela (en cualquier sentido), se reduzcan las tensiones. Hay que hacer caso omiso de cualquier "ruido de sables" y tentaciones armamentistas o militaristas.
Y tener en cuenta, hacia el futuro, los riesgos que entrañan las relaciones binacionales que dependen de las personalidades de los mandatarios -sobre todo de unas tan fuertes y volcánicas como las de Uribe y Chávez- en detrimento de las embajadas y cancillerías. Porque cuando esas personalidades pelean, todo se viene abajo. No era del todo imprevisible que, con las diferencias ideológicas que los caracterizan, se presentara un choque de los dos presidentes. Y no deja de ser una cruel paradoja que las que se están frotando las manos con este enfrentamiento son las Farc.
Durante la última crisis, los gobiernos de Brasil y Perú ofrecieron sus buenos oficios para propiciar un acercamiento entre Uribe y Chávez. A la postre, fue la gestión de Fidel Castro la que lo logró. Hoy podría pensarse en alguna "movida diplomática" parecida con el fin de apaciguar los ánimos. Bienvenida, pues, una mediación internacional que descongele la relación colombo-venezolana y restablezca el diálogo civilizado porque la situación lo reclama con urgencia".
Extracto del editorial del diario El Tiempo
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