Cristina Kirchner, se abraza a su esposo, el ex presidente Néstor Kirchner durante el acto de toma de posesión.
Infolatam
Buenos Aires, 14 de mayo 2008
Cuando todos esperaban que Néstor Kirchner se diera un baño de populismo personal, el ex presidente argentino hizo lo contrario. En el acto multitudinario en el que asumió formalmente como líder del gobernante peronismo, para sorpresa general, cedió el protagonismo a su esposa y actual jefa del Estado, Cristina Fernández. La concentración peronista acabó con una pelea entre diferentes bandos sindicalistas.
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Néstor Kirchner apenas pronunció unas palabras y fue la presidenta del país la principal oradora del mitin, con un discurso conciliador, en el que llamó a todos los sectores de la sociedad a reunirse "sin rencores y sin antagonismos". Sin citar directamente al sector agropecuario, que cumple una huelga comercial de ocho días y lleva dos meses de protestas, Crisitina Kirchner pidió "terminar con los enfrentamientos" al considerar que "solo sirven para dividir".
"Convocamos desde este espacio político a todos los argentinos sin distinción de pertenencias a debatir y a discutir en un marco democrático para profundizar la transformación y el crecimiento", dijo la presidenta con tono conciliador. Además, la jefe de Estado reclamó "respeto a la voluntad popular" y retomó la convocatoria a conformar una "concertación plural" que había formulado Kirchner durante su gestión (2003-2007).
Al acto, que contó con bombos, banderas y otros ingredientes del folclore del Partido Justicialista (PJ, peronista), asistió el pleno del gabinete de ministros, varios gobernadores provinciales, alcaldes y legisladores de la fuerza que gobierna el país desde 2002, además de los 74 nuevos integrantes del Consejo Nacional del partido fundado en 1946 por el tres veces presidente de Argentina Juan Domingo Perón, cuyo retrato fue colocado en el escenario junto al de su segunda esposa, Eva Duarte.
El ex presidente tomó posesión formal de la jefatura del PJ, intervenido por la Justicia desde 2005 a raíz de sus enfrentamientos internos, luego de que fuese descartada la única lista que pretendía competir con el ex mandatario en elecciones primarias.
Antes de que hablase Crisitina Kirchner, lo hicieron Juan Cabandié, legislador e hijo de desaparecidos durante la última dictadura militar (1976-1983), además del jefe de la Confederación General del Trabajo -la mayor central obrera del país-, Hugo Moyano, y el gobernador de la provincia de Chaco (noreste), Jorge Capitanich.
Después de cargar contra los productores rurales que "cortan las rutas innecesariamente", Moyano señaló que "la única forma de resolver estos conflictos es sentándose a la mesa del diálogo y lograr un acuerdo social, no hay otra". "Jamás en la historia hubo un Gobierno que apoye tanto al sector agropecuario como este", manifestó a su vez Capitanich, quien sostuvo que "los argentinos tienen memoria y saben muy bien que en los últimos cinco años hemos tenido la mayor tasa de crecimiento de la historia económica del país".
Cuando estaba comenzando la desconcentración, columnas pertenecientes a los sindicatos de choferes de camiones y de trabajadores de la construcción se enfrentaron con palos y piedras, por lo que la policía disparó gases lacrimógenos para dispersarlos. Las autoridades reportaron al menos ocho heridos, mientras que algunos medios de prensa locales indicaron que durante los disturbios se oyeron detonaciones de armas de fuego y hubo lesionados que debieron ser trasladados en ambulancia.
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