Política      

Argentina: el kirchnerismo se rompe

Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde, de aliados políticos en 2003 a rivales encarnizados en 2008

Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde, de aliados políticos en 2003 a rivales encarnizados en 2008


Las claves:
  • Cristina K. convocó hoy a los habitantes de su país a construir "una nueva independencia" en base al desarrollo económico.
  • Eduardo Duhalde lidera en la sombra al peronismo disidente.
  • 30 diputados peronistas no votaron en el Congreso el aumento de impuestos al campo.

Infolatam
Buenos Aires 9 de julio de 2009


El kirchnerismo sigue sufriendo escisiones, perdiendo apoyos y poder: la división en la CGT se une a las diferencias que mantienen los Kirchner con el vicepresidente Julio Cobos, el malestar en los aliados, los radicales K, las rupturas de los diputados justicialistas que no votaron el aumento de los impuestos al campo, las deserciones de varios gobernadores y las divisiones al interior del peronismo.

Hugo Moyano, aliado de Néstor y de Cristina Kirchner desde 2003, continúa al frente de la principal fuerza sindical del país, la CGT, pero su poder es menor, depende de los llamados Gordos (caciques que controlan los grandes gremios) y además ha sufrido la separación del dirigente gremial Luis Barrionuevo. Moyano es un declarado aliado del kirchnerismo mientras que Barrionuevo se alinea con el expresidente Eduardo Duhalde quien busca cohesionar al peronismo crítico con el gobierno de los Kirchner.

El conflicto con el campo ha ido poco a poco socavando el poder kirchnerista que el propio Néstor Kirchner fue construyendo pacientemente desde 2003, cuando apenas superó el 20% de los votos y llegó a la Casa Rosada tras el abandono de Carlos Menem quien renunció a competir en la segunda vuelta.

Ese conflicto con el campo provocó las primeras fracturas cuando algunos gobernadores mostraron su malestar por el incremento de la retenciones a las exportaciones. Entre esos gobernadores destacó la figura del peronista Juan Schiaretti de Córdoba y el de Santa Fe, el socialista Hermes Binner, quien siempre se mostró cercano en su relación con el gobierno.

Luego, el vicepresidente Julio Cobos causó un fuerte malestar en el ejecutivo al propiciar por iniciativa propia que el Congreso abordara el asunto de las retenciones. El conflicto entre la presidenta y el vicepresidente se inició  cuando Cobos hizo pública una carta abierta en la que reclamaba que el Ejecutivo enviara al Congreso la discusión sobre el alza tributaria. Luego, Cobos convocó a los gobernadores de las 23 provincias a debatir el proyecto, aunque sólo asistieron tres, dos de la oposición y otro del peronismo crítico.

En el Congreso la subida de las retenciones fue aprobada pero sin el apoyo de los radicales K, que fueron en coalición con el kirchnerismo en las elecciones de 2007 y con el voto en contra de 30 peronistas, entre ellos el exgobernador de la provincia de Buenos Aires, Felipe Solá.

Dentro del peronismo, que lidera desde marzo Néstor Kirchner ha ido surgiendo facciones que no apoyan a los Kirchner y que lidera Eduardo Duhalde, quien trata de unificar al peronismo disidente compuestos por el gobernador de San Juan Alberto Rodríguez Sáa, y su hermano el expresidente Adolfo Rodríguez Sáa, el exgobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota, o el exgobernador de Santa Fe, Juan Carlos Reutemann

 
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