La Feria Internacional del Libro de Buenos Aires cerró sus puertas después de alcanzar un récord de 1.600 actos culturales y el inédito ciclo de "cocina en vivo" a cargo de chefs autores de libros gastronómicos, para regocijo de más de 1,2 millones de visitantes.
Después del último fin de semana, en el que la muestra fue particularmente multitudinaria, los organizadores también calcularon que este año las ventas de libros aumentaron un 17 por ciento con respecto a la edición del 2007.
En 19 días, por la exposición pasaron el estadounidense Tom Wolfe y el argentino Ricardo Piglia, que tuvo a su cargo la inauguración de la feria, además de la canadiense Naomi Klein, la brasileña Nélida Piñón y el mexicano Juan Villoro, entre muchos otros.
Como ocurrió en años anteriores, la feria tuvo una variopinta impronta española con la asistencia de autores como Juan José Millás, Eduardo Mendicutti, Almudena Grandes, Rosa Montero, Marcos Ana, Luis García Montero, el juez Baltasar Garzón y el psiquiatra Enrique Rojas.
Catalogada por sus organizadores como la más importante de Latinoamérica, la muestra literalmente copó los 45.500 metros cuadrados de La Rural, el mayor recinto ferial de la capital argentina, y contó con la participación de 48 países. Pocas horas antes de que la exposición cerrara sus puertas al público, sus responsables dieron a conocer estimaciones preliminares que indican que desde el 24 de abril último fue visitada por 1.240.000 personas, 28.000 más que el récord del año pasado.
La gran novedad de esta Feria del Libro fue el ciclo "Placeres y sabores", en el que una decena de chefs cocinaron a la vista del público para difundir la literatura gastronómica como una herramienta útil a la hora de la creatividad culinaria. El aroma de los postres preparados por la hermana Bernarda, una monja que popularizó sus recetas por televisión, se mezcló con el de los platos de "cocina científica" y los de "cocina de salud", además de los de la gastronomía tradicional.
Entre los anaqueles abarrotados de volúmenes hubo incluso una sesión dedicada a los cócteles y otra de cocina para celíacos, todas ellas acompañadas de numerosos libros de recetas que los asistentes ojearon entre curiosos y divertidos. Para quienes tienen varias visitas a la muestra en su haber, en los últimos años se ha incrementado la cantidad de actividades que nada tienen que ver con la literatura en particular o la cultura en general.
Ya que una de las actividades preferidas por el público son los actos culturales, este año hubo 14 salas para albergar este tipo de encuentros, dos más que en la exposición de 2007. De los más de 1.600 encuentros, los más concurridos fueron la charla de Wolfe sobre el "nuevo periodismo", una maratón de lectura de textos de humor y el homenaje al folclorista argentino Atahualpa Yupanqui al cumplirse un siglo de su nacimiento.
De acuerdo con las estadísticas de la Fundación El Libro, organizadora de la feria, los títulos más consultados fueron clásicos como "Martín Fierro", obra cumbre de la literatura gauchesca local, "Las mil y una noches" y "La metamorfosis", del checo Franz Kafka. En cuanto a las temáticas, la informática e Internet encabezaron las preferencias, seguidas por la literatura argentina.
Las ventas de libros aumentaron un 17 por ciento sobre el pasado año.
La gran novedad fue el ciclo "Placeres y sabores", en el que una decena de chefs cocinaron a la vista del público.
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