Cristina Kirchner busca rebajar la tensión que ha habido entre el gobierno de su esposo y los empresarios
Infolatam
Buenos Aires, 6 de septiembre de 2007
Cristina Fernández tendió ayer puentes hacia el mundo empresarial con el que Néstor Kirchner ha mantenido fuertes diferencias a lo largo de su presidencia. La candidata gubernamental busca suavizar la imagen del kirchnerismo, acercarse a los empresarios sin olvidar a los sectores populares para los que propone profundizar las políticas sociales.
Cristina Fernández de Kirchner concretó su acercamiento a los empresarios durante un evento organizado por IDEA, entidad que agrupa a más de 400 empresas. En este encuentro, al que el presidente Néstor Kirchner nunca ha asistido en los cuatro años de gobierno, la candidata presidencial recalcó que "ganar dinero no debe ser considerado pecado".
Cristina aseguró que su gobierno encarará la crisis energética: "debemos abordar el tema energético como un problema mundial". Trató de restar importancia al nivel que ha alcanzado la crisis y destacó que "prefiero las tensiones del crecimiento que las que producen las crisis". Asimismo, siguió con su discurso de primar en su futuro gobierno la concertación social y las inversiones sociales cuando hizo hincapié en que será necesario "articular un acuerdo social" en el que "cada uno de los factores de la producción pueda desarrollar un acuerdo que de viabilidad y sustentabilidad a este modelo"..
Defendió el actual modelo, cuando se refirió al malestar del campo: "el campo a veces se queja porque considera que contribuyen en demasía con el superávit, pero no hubieran crecido tanto sin el subsidio del Estado a los combustibles", o al de los empresarios: "tal vez desde el lugar menos pensado por el empresariado, en mayo del 2003 surgió un modelo económico que pretende incluirnos a todos...ese fue un punto de inflexión, hay que entender que la economía es un círculo virtuoso donde todos ponemos un poco".
La candidata además minimizó el impacto de la crisis financiera internacional en el país y reiteró la validez del modelo pese a los malos momentos económico que pueden avecinarse: "en la Argentina por primera vez la crisis no impacta como con el Tequila o con los tigres asiáticos. Cada estornudo en el sistema financiero internacional provocaba una gripe virósica", defiendo este modelo económico de autonomía razonable que nos permita la menor vulnerabilidad posible". Y aclaró que buscará "un tipo de cambio competitivo pero también con más valor agregado". Por último, adelantó que en el 2008 el superávit "estará en los niveles actuales, cerca de 3,15% del PBI".
En cuanto al tema de la inflación, respaldó el cuestionado índice de precios al consumidor oficial, que según analistas es manipulado cada mes por el Gobierno para dar cifras menores a las reales y "maquillar" la aún alta inflación, el mayor problema de la gestión Kirchner. La inflación minorista fue del 9,8% en el 2006, y acumuló un 4,4% entre enero y julio, pero según las estimaciones privadas la subida real duplicaría esa cifra. Dejó abierta la puerta a una posible reforma del métido de medición cuando aseguró que la metodología usada para elaborar el índice de precios no es "ni el Talmud, ni el Corán ni la Biblia".
Cristina Fernández llegó acompañada del Jefe de Gabinete Alberto Fernández y no del reponsable del área, Julio De Vido, lo que supone un claro mensaje de quién será uno de los hombres fuertes en su gobierno.
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