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EL ANÁLISIS

Ante un final de fiesta

 

La Nación
Buenos Aires, 30 de noviembre de 2008


"Cristina Kirchner demoró menos de 24 horas en concederle una entrevista al cardenal Bergoglio, que nunca logró las condiciones necesarias para reunirse con el ex presidente Kirchner. La Presidenta fue también a la asamblea anual de la Unión Industrial para anunciar, en buen romance, un final de fiesta. Néstor Kirchner despreció siempre cualquier conglomerado de empresarios. El único problema de Cristina consiste en que todo el mundo cree que el marido presidencial es el que gobierna con antojos contradictorios". (La Nación. Argentina) 

 

"Néstor Kirchner se notificó en los últimos días de que la recesión golpea las puertas y de que el Estado exuberante que conoció ya no existe más. La recaudación sólo permitiría los gastos impostergables del Estado si se quiere preservar cierto superávit. Esas erogaciones imprescindibles corresponden a los salarios de los empleados y a los gastos fijos. No hay más. El promedio de la poda presupuestaria para el año próximo será del 20 por ciento, que es justo lo que sobra si se apartan aquellos gastos.

La sociedad dejó de comprar. La producción agropecuaria duerme en silos y frigoríficos por la acción o la omisión del Gobierno. El turismo se cayó por la crisis internacional. La economía real apaga los motores. Es el infierno perfecto de cualquier gobernante. Funcionarios clave acceden sólo al ex presidente; no le llevan malas noticias a la Presidenta. Eso explicaría que Cristina Kirchner haya pensado en Débora Giorgi para abrir nuevos mercados a la producción argentina , mientras la producción básica argentina no se mueve de la Argentina.

Las malas novedades explican también que el Gobierno haya decidido bajar el increíble nivel de los subsidios al consumo de servicios públicos. El Estado de Kirchner despilfarró dinero durante más de un lustro pagando la luz, el gas y el transporte hasta de los ricos. Ese paraíso está perdido.

Giorgi se propuso arreglar el conflicto con el campo. Deberá bajar las retenciones a la soja para convencer a los productores de que pueden exportar con un precio internacional que perdió casi el 50 por ciento de su valor. Deberá vérselas con Ricardo Echegaray, el poderoso hombre de Kirchner colocado en la agencia de exportaciones para hacerles imposible la vida a los productores. Es él quien pone trabas a las exportaciones de carne, de cerdo, de leche y de quesos. Echegaray es tan odiado como Moreno entre los dirigentes rurales. O más aún. En última instancia, los dos son cómplices de la prepotencia del sistema gobernante.

La nueva ministra viene con fama de un carácter fuerte y decidido. Tiene muy pocas pulgas , aceptó un funcionario que la conoce desde hace mucho tiempo. Dará el portazo si comprueba que su lucha es estéril , anticipó otro. El ministerio de Giorgi desplumó a Carlos Fernández, convertido desde ahora en un secretario de Hacienda de lujo. Es lo que sabe hacer y lo que quiere hacer: sumar y restar con los números fiscales.

¿Puede existir un Ministerio de la Producción con Turismo y sin Energía? La fórmula es medio excéntrica, pero es lo que hay. Nadie puede tocar a Julio De Vido. Petróleo y obras públicas no irán jamás a manos de una desconocida, como Giorgi lo es, de alguna manera, para el hermético universo kirchnerista.

No hay explicación racional para la cerrada defensa que Néstor Kirchner hace de De Vido. En sus cinco años y medio de gestión, el país perdió reservas de petróleo y gas como nunca en su historia. Dos días de calor intenso fueron suficientes para que cientos de miles de argentinos se quedaran sin la indispensable electricidad. En varios barrios metropolitanos las cacerolas volvieron a salir a la calle con el nombre de De Vido en la boca de muchos.

Un temor sordo se extiende entre los funcionarios. La crisis social, consecuencia del freno económico, podría terminar con protestas masivas, sobre todo en el conurbano. Quizá por eso la Presidenta no demoró un instante en recibir a la conducción de la Iglesia, que ha sido siempre un factor importante para la contención del reclamo social. Bergoglio será el jefe de la Iglesia hasta el final del mandato de Cristina...".

Extracto del artículo publicado por el diario La Nación 

 
 

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