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EL ANÁLISIS

América Latina y el Caribe hacen frente a los retos después de la crisis

 

Infolatam
Washington, 23 octubre 2009


"... Habrá que reorganizar la regulación financiera para contener mejor los riesgos, a la luz de las lecciones que dejaron las crisis financieras de las economías avanzadas. Gracias a estas mejoras, los países mejor preparados pudieron instituir políticas que contribuyeron a neutralizar los efectos de los shocks externos. Los bancos centrales pudieron recortar las tasas y varios países, en virtud de la disciplina fiscal adoptada durante los años de auge de los ingresos públicos, pudieron incrementar el gasto público este año, estimulando la economía en el momento más necesario". (FMI. Boletin

Perspectivas económicas. Las Américas: se evitó la crisis. ¿Qué sigue ahora? 

Los países de América Latina y el Caribe se están recuperando de la crisis mundial, pero a ritmos diferentes, y el crecimiento regresaría a la región en su conjunto en 2010, anunció el FMI.
En su informe sobre las perspectivas económicas regionales, que dio a conocer el 23 de octubre en San Pablo, Brasil, el FMI señala que los países que internalizaron las duras lecciones de crisis internacionales previas estuvieron mejor preparados para la última.

"La cuestión, ahora que pasó lo peor de la tormenta, es cómo ajustar las políticas a la nueva realidad de una economía mundial menos dinámica sin por eso dejar de crear condiciones para el crecimiento y el alivio de la pobreza", precisó Nicolás Eyzaguirre, Director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI. La previsión de crecimiento regional para la totalidad de 2009 es de -2½%, principalmente como consecuencia de las contracciones ocurridas este año. Pero muchos países ya comenzaron a recuperarse, y se proyecta que la región experimentará un crecimiento moderado de alrededor de 3% en 2010.

Una recuperación desigual determina los retos para la política económica  El momento en que se produzca la recuperación y el rumbo de la misma variarán entre las economías de la región, dependiendo de la naturaleza de las vinculaciones internacionales, así como de los marcos y la trayectoria de la política económica, estima el FMI. Un factor crítico es el repunte reciente de los precios de las materias primas, que beneficia a los grandes exportadores de la región pero no a los importadores.

Al analizar la situación regional, el informe clasifica a los países en cuatro grupos: 1) exportadores netos de materias primas con pleno acceso a los mercados financieros, como Brasil, Chile, Colombia, México y Perú; 2) otros exportadores de materias primas; 3) importadores de materias primas con un sector turístico extenso, principalmente en el Caribe; y 4) otros importadores netos de materias primas, entre ellos muchos que dependen de las remesas de trabajadores provenientes del exterior.

Las perspectivas son más halagüeñas para los exportadores de materias primas financieramente integrados. Se trata de los países que más margen tuvieron para distender la política monetaria y fiscal este año, un estímulo que está sustentando la reactivación. Una cuestión clave ahora es en qué momento y en qué orden conviene retirar ese apoyo. En términos generales, se debería suprimir el estímulo fiscal antes que el monetario, según el FMI. Además, algunos de estos países quizá se vean enfrentados a fuertes afluencias de capital, que podrían resultar problemáticas. En esos casos, el desmantelamiento de las políticas de estímulo posiblemente deba avanzar con mayor rapidez aun, comenzando por el lado fiscal, al tiempo que se flexibiliza el tipo de cambio para limitar apuestas en un solo sentido con la moneda local.

La reactivación será tímida en muchos países importadores de materias primas que dependen del ingreso generado por las remesas de trabajadores y el turismo, ya que esos flujos están vinculados a condiciones de empleo aún débiles en Estados Unidos y otras economías avanzadas. Muchos se encontraron de cara a la crisis con elevados niveles de deuda y un limitado margen de maniobra económica. Todo espacio del que dispongan para el estímulo deberían reservarlo en caso de que la recuperación económica se interrumpiera. Los países que cuentan con el margen de maniobra más pequeño deberían centrarse en mantener la estabilidad y aliviar las penurias de los grupos más vulnerables, opina el FMI.

El regreso del crecimiento rápido se hará esperar.

Las secuelas de la crisis internacional se harán sentir en la región. El FMI prevé que el crecimiento del producto potencial durante el próximo quinquenio será algo más lento que en los años previos a la crisis. La pérdida será más pronunciada en Estados Unidos y otras economías avanzadas, pero también se registrará en América Latina y el Caribe.

A mediano plazo, las políticas de la región tendrán que ajustarse a este nuevo ambiente de expansión más suave, según el FMI. Como el ingreso público crecerá con más lentitud, habrá que reconstituir los amortiguadores fiscales, fijar prioridades para el gasto público y estimular el crecimiento tendencial y la lucha contra la pobreza en medio de un clima económico menos propicio.

Mejor preparados y con un mayor margen de acción

El desempeño de los países de América Latina y el Caribe fue mejor en esta crisis que en las anteriores, de acuerdo con el FMI, gracias a los esfuerzos desplegados durante la última década por fortalecer las economías.

La resiliencia de la región frente a shocks generados fuera de sus fronteras marca una viva diferencia con el pasado: esta vez la región estaba mejor preparada y así pudo evitar caer en crisis propias del sistema financiero, las finanzas públicas o la balanza de pagos.

Algunas mejoras estructurales son dignas de mención. La flexibilidad cambiaria sirvió de amortiguador en varios países. La disciplina fiscal había hecho bajar el nivel de la deuda pública significativamente en muchos casos. Y los bancos de la región financiaban el crédito interno con depósitos internos y habían adoptado prácticas de préstamo prudentes. Con todo, habrá que reorganizar la regulación financiera para contener mejor los riesgos, a la luz de las lecciones que dejaron las crisis financieras de las economías avanzadas.

Gracias a estas mejoras, los países mejor preparados pudieron instituir políticas que contribuyeron a neutralizar los efectos de los shocks externos. Los bancos centrales pudieron recortar las tasas y varios países, en virtud de la disciplina fiscal adoptada durante los años de auge de los ingresos públicos, pudieron incrementar el gasto público este año, estimulando la economía en el momento más necesario.

 
 

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