
El Deber
Santa Cruz de la Sierra, 2 de diciembre de 2008
"El país se debate a la deriva, en medio de problemas que, aunque se trata de minimizarlos, son trascendentes o cuando menos ameritan un examen detenido y la búsqueda urgente de algunas alternativas. Pero aún suponiendo que tales problemas, con la ayuda de Dios o por la fuerza de la gravedad, serán solucionados a su debido tiempo, no es posible admitir que los bolivianos sigamos desplazándonos en ambiente que, de tan caldeado, prácticamente ya es insufrible". (El Deber. Bolivia)
"...el calentamiento del ánimo ciudadano ya lleva mucho tiempo, en todo caso, mucho más que el de tipo climático. Desde los hechos deplorables y luctuosos que se dieron en la noreste región pandina, hasta estos días, el calentamiento anímico no se ha disipado y ni siquiera ha experimentado merma. Y tras ese curso en extremo calcinante, discurre la vida nacional, concitando obviamente la suma de la preocupación y del quehacer colectivos.
El país, entre tanto, se debate a la deriva, en medio de problemas que, aunque se trata de minimizarlos, son trascendentes o cuando menos ameritan un examen detenido y la búsqueda urgente de algunas alternativas. Pero aún suponiendo que tales problemas, con la ayuda de Dios o por la fuerza de la gravedad, serán solucionados a su debido tiempo, no es posible admitir que los bolivianos sigamos desplazándonos en ambiente que, de tan caldeado, prácticamente ya es insufrible.
La salida a estas alturas del partido tendría que ser la reposición de la paz y del en extremo frágil sentimiento de unidad de los bolivianos entre sí, muy en particular en este tiempo. No obstante, esto que nos parece de inapelable e inmediata necesidad desde el punto de vista de los intereses de la nación toda, está al margen de los imperativos del gobierno que encabeza Evo Morales. Para el jefe del Estado y su equipo otras son las prioridades absolutas, y entre éstas, la de pasar factura con intereses incluidos, a los presuntos digitadores de los hechos de Pando y de otros concomitantes en regiones diversas. Y todo permite suponer que este operativo implacable y con respaldo de la fuerza es parte del propósito de abonar el terreno para el próximo referéndum y del que se espera como cosecha óptima una nueva Constitución Política del Estado, de cuya calidad y ecuanimidad hay muchos, muchísimos que no están convencidos.
Y no para la cosa con la presentación de facturas. Se está dando, asimismo, el apresamiento de los presuntos deudores, aunque supuestamente de los más renuentes, tal vez por falta de espacio en las penitenciarías para refundirlos a todos.
Algo hay en esta actitud del Gobierno de imprudente. Algo así como lo de jugar con fuego con el polvorín encima"
Extracto del editorial del diario El Deber
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