
El Semanario
México 3 de octubre 2007
"Señores, no se trata de colores partidistas. Se ha creado -artificialmente- un clima propicio para una escalada de precios que podría ser mucho más peligrosa de lo que se anticipa. La advertencia es a tiempo: se está jugando con fuego irresponsablemente". (El Semanario. México).
En las últimas semanas se ha desatado una andanada de discusiones por el alza de precios en algunos productos agrícolas.
Bien vale la pena recordar cómo se originó esta gritadera entre políticos cuando el Congreso aprobó la aplicación de un impuesto de 5.5% al precio de las gasolinas de forma gradual y diferida durante 18 meses. Un impuesto que surgió de la negociación política entre el gobierno federal y los gobernadores para que éstos apoyaran la reforma hacendaria y, en contrapartida, obtuvieran recursos adicionales para sus estados. Claro, en el acuerdo el gobierno cargaría con el costo político con tal de sumar votos para su reforma.
Pero la presión legislativa de priistas y perredistas y la difusión de la perversa idea de un gasolinazo hizo que el presidente Calderón se deslindara de lo aprobado por el Congreso e intentara atajar, tardíamente, la percepción de una espiral inflacionaria ya muy difundida entre la población.
Los políticos, que buscan cómo tirar a sus adversarios, encontraron esta vez en las expectativas inflacionarias una arena de combate. Nada más que en esta arena las víctimas siempre serán los más pobres de la población.
Quiero pensar que legisladores como Carlos Navarrete, Emilio Gamboa o Javier González Garza están informados como para conocer que el trigo, la carne, la leche, el maíz y otros productos agrícolas vienen incrementando su precio en el mundo desde hace tiempo y que México no es la excepción. También saben que el llamado gasolinazo es una treta política, demostrable en cualquier discusión seria, y que jugar con las expectativas inflacionarias es un juego peligroso en el que todos pierden (salvo que ellos piensen lo contrario).
Quizá la apuesta sea contaminar las negociaciones salariales que vienen en unos días más con sindicatos poderosos como los de la UNAM y el IMSS, negociaciones que podrían llevar a confrontaciones mayúsculas e indeseables para trabajadores, empresas y gobierno, con cargo al gasolinazo endosado al gobierno federal. Y claro, con nuevos impactos inflacionarios.
Señores, no se trata de colores partidistas. Se ha creado -artificialmente- un clima propicio para una escalada de precios que podría ser mucho más peligrosa de lo que se anticipa. La advertencia es a tiempo: se está jugando con fuego irresponsablemente.
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