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Rajoy, su palabra y la conspiración
Publicado el 3 de febrero de 2013 1 comentario
Rajoy ha sido contundente: “es falso”. Conociendo como conozco al presidente del gobierno, yo le creo. Pero en política las estrategias son complicadas. Y no basta con una afirmación tajante, cuya validez es directamente proporcional a la credibilidad de quien la hace. En este caso, la credibilidad de Rajoy no me parece suficiente porque el estado de opinión nacional es de un inmenso cabreo adobado de escepticismo.Exponer al público las declaraciones fiscales personales o del Partido Popular, está bien. Pero tampoco es suficiente. La sospecha de que en el PP han recibido y usado dinero “B” no se elimina enseñando la contabilidad “A”. El dinero sucio no deja huellas, no se anota oficialmente, es el lado oscuro, por eso se le llama “dinero negro”. Eso hace que más difícil la defensa de Rajoy frente a tales acusaciones.
Aqui no basta la presuncion de inocencia. Rajoy es el presidente del Gobierno de España y tiene que salir a la palestra. Querellas en ristre contra todo el que ha puesto patas arriba la estabilidad nacional faltando a la verdad. El Fiscal debe tomar ya mismo cartas en el asunto empezando por Bárcenas y siguiendo por todo el entramado de la tesorería del PP.
Dijo Rajoy que no tiene ni idea de quien, de cómo y de por qué se produce el escándalo. Grave es que a estas alturas el Presidente del Gobierno, que tiene bastantes medios a su alcance para investigar lo ocurrido, no atisbe de dónde proviene este último asalto a La Moncloa. Pero enseguida habló de acoso, de que no le van a torcer el brazo y de su firme voluntad de gobernar. Y, reitero, conociéndole personalmente estoy segura de que Rajoy aguantará el tirón.
A partir de ahí se abren las hipótesis de la conspiración. ¿Quién le acosa? ¿Quién quiere torcerle el brazo? ¿Quién quiere quitarle de la Presidencia del Gobierno?. ¿Para qué?. Candidatos a las respuestas no faltan. Ayer el PSOE dio un paso adelante y Alfredo P. Rubalcaba pedía la dimisión de Rajoy. El gesto del socialista es tan precipitado y tan burdo, tan fuera de sentido, que lo elimina de la conspiración. En este concurso, Rubalcaba se queda fuera. Buscaremos más hipótesis.
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¿Qué va a ser ahora de España?
Publicado el 20 de diciembre de 2011 Sin comentarios aún ...Con una normalidad democrática apaciguadora y al mismo tiempo esperanzada, el Congreso de los Diputados votó ayer por mayoría absoluta a Mariano Rajoy como presidente del Gobierno. Desde la Transición, cuando Adolfo Suárez fue nombrado presidente, no había en España tantas ganas de que un Gobierno lo haga bien. Porque no se trata ahora de un gobierno de centroderecha, o conservador o liberal, sino de la supervivencia de “esta vieja España” al borde del abismo financiero tan sólo hace tres días.España se la juega en los próximos doce meses.
Por eso los españoles contienen ahora la respiración, con la mirada puesta en ese futuro diferente. Que “se acabó la fiesta” es algo ya sabido desde hace meses. La España de aquellos años de oro, la del crecimiento imparable, rompedora de barreras económicas, arrolladora en lo político, no volverá a ser. Lo dijo claramente el nuevo Presidente del Gobierno: para salir de la crisis hay que reinventarse, rejuvencerse, transformarse. Curioso trastoque de papeles que lleva a un político “conservador” a proponer la ruptura de inercias y deja a la izquierda en un descolocado discurso de ortodoxias envejecidas.
Pero ¿qué va a ser ahora de España?.
Si algo caracteriza a Mariano Rajoy es su ausencia de misterio. Como gusta decir de sí mismo: es un hombre previsible. No gusta de sorpresas ni practica la política de gestos. Esta ausencia de “malicia polìtica” es compensada, sin embargo, por una altísima dosis de cautela, “reservón” hasta la médula, tópicamente gallego. Prefiere la tenacidad a la brillantez, el pacto a la confrontación, el sentido común a la osadía. Con estos mimbres habrá que fabricar el cesto de un Gobierno para la crisis.
Las predicciones económicas aseguran un 2012 duro y las políticas de equilibrio fiscal, contención del gasto a rajatabla comprometidas por Rajoy serán todavía más duras si al final el estado de cuentas que deja el gobierno de R. Zapatero elevan el déficit previsto. Pero esto está ya descontando en el ánimo de los ciudadanos preparados para “la larga marcha”. Se equivocarían y mucho los sindicatos si respondieran a las propuestas de austeridad con movilizaciones en la calle. No corren tiempos para el gesto exagerado.
El ambiente está profundamente serio.
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La última oportunidad para España
Publicado el 21 de noviembre de 2011 1 comentario24.577.563 españoles, (veinticuatro millones quinientos setenta y siete mil quinientos sesenta y tres españoles, más los residentes en el exterior, todavía no contabilizados), el setenta por ciento del electorado, decidió ayer dar una última oportunidad a España para salir de la crisis de la mano y con el gobierno de Mariano Rajoy, presidente del Partido Popular. La mayoría absoluta es un voto de confianza total, un gesto de supervivencia nacional en uno de los peores momentos de la democracia española.
La derrota terrible del PSOE, la peor desde los primeros tiempos de la democracia, es la derrota del “felipismo”, del socialismo español que protagonizó la transición que ayer tuvo su última oportunidad para no pasar a la plena jubilación. Estos socialistas ya maduros habían jugado su baza poniendo al candidato ahora derrotado sin piedad, Alfredo Pérez Rubalcaba, contra la renovación generacional protagonizada por el ya ex presidente R. Zapatero.
Los “felipistas” siempre pensaron que eran mejores, más preparados, más inteligentes, más respetados. Se equivocaban. La España de este principio del siglo XXI prefiere mirar hacia el futuro antes que al pasado. La derrota del PSOE en estas elecciones no pone, sin embargo, en cuestión la subsistencia de la socialdemocracia española: sigue siendo el segundo gran partido nacional y ahora le toca volver a renacer de la crisis de la que ellos son responsables por no haber sabido gobernar la crisis. Y por no haber conectado con las reales preocupaciones de los ciudadanos poco proclives al izquierdismo de salón que tanto ha gustado a R. Zapatero.
Los españoles, en un acto soberano contundente, han optado por un cambio radical y otorgar al centro derecha la responsabilidad de gobernar. Como antes decía, es la última baza: si fracasa Mariano Rajoy y el nuevo gobierno del PP, entonces España se verá abocada a un gobierno “de tecnócratas”. Precisamente por esta excepcionalidad, a pesar de contar con una mayoría absolutísima, el PP deberá convocar a un gran acuerdo nacional para elaborar un plan urgente contra la crisis. Algo similar a lo que hizo Adolfo Suárez en su primer gobierno, con los Pactos de la Moncloa.
Todo ello se complica con la irrupción del independentismo vasco convertido en fuerza dirimente en Euskadi. Es la consecuencia lógica tras haberles tratado como interlocutores válidos para una negociación que ETA forzará enseguida. Con la crisis, este será el principal problema para el nuevo gobierno. España está herida por este costado nacionalista.
¿Estarán ahora los entes sociales a la altura de las circunstancias como lo estuvieron hace treinta años?. No hacerlo, será suicida. Empresarios, sindicatos, partidos nacionalistas, medios de comunicación deberían ser llamados a la tarea. Se verá en los próximos días, porque vivimos ya en tiempo de descuento.



