• ¿Qué va a ser ahora de España?

    Publicado el 20 de diciembre de 2011 blogestudio Sin comentarios aún ...

    El presidente electo, Mariano Rajoy saluda a su antecesor, R. Zapatero

    Con una normalidad democrática apaciguadora y al mismo tiempo esperanzada, el Congreso de los Diputados votó ayer por mayoría absoluta a Mariano Rajoy como presidente del Gobierno. Desde la Transición, cuando Adolfo Suárez fue nombrado presidente, no había en España tantas ganas de que un Gobierno lo haga bien. Porque no se trata ahora de un gobierno de centroderecha, o conservador o liberal, sino de la supervivencia de “esta vieja España” al borde del abismo financiero tan sólo hace tres días.España se la juega en los próximos doce meses.

    Por eso los españoles contienen ahora la respiración, con la mirada puesta en ese futuro diferente. Que “se acabó la fiesta” es algo ya sabido desde hace meses. La España de aquellos años de oro, la del crecimiento imparable, rompedora de barreras económicas, arrolladora en lo político, no volverá a ser. Lo dijo claramente el nuevo Presidente del Gobierno: para salir de la crisis hay que reinventarse, rejuvencerse, transformarse. Curioso trastoque de papeles que lleva a un político “conservador” a proponer la ruptura de inercias y deja a la izquierda en un descolocado discurso de ortodoxias envejecidas.

    Pero ¿qué va a ser ahora de España?.

    Si algo caracteriza a Mariano Rajoy es su ausencia de misterio. Como gusta decir de sí mismo: es un hombre previsible. No gusta de sorpresas ni practica la política de gestos. Esta ausencia de “malicia polìtica” es compensada, sin embargo, por una altísima dosis de cautela, “reservón” hasta la médula, tópicamente gallego. Prefiere la tenacidad a la brillantez, el pacto a la confrontación, el sentido común a la osadía. Con estos mimbres habrá que fabricar el cesto de un Gobierno para la crisis.

    Las predicciones económicas aseguran un 2012 duro y las políticas de equilibrio fiscal, contención del gasto a rajatabla comprometidas por Rajoy serán todavía más duras si al final el estado de cuentas que deja el gobierno de R. Zapatero elevan el déficit previsto. Pero esto está ya descontando en el ánimo de los ciudadanos preparados para “la larga marcha”. Se equivocarían y mucho los sindicatos si respondieran a las propuestas de austeridad con movilizaciones en la calle. No corren tiempos para el gesto exagerado.

    El ambiente está profundamente serio.

    ¿Y tú que opinas?