Rogelio Núñez: Infolatam América Latina

Infolatam: la última salida de Don Quijote y el postrer duelo de Cyrano

Infolatam
Madrid, 31 de marzo de 2017
Por Rogelio Núñez

Fue una fría noche de finales 2005 cuando conocí a Consuelo Álvarez de Toledo, quien traía bajo el brazo un proyecto que parecía diseñado y adaptado a mis características, a mi forma de ser y hasta a mis sueños. Así conocí Infolatam.

Entré en contacto en ese momento con una periodista de raza, historia viva del periodismo y la política española desde la muerte de Franco, quien me enseñó a poner pasión en todo aquello que se hace y se emprende, de la cual he aprendido, a lo largo de más de diez años, no solo muchas lecciones periodísticas sino también humanas, debido a la inmensa calidad personal que atesora. Ella, Consuelo, que por muchas razones ya es parte de la historia del periodismo español (protagonista tanto en la época de la Transición capitaneada por el inolvidable Adolfo Suárez, como en los tiempos de Felipe González y José María Aznar), ha vuelto a hacer historia esta vez marcando un antes y un después en otro terreno: el del vínculo, en este caso informativo y analítico, de España y América latina.

Permítanme la falta de modestia pero, al hablar de Infolatam, me viene a la cabeza la conocida frase de Winston Churchill: “Nunca tantos debieron tanto a tan pocos”. Al menos la última parte de esta cita es muy cierta. Un equipo de cuatro/cinco personas sostuvo este pequeño barco contra viento y marea. El esfuerzo por mantener a flote este sueño pese a la mayor crisis que ha padecido este país, y la UE, desde 1929, es responsabilidad de Consu quien, literalmente, llamó a todas las puertas posibles en busca de financiación. Y, pese a los enormes y crecientes obstáculos, logró la supervivencia hasta este aciago 1º de abril de 2017: Infolatam sobrevivió a los vendavales de 2008-2013 y se convirtió en un referente en cuanto a análisis y reflexión sobre Latinoamérica.

Y lo hizo desde la independencia, renunciando a las tentaciones de caer en la órbita de grupos que tenían sus propias aspiraciones económicas o políticas, respetables pero ajenas a la independencia a la que debe aspirar un medio de comunicación. Infolatam, de la mano de Consuelo, siempre llevó como bandera la independencia y el pluralismo. Fue, como Cyrano de Bergerac, libre ya que aspiró a “solo al que vale reconocer los méritos. No pagar jamás por valores pretéritos. Renunciar para siempre a cadenas y protocolo. Posiblemente no volar muy alto, pero solo”.

Asimismo, Infolatam no habría sido lo mismo sin la eficiencia y eficacia de Marisa Valcárcel quien desde la sala de máquinas hizo posible que la página ganara en cantidad de información y en calidad de la misma. También es imposible pasar por alto la seriedad y profesionalidad de Germán Mansilla, siempre dispuesto a echar una mano en las ingratas labores administrativas. Todos ellos, junto con Consuelo Ysart, quien desde Chile añadía sus ganas e inquietudes y también su perspectiva latinoamericana, conformaron Infolatam. Un poco más allá, entre bambalinas, Federico Ysart aportaba sus consejos certeros y su visión crítica, revestidas de su fina y aguda ironía que apenas escondía su buen fondo.

Infolatam fue realmente un proyecto iberoamericano pues, de hecho, hubo ocasiones en las que, gracias a las nuevas tecnologías, el equipo que conformamos estaba repartido por toda nuestra comunidad de naciones: se hacía, a la vez, desde Madrid, donde vive Consuelo, quien tenía, en ocasiones, a Marisa en Córdoba (Argentina), a Consuelo Ysart en Coquimbo (Chile) y a mí en Guatemala.

Otra de las ventajas comparativas de Infolatam fueron sus analistas. En sus páginas se reunió lo mejor de la “intelligentsia” latinoamericana en los ámbitos periodístico y académico. Comenzado por Carlos Malamud, mi maestro, quien siempre hizo gala de su sagaz capacidad analítica, su flema inglesa (pese a ser argentino) y su agudo sentido común para detectar las claves precisas que ayudan a entender la siempre compleja realidad. Que en varias ocasiones nuestros respectivos análisis fueran uno al lado del otro o que Carlos citara algunas de mis reflexiones es un motivo de orgullo profesional que siempre llevaré a gala.

Además, por estas páginas, han pasado firmas de gran prestigio de ambos lados del Atlántico que transformaron  Infolatam en un referente, aún no igualado, en cuanto a profundidad en el análisis. Entre otros aquí escribieron Manuel Alcántara, Pedro Pérez Herrero, Peter Hakim, Cynthia Arnson, Fernando Escalante José Antonio Ocampo, Eduardo Posada Carbó, Simón Pachano, Flavia Freidenberg, Clovis Rossi, Franklin Martins, Fernando Tuesta, Luis Esteban Manrique, Román D. Ortiz Marina, Patricio Navia, Fernando Molina, Nelson Fernández Salvidio, Manuel Mora y Araujo, Daniel Zovatto, Javier Santiso, Sonia Alda y un largo etcétera.

En cuanto a mí solo me cabe decir que Infolatam fue una parte muy importante de mi vida y con su marcha me arrancan, sin anestesia, un trozo esencial de mi ser. Viví por y para Infolatam y, en realidad, yo tendría que haber pagado un sueldo a Consuelo y no viceversa. Por eso, en el adiós postrero de Infolatam y en este humilde y breve recordatorio al medio que me acogió y en el que maduré,  quiero rendir homenaje a quienes hicieron posible este bello sueño de libertad, tolerancia, democracia y apuesta por lo latinoamericano y lo iberoamericano.

En estos tiempos de un jacobinismo rancio que enarbolan ciertos políticos españoles (homónimos de algún prócer del socialismo español); en esta época de nuevas (en realidad viejas) demagogias desgastadas y populismos a la antigua usanza, Infolatam salió por esos campos de Castilla (como Don Quijote), a recorrer un territorio que iba desde las Pampas argentinas a los desiertos de Sonora.

Y salió lanza en ristre (una lanza que no mata porque es la que forman el cerebro en alianza con la lengua) para combatir a los enemigos de siempre: al fanatismo, al autoritarismo y a la demagogia que conducen al odio y al revanchismo social. Esos males se combaten, no solo pero también, con información y reflexión. Y a eso se dedicó Infolatam: aportó noticias para acercarse a la realidad sin anteojeras y propició un debate sereno y profundo sobre el significado de lo que ocurre a nuestro alrededor.

Infolatam nunca se adhirió a un partido ni a una ideología pero sí a unos principios.

Consuelo Álvarez de Toledo, su directora, siempre defendió la pluralidad, la democracia y la libertad. Y lo hizo porque en sus genes de periodista de raza también iba impreso una experiencia vital, la de la Transición que, con sus virtudes y sus defectos, dio a luz la actual democracia.

Ahora algunos, que llevan el  “espíritu leninista” por montera, desean acabar con el legado de la Transición y todo lo que ella representa de respeto al otro, de tolerancia y de consenso. De democracia, en suma. Infolatam muere pero no así su legado que como el de Cyrano de Bergerac consiste en seguir luchando por la libertad; y contra sus enemigos, que son los de siempre: los autoritarismos, fanatismos y totalitarismos que ensangrentaron el mundo en los años ´30 y que ahora regresan revestidos, no de comunismo y fascismo, sino con ropajes más ambiguos pero igual de destructivos y perniciosos.

En la hora del adiós de Infolatam, me vienen a la cabeza los versos de Edmond de Rostand quien en la última escena de Cyrano recogió las  palabras finales del mosquetero, que son una especie de epitafio para nuestra propia página web:

“¿Qué decís?… Que es inútil … ¡Ya sé que en este combate no debo esperar el triunfo! ¡No!… ¿Para qué?… ¡Es más bello cuando se lucha inútilmente! ¿Cuántos sois?… ¿Mil?… ¡Os reconozco, mis viejos enemigos!… ¡La Mentira… ¡Ah, los Compromisos… los Prejuicios… las Cobardías!…  ¿Qué pacte?… ¡Eso nunca!… ¿me oís bien? ¡Nunca! ¡Ah, por fin te veo, Estupidez!… De sobra sé que al final me tumbaréis, mas no me importa: ¡lucho, lucho, lucho! ¡Sí, vosotros me arrancáis todo, el laurel y la rosa! ¡Arrancadlos! ¡Hay una cosa que no me quitaréis!… ¡Esta noche, cuando entre en el cielo, mi saludo barrerá el suelo azul, y, mal que os pese, conmigo irá una cosa sin manchas ni arrugas… y esa cosa es…  ¡Mi orgullo!”.

Ese es el legado de Consuelo que pervivirá para siempre porque, sin duda, la historia de Infolatam no ha transcurrido en vano.

Gracias a todos los que nos leísteis, gracias a todos los que aquí escribisteis y, sobre todo, gracias a ti, Consuelo Álvarez de Toledo.

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