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Ecuador Elecciones (II): Qué le espera a Ecuador si gana Guillermo Lasso

Infolatam
Madrid, 29 de marzo de 2017

Las claves

  • Guillermo Lasso reunió el 28% de los votos en la primera vuelta a once de Lenín Moreno, que obtuvo el 39,36%.

(Infolatam, por Rogelio Núñez)-. Guillermo Lasso comenzó la campaña para la segunda vuelta de las presidenciales ecuatorianas aupado por unas encuestas favorables y liderando un reagrupamiento del anticorreísmo a su alrededor. Sin embargo, con el paso de las semanas, Lasso no ha conseguido despertar grandes entusiasmos y la sola apelación al anticorreismo parece insuficiente para derrotar a Lenín Moreno.

Tras conseguir forzar una segunda vuelta, algo a lo que el correísmo no se enfrentaba desde 2006, Lasso logró reunir el apoyo de los socialcristianos y otras pequeñas fuerzas política ecuatorianas. Buscaba, sobre todo, enarbolar la bandera del anticorreísmo como elemento de unión de toda la heterogénea oposición ecuatoriana.

Las encuestas no han respaldado esa estrategia ya que muestran sus limitaciones por su escaso carisma y posiciones muy conservadoras. Así, los estudios elaborados por Market evidencian que el candidato del oficialismo, Lenín Moreno, ha pasado del 53,2% al 52,1% mientras que el candidato de la oposición Guillermo Lasso no se ha aprovechado de esa caída y aún se encuentra a casi 5 puntos (47,9%).

El líder opositor ha tenido serias dificultades para atraer el voto indígena, enfrentado con Correa, y no ha cautivado al votante socialcristiano. Franklin Ramírez, investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), comentó en la revista Semana que Lasso planteó “una estrategia fallida. Moreno le sacó 11 puntos en la primera ronda y casi un millón de votos. Lasso ha intentado recuperar esos sufragios sin tener en cuenta que las adhesiones de los círculos de ciudadanos y el movimiento indígena requieren otro tipo de acercamientos”.

a-. Un choque de trenes institucional

Lasso espera que en Ecuador se vuelva a repetir la historia: los que son los más votados en primera vuelta acaban derrotados en el balotaje. En tres ocasiones el triunfador en el primer turno fue vencido en la segunda vuelta ya que acabó formándose una coalición negativa, anti ganador de la primera vuelta.

Ocurrió en 1984 cuando Rodrigo Borja venció por un margen estrecho (28.7 a 27.2%) a León Febres Cordero, pero éste alcanzó la mayoría en segunda vuelta con el 51.5 por ciento de los votos. Luego sede repitió en 1996 y finalmente en 2006 cuando Rafael Correa superó en el balotaje a Álvaro Noboa que venía de vencer en la primera vuelta.

El politólogo Simón Pachano recuerda que “en un país como Ecuador, con partidos relativamente débiles y alta volatilidad electoral, la segunda vuelta es nociva para el sistema político. Esta sirve para crear un consenso negativo. Dado que los partidos débiles no pueden controlar a sus electores, el candidato ganador llega al poder sin compromises y no hay un acuerdo político con otros sectores que permita equilibrar al gobierno”.

En caso de ganar, un posible gobierno de Lasso se enfrentaría a varios problemas que pueden dificultar la gobernabilidad:

La presidencia quedaría en manos del anticorreísmo (Guillermo Lasso) mientras que el legislativo tendría color y, sobre todo, mayoría correísta. Del total de 137 asambleístas, el oficialismo tendrá 74 escaños, 30 menos que la Asamblea actual.

Eso le otorgará una mayoría absoluta, que le valdrá para aprobar, reformar o derogar leyes orgánicas u ordinarias. Pero no alcanzará una mayoría calificada, es decir, dos tercios de los votos (92). Esto se requiere, por ejemplo, para aprobar enmiendas constitucionales.

Se plantea así la necesidad de negociar justo cuando la polarización y el enfrentamiento entre correísmo y anticorreísmo es mayor.

La segunda fuerza legislativa le corresponde al movimiento CREO de Guillermo Lasso, con 34 escaños, muy lejos de alcanzar cualquier tipo de mayoría (69 escaños).

El escenario que se vive en Venezuela (presidencia chavista vs Asamblea antichavista) o en Perú (presidente no fujimorista junto a un Congreso fujimorista) podría entonces repetirse en el país andino.

Enfrente, además, Lasso tendría al propio Rafael Correa como elemento movilizador quien no dudaría en denunciar el posible empeoramiento que trajeran aparejados los previsibles ajustes. El actual mandatario ya ha amenazado con utilizar la figura constitucional de la “muerte cruzada” en caso de ganar el gobierno en segunda vuelta.

Correa ya advirtió que tiene en mente el uso de este mecanismo: “En un año estarán pidiendo elecciones anticipadas que la Constitución lo permite con la muerte cruzada y tendré que volverme a presentarme en elecciones y vencerlos nuevamente. Son escenarios muy improbables. Estamos confiados en una victoria contundente en el próximo 2 de abril”.

Semejante medida se aplicaría en caso de que la oposición empezara “a perseguirnos” o a “destrozar todo lo logrado”, comentó el Mandatario quien añadió: “La mejor forma de tenerme lejos un tiempo es que se porten bien. Si se portan mal nos vemos en un año y los volvemos a derrotar”, sostuvo.

b-. El complejo desmantelamiento del régimen

Lasso ha basado su campaña en acabar con el modelo político y económico del correísmo aunque respetando las medidas de corte social. El candidato opositor ha comentado su intención de cambiar las bases institucionales de Ecuador.

Si llega al poder en las elecciones del 2 de abril está dispuesto a convocar una Asamblea Constituyente para “desmontar el andamiaje” que, en su opinión, ha establecido el presidente del país, Rafael Correa.

“Estamos analizando con absoluta seriedad la propuesta de una Asamblea Constituyente, porque yo creo que este andamiaje correísta (en referencia a Correa) de un Estado controlador es como el nudo gordiano y al nudo gordiano se lo corta de un solo tajo”, dijo Lasso en una entrevista en el canal Teleamazonas.

Disminuir los impuestos (hasta 14) o echar atrás gran parte de la legislación (la ley de comunicación) no es fácil. No lo es políticamente, al no contar con votos suficientes en el legislativo y no lo es económicamente, porque el país necesita recursos financieros para cubrir el déficit y el vacío que deja la caída de la recaudación petrolera.

En plena desaceleración, su plan estrella, crear un millón de empleos se antoja muy difícil de cumplir al igual que la bajada de impuesto que supondría perder ingresos cuando, a la vez, se compromete a mantener los beneficios sociales.

Lasso quiere aunar bajada de impuestos con mantenimiento de planes sociales y creación de empleo en medio de la recesión: “La palabra cambio significa en esta coyuntura que vamos a mantener el precio de la bombona de gas, que las madres y padres me escuchen. Nosotros vamos a mantener el precio para que sigan cocinando en cocina de gas si le placen y no tengan presión para comprar una de inducción”, ha dicho Lasso.

Entre las propuestas de Guillermo Lasso está la derogatoria de leyes orgánicas, como la de Comunicación, y la desaparición de la Secretaría de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación y del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, para lo que se necesita, al menos, mayoría absoluta en la Asamblea.

Para Simón Pachano, profesor investigador de la Flacso, el país se aboca a un duelo ejecutivo vs legislativo: “Lasso tendría problemas como han tenido la mayor parte de gobiernos del Ecuador, ningún gobierno antes de Correa tuvo mayoría en el Congreso…, entonces va a ser una situación similar a la de aquellos tiempos en que sobre todo el Congreso tendía a bloquear las iniciativas del Ejecutivo”.

Para Pachano, al opositor le quedan las opciones de convocar a consulta popular y la herramienta de la misma muerte cruzada: “O la posibilidad de que se den los camisetazos… Esto va a depender de lo que suceda con las denuncias de corrupción y lo que pase dentro del propio AP con sus diversas tendencias, si van a seguir unidos o no”.

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