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Argentina: Sin octubre de 2017 no hay 2018 ni 2019 para el macrismo

Infolatam
Madrid, 27 de marzo de 2017

Las claves

  • La CGT convocará una huelga general el 6 de abril, a seis meses de las elecciones legislativas de octubre

(Infolatam, por Rogelio Núñez)-. El gobierno de Mauricio Macri tiene por delante una prueba de fuego que de no superarla pondría fin, en los hechos y de forma anticipada, a su gestión. Perder las elecciones legislativas de octubre dejaría tan herido y debilitado al macrismo que complicaría la posibilidad de impulsar una agenda reformista en 2018 o pensar en la reelección en 2019.

Por eso, Macri, su gobierno y la coalición que le apoya (Cambiemos) tiene un solo objetivo en este medio año que resta hasta la cita en las urnas: ganar el corazón del electorado posponiendo los ajustes y apostando por medidas que impulsen y favorezcan la reactivación del consumo lo cual trae aparejado una sensación de recuperación de la bonanza.

Una de esas medidas ya se ha puesto en marcha: el gobierno nacional y los presidentes del Banco Provincia de Buenos Aires, Banco Nación, y Banco Ciudad presentaron nuevas líneas de créditos hipotecarios a 20 y 30 años. Los planes son respaldados por el ejecutivo que anunció que impulsará proyectos para reducir el Impuesto a los Ingresos Brutos que pagan los tomadores de los créditos.

En medio de esa estrategia se cruza la movilización sindical protagonizada por piqueteros, por la CGT y los maestros. Resistir esa ofensiva es la otra cara de la estrategia del macrismo esperando la división y cooptación de los piqueteros, superar la huelga general de la CGT y derrotar a los maestros.

2017, etapa clave para 2019

Mauricio Macri y su gobierno son conscientes que sin victoria electoral, o al menos empate, en los comicios legislativos de octubre es inútil pensar en liderar una agenda reformista en 2018 y mucho menos esperar una reelección en 2019. Perder ante el kirchnerismo o frente al massismo dejaría herido el proyecto que encabeza Cambiemos, la coalición que reúne a Pro (macrismo), la UCR y Coalición Cívica de Elisa Carrió.

Ya el pasado mes de octubre, el presidente argentino, Mauricio Macri, aseguraba que no descarta ‘para nada’ buscar su reelección en los comicios de 2019.

En una entrevista concedida a la agencia italiana ANSA y al ser consultado si desestimaba la posibilidad de se candidato para un segundo mandato en 2019, el jefe de Estado argentino respondió: “No, para nada la descarto”.

Pero pensar en un nuevo impulso reformista en 2018 o en la reelección de 2019 pasa por ganar la cita de este próximo mes de octubre. En un ambiente de movilizaciones sindicales, paros y huelgas generales y con una economía que no acaba de arrancar las posibilidades de una derrota aumentan.

Por ese motivo, el próximo medio año va a estar marcado por una estrategia que busca conquistar el corazón del electorado argentino para que eso se traduzca en octubre en unos resultados que no supongan una marcha hacia atrás del oficialismo en la Cámara de Diputados y en el Senado.

El diario La Nación aseguraba este domingo que “en silencio, y sin un megaanuncio a la vista, el Gobierno prepara una batería de medidas a ser implementadas desde la semana que viene y que buscan tener efectos positivos notorios cerca de las internas legislativas, previstas para agosto, y las decisivas elecciones de octubre, en distritos fundamentales en materia electoral como la provincia de Buenos Aires”.

Las medidas consisten en que el ciudadano tenga más dinero en el bolsillo y mayor capacidad para gastar.

Eso incluiría créditos hipotecarios, crédito accesible y barato, para la clase media y media baja; protección para la industria local frente a la importación;  bajada de aranceles para otros productos como la importación de computadoras y tablets, lo cual “forma parte del “combo” con el que la Casa Rosada pretende alejar el malhumor social, evidenciado en un marzo repleto de conflictos y manifestaciones sociales en contra de las medidas económicas de la administración de Cambiemos”.

Esto se une a otros anuncios que se han producido este mismo mes.

Mauricio Macri ha presentado un plan de vivienda e infraestrutura que supone inyectar $85.000 millones a la economía en lo que resta del año: “Estamos anunciando algo histórico, una revolución para el crédito hipotecario. Hay que entender que millones no tienen casa propia porque las múltiples inestabilidades económicas le impidió tener acceso a un crédito que con su trabajo pudiese pagar. Y le transformase ese esfuerzo mensual del alquiler, que es un gasto, en construir esa seguridad, la casa”.

La triple estrategia frente al movimiento social

Y mientras tanto, el gobierno afronta un triple frente sindical: el de los piqueteros, el de los maestros y el de la CGT que ha fijado para el 6 de abril el primer paro general contra el ejecutivo que encabeza Mauricio Macri.

Además,  las conducciones de las Centrales de los Trabajadores Argentinos (CTA) y Autónoma (CTAA) que lideran Hugo Yasky y Pablo Micheli se adhirieron a la huelga general del 6 de abril aunque ambas centrales impulsan de forma paralela un paro nacional con movilización en la Plaza de Mayo para el 30 de marzo.

La idea del gobierno es llevar, frente a cada movimiento, una estrategia diferenciada: cooptar y dividir a los piqueteros, desgastar a los maestros y resistir la huelga de la CGT y la CTA.

El Gobierno negocia la puesta en marcha de la ley de emergencia social lo cual ha provocado divisiones en el triunvirato que dirige el movimiento piquetero.

El ejecutivo ha logrado acercarse a los dirigentes Emilio Pérsico, Fernando “Chino” Navarro y Juan Grabois mientras que se oponen sectores de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), Barrios de Pie y la Corriente Clasista y Combativa (CCC).

La ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, y con el vicejefe de Gabinete, Mario Quintana , aspiran a que desde el 1° de abril se inicie al financiación de la emergencia social y así captar el respaldo de los movimientos piqueteros y evitar el corte de calles en la capital. A comienzos de marzo, se reglamentó una ley que habilita $ 30 mil millones para distribuir entre los trabajadores informales que el Ministerio de Desarrollo Social y las organizaciones deben pactar.

Por otro lado, esta semana, el paro de los maestros va a entrar en un momento clave. Sobre todo porque el gobierno de María Eugenia Vidal ha amenazado con descontar los días de clases perdidos del sueldo de unos 100 mil maestros bonaerenses que participaron de las huelgas. Las deducciones golpean el bolsillo de los docentes bonaerenses, puesto que representa en torno a un cuarto del salario mensual.

Carlos Pagni asegura en La Nación que “el paro bonaerense se desinfla. Pasó del 70 al 40% de adhesión. En el interior de la provincia se redujo al 13%. En el Gobierno creen que es el efecto de descontar los días de paro. “Gracias a esa decisión inicial, logré que en la ciudad siempre comenzaran las clases”, recuerda siempre Macri. Si se sigue este criterio, la pulseada seguirá hasta fin de mes, al día de cobro. Después podría haber un desacuerdo negociado. Vidal otorgaría un aumento por decreto. Y anunciaría una reforma: extensión de la doble escolaridad y el bilingüismo, garantía de un mínimo de días de clase, evaluaciones periódicas para los docentes, premio al presentismo”.

Por lo que se refiere a la CGT, la huelga del 6 de abril no es, para el gobierno, un punto de no retorno sino un maltrago que es necesario pasar para, después, continuar el camino.

El diario La Nación sostiene que “la Casa Rosada y un grupo importante de sindicatos de la CGT ya activaron diferentes canales de diálogo para recomponer el vínculo después del paro general previsto para el 6 de abril. De los intercambios informales, tanto funcionarios como gremialistas coincidieron en que difícilmente la central obrera pueda mantener a su tropa unida para continuar con la hoja de ruta del plan de protestas contra la gestión de Mauricio Macri .Todavía con margen para atenuar el impacto de la huelga, el Gobierno avanza con su estrategia de negociar por separado con cada dirigente gremial el reparto de los fondos de las obras sociales, los aumentos salariales y distintos acuerdos sectoriales, al estilo del sellado con los petroleros para la explotación de Vaca Muerta y el dirigido a dar impulso al sector automotor”.

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