Patricio Navia: Chile Elecciones

Sebastián Piñera quiere volver al poder en Chile por el centro

Infolatam
Santaigo, 21 marzo 2017
Por Patricio Navia

(Infolatam).- En el lanzamiento de su campaña para las elecciones presidenciales de noviembre en Chile, el ex Presidente Sebastián Piñera (2010-2014) mezcló una dura y certera crítica al gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet de la centroizquierdista Nueva Mayoría con un mensaje de optimismo y reconciliación hacia un electorado que le resultó especialmente esquivo cuando Piñera fue presidente. Pidiendo perdón por sus errores y prometiendo retomar el camino del crecimiento y de la creación de empleos, Piñera se esforzó por presentar un mensaje de moderación y pragmatismo y por comprometerse a separar aguas entre sus negocios y su actividad política.  Si bien quedan 8 meses de campaña, Piñera ha logrado consolidar una amplia ventaja en las encuestas de cara a la primera vuelta, aunque es muy probable que en segunda vuelta deba enfrentar a un candidato de centro-izquierda que logrará sumar las fuerzas de todos aquellos que no quieren ver a Piñera de regreso en el palacio presidencial de La Moneda.

A poco más de tres años de haber dejado el poder como el Presidente más impopular en la historia reciente de Chile, Sebastián Piñera aparece ahora como el candidato mejor posicionado para suceder a Michelle Bachelet cuando ella termine su periodo en marzo de 2018.  La transformación de Piñera de ser un presidente cuyo rechazo superó ampliamente su aprobación durante la mayor parte de su mandato se debe en buena medida a que la impopularidad de Bachelet. Después de haber sido la presidenta más popular en el Chile post dictadura en su primer periodo (2006-2010), Bachelet volvió al poder en 2014 prometiendo reformas profundas que alejarían a Chile del sendero de pragmatismo y moderación en una economía social de mercado y lo llevarían a convertirse en un país donde el Estado tendría un rol mucho más activo en la provisión de servicios públicos y en su rol regulador.

Pero el enfriamiento de la economía y una serie de escándalos de financiamiento irregular de las campañas dañaron los planes de Bachelet. Las revelaciones sobre los negocios de su hijo y su nuera—con acusaciones de tráfico de influencia—terminaron por arrinconar a Bachelet y frenar los impulsos transformadores de su gobierno.   Ahora, a menos de un año de dejar el poder, la aprobación de Bachelet ha caído a un piso de 20%, superando ampliamente a Piñera.  Comparado con su antecesora y sucesora, Piñera aparece ahora como un presidente menos impopular.  Después de experimentar tres años con Bachelet en el poder, muchos chilenos parecen interesados en volver a intentar con Piñera en la presidencia.

Conociendo esta realidad, Sebastián Piñera optó por un mensaje mixto en su lanzamiento de campaña. Por un lado, tuvo duras críticas a las reformas que implementó Bachelet y que ahora son rechazadas por una mayoría de los chilenos.  Pero consciente de que los chilenos quieren reformas que ayuden a reducir la desigualdad y amplíen las oportunidades, Piñera tuvo un mensaje de unidad y pragmatismo para el país. Prometiendo volver a crecer y asegurando que aprendería de sus errores, Piñera concentró su mensaje en la necesidad de adoptar reformas que contribuyan al crecimiento y la creación de empleos. Enumerando una larga lista de prioridades de los chilenos, Piñera prometió avanzar en reformas que promovieran la libertad, la justicia y el progreso.

Si bien Piñera lidera ampliamente en las encuestas, el ex presidente tendrá un duro camino que recorrer para volver a La Moneda. Casi la mitad de los chilenos dicen no gustar de ninguno de los candidatos actualmente en carrera.  Las acusaciones sobre conflictos de intereses de Piñera, que históricamente ha tenido dificultades para separar la política de sus negocios, afectan también su credibilidad. Como es improbable que logre una mayoría absoluta de los votos en la primera vuelta de noviembre, Piñera deberá enfrentar en segunda vuelta a un candidato que, independientemente de quien sea, logrará cohesionar a todos aquellos votantes que rechazan al ex presidente.

Con todo, Piñera parece tener un plan razonable para su campaña. Su discurso fuertemente crítico contra Bachelet le suma apoyos entre esa mayoría de chilenos que rechaza el gobierno de la centro-izquierdista Nueva Mayoría. A la vez, su mensaje de pragmatismo y moderación, centrado en el crecimiento y la creación de empleos, busca atraer a esos votantes moderados que abandonaron al gobierno de Bachelet cuando sintieron que las transformaciones profundas que ella prometió empezaron a llevar a Chile por un mal camino.  Como la economía chilena apenas crece, el foco de Piñera en la creación de empleos y el crecimiento parece acertado.  Si bien Piñera despierta suspicacias porque muchos temen que velará más por sus negocios que por el bien del país, hasta ahora Piñera parece bien encaminado para volver a la presidencia, toda vez que ninguno de sus rivales parece lo suficientemente preparado para competir contra él en la dimensión de creación de empleos y políticas pro-crecimiento que parecen ser el tema que definirá la elección en Chile en noviembre.

 

 

 

 

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