Perú gobierno

Perú: El riesgo es el estancamiento, no la crisis institucional

Infolatam
Madrid, 16 de marzo de 2017

(Infolatam, por Rogelio Núñez)-. Los rumores sobre elecciones anticipadas en Perú, destitución del presidente o cierre del Congreso abundan en Perú en este primer tercio del año 2017. Sin embargo, el más grave peligro para el país es que la parálisis atenace al gobierno y a la oposición.

De hecho, el fujimorismo, que tiene la mayoría en el Congreso, se encuentra en medio de una gran duda sobre la estrategia a seguir: o contribuye a la gobernabilidad y se convierte en sostenedor del gobierno de Pedro Pablo Kuczynski  o asume, desde el legislativo, un rol de dura oposición lo cual puede conducir al país a un choque de trenes institucional.

Todo indica que la decisión final será intentar combinar ambas estretagias: sostener parlamentariamente al gobierno y, a la vez, fiscalizarlo incluso censurando a ministros.

Perú, como el resto de países de América latina, es una república presidencialista pero las elecciones de 2016 dieron como resultado un choque de legitimidades: un Jefe del Estado (Pedro Pablo Kuczynski) que tiene enfrente un legislativo en manos del principal partido de la oposición (Fuerza Popular de Keiko Fujimori).

Consciente de su poder en el Congreso, el fujimorismo juega a dos manos. Por un lado permite la gobernabildad (aprobando el gabinete de Fernando Zavala en agosto de 2016 o concediéndole poderes extraordinarios meses después). Por otro, somete al presidente y a su gobierno a un férreo control para que nunca olvide quién posee la llave de la gobernabilidad.

Las posibilidades de que haya unas elecciones presidenciales anticipadas o un cierre del Congreso parecen remotas en esta coyuntura. Mucho más posible sería que los próximos cuatro años se pasen en un vaivén de acuerdos puntuales entre el gobierno y oposición mezclados con amagos de crisis institucionales que finalmente no tienen lugar pero que paralizan el país y agotan las fuerzas y recursos de los diferentes actores políticos.

Como señala el analista Augusto Álvarez Rodrich, “el riesgo principal del lustro es que nos pasemos los cinco años en un duelo entre la vacancia presidencial y la disolución del Congreso dentro del marco constitucional”.

El fujimorismo sostiene la espada de Damocles sobre PKK 

Así en diciembre el fujimorismo hizo valer  su peso en el Congreso peruano y destituyó al ministro de Educación, Jaime Saavedra, al considerarle responsable político de una serie de irregularidades.

LIMA (PERÚ), 19/12/2016.- EFE/Ernesto Arias

El partido que lidera Keiko Fujimori esgrimió como argumento para poner fin a su gestión que no actuó frente a las denuncias de corrupción en la compra de computadores para los colegios, a pesar de que ese caso ya está en manos de la justicia.

Además, le acusó de la demora en la organización de los Juegos Panamericanos de Lima 2019.

La censura del ministro fue aprobada por 78 votos a favor, de un total de 130 escaños con que cuenta el Legislativo peruano.

La bancada de Fuerza Popular -el partido que lidera Keiko Fujimori– cuenta con 72 diputados que votaron en bloque, y recibió el apoyo de congresistas opositores como del Partido Aprista (del ex Presidente Alan García).

Cuando se produjo la votación los parlamentarios del oficialista Peruanos Por el Kambio (PPK), del izquierdista Frente Amplio y de la centroderechista Acción Popular se retiraron del hemiciclo en señal de protesta. Por este motivo no hubo votos en contra ni abstenciones.

Ahora, el fujimorismo ha puesto su punto de mira incluso más alto, en el ministro de Transportes y Comunicaciones y sobre todo vicepresidente, Martín Vizcarra. Suena con insistencia la posibilidad de que haya una moción de interpelación.

Se trata de un misil, que de lanzarse, podría alcanzar la línea de flotación del ejecutivo. Como recuerda Augusto Álvarez Rodrich, “la defensa de Vizcarra es, en este contexto, crucial no solo por ser el segundo ministro que se tumbarían, sino por ser el primer vicepresidente, uno de los ‘seguros’ de los que PPK habló en la campaña. Su caída debilitaría aún más al presidente”.

De nuevo, como en diciembre, está en juego quién lleva la iniciativa política en el país y quién pone límites a quién. El presidente Pedro Pablo Kuczynski trata de situar al fujimorismo entre la espada y la pared para lo cual ha anunciado que presentará una cuestión de confianza en caso el Congreso pretenda censurar a su ministro de Transportes y Comunicaciones.

La estrategia de Kuczynski

Por su lado, el fujimorismo aspira a seguir teniendo la posibilidad de controlar al gobierno desde el legislativo sin que cada vez que lo haga se ponga en riesgo la gobernabilidad del país y la continuidad del presidente.

“El propio presidente Kuczynski busca desestabilizarse a sí mismo, está hablando de un supuesto que no existe. Nadie en la bancada de Fuerza Popular ha hablado respecto a una censura y el presidente de la República está hablando de un tema que no existe”, señaló el parlamentario de Fuerza Popular, Héctor Becerril.

LIMA (PERÚ), 01/09/2016.- EFE / Germán Falcón

Ya en diciembre PPK trató de poner al fujimorismo entre la espada y la pared cuando aseguró que  su Gobierno no retrocedería “ni un milímetro” en la reforma educativa.

Kuczynski sabe que la cuestión de confianza coloca en un aprieto al fujimorismo porque el presidente puede solicitar una cuestión de confianza a nombre del Consejo de Ministros lo cual le permitía convertir el proceso de censura contra un ministro en uno contra todo el Gabinete.
Si el Congreso votara a favor de destituirlo, según esta propuesta, se podía interpretar que se estaba negando la confianza a todos los ministros.

Según el artículo 134, “el Presidente de la República está facultado para disolver el Congreso si éste ha censurado o negado su confianza a dos Consejos de Ministros”.

En el caso de que el Congreso niegue el pedido de confianza al gabinete, en dos votaciones consecutivas, el mandatario tiene la potestad de disolver el Parlamento y convocar a elecciones legislativas, de acuerdo a la Constitución Política del Perú.

En esta ocasión, de todas formas, hay elementos diferentes con respecto a lo ocurrido en diciembre con Saavedra. En primer lugar, la idea de interpelar a Martín Vizcarra no es una iniciativa del fujimorismo, sino de Acción Popular que no es un partido ni mucho menos cercano al que lidera Keiko Fujimori. Fuerza Popular tiene escasos incentivos para promover la caída de Vizcarra: daría una victoria a Acción Popular y podría provocar una crisis de gobernabilidad.

Mirko Lauer en La República apunta que “para FP se abre así una nueva oportunidad de demostrar quien pisa fuerte en el Congreso. Salvarle la cabeza a Vizcarra sería una manera de seguir poniendo al Ejecutivo en una posición surbordinada, esta vez sin tener que amenazar la estabilidad política, y sin tener que incurrir en las iras de los cusqueños obcecados por su nuevo aeropuerto….  da la impresión de que la primera amenaza (de Kuczynski) fue sincera, pero esta segunda es sobre todo efectista. Sirve para introducir consideraciones del juego político grande (FP-PPK) en lo que es sobre todo una movida aventurera desde los márgenes del poder, un espacio donde la responsabilidad no siempre abunda”.

Lo que parece claro es que el gabinete, tras diez meses de gestión, luce agotado y todo conduce a que se produzcan cambios. Nadie quiere unas elecciones anticipadas, declarando vacante la presidencia, pues el costo político de tal medida desestabilizadora lo pagaría el partido que lo impulsara (el fujimorismo), dado que no existen motivos objetivos ni sentir generalizado en la población para tal medida.

En cuanto a disolver el Congreso, es una medida extrema que el presidente podría tomar pero nada le garantiza que unas elecciones anticipadas le darían más escaños (o los suficientes para gobernar). Además, la situación incluso podría ser más compleja: ahora sabe que le basta con negociar con el fujimorismo. Si este perdiera la mayoría, PPK debería encontrar apoyos en un Congreso muy fracturado lo cual lo haría todo más difícil.

Como señala el analista Víctor Andrés Ponce, “no solo se trata de cierta ausencia del jefe de Estado, sino que el Gabinete Zavala comienza a demostrar las limitaciones políticas que tienen la tecnocracia y las personalidades solitarias. Al actual Gabinete le falta mucha, pero mucha política. Los yerros se suceden uno tras otro y acrecientan la fragilidad de la administración”.

Así pues, lo más previsible es una remodelación del gabinete para oxigenar el enrarecido ambiente político actual.

Comentar esta noticia

*