El regreso de Piñera

Infolatam
Madrid, 19 de marzo de 2017

Las claves

  • Chile celebra elecciones presidenciales en noviembre de 2017

(Infolatam, por Rogelio Núñez)-. Sebastián Piñera regresa a la primera línea de la política chilena con el lanzamiento este martes de su candidatura a las elecciones presidenciales de 2017 como líder de la coalición de centroderecha, Chile Vamos. Piñera busca repetir su propia historia que comenzó en 2009 cuando fue por segunda vez candidato presidencial (la primera había tenido lugar en 2005) y obtuvo la victoria ante Eduardo Frei. lo cual le condujo a La Moneda.

El exmandatario encabeza las encuestas pero arrastra problemas vinculados a choques de interés entre sus facetas de empresario y político. De acuerdo a los recientes sondeos, Piñera se encuentra liderando la carrera por el sillón presidencial, seguido del senador independiente Alejandro Guillier, que eventualmente podría convertirse en el candidato de la oficialista Nueva Mayoría.

El exmandatario enfrenta un proceso judicial por el presunto uso de información privilegiada en la compra de una pesquera peruana (Exalmar) durante su periodo presidencial y el litigio marítimo entre Chile y Perú en la Corte Internacional de la Haya. Más tarde, la justicia determinó la ampliación de una querella presentada por el diputado comunista Hugo Gutiérrez, por una inversión realizada por la familia de Piñera en la minera Dominga.

El empresario fue notificado de una citación al tribunal -en calidad de testigo- por el caso Penta, un fondo de inversiones que financiaba campañas políticas como pagos de honorarios por servicios inexistentes, justificados con boletas de honorarios falsas. Piñera deberá responder sobre el imputado Santiago Valdés Gutiérrez, administrador de su campaña en el 2009 y hombre fuerte en su empresa Bancard, respecto de las funciones que desempeñaba en las empresas del expresidente, Bancorp y Vox Populi, que aparecen prestando asesorías a compañías investigadas por entregar aportes irregulares a campañas políticas.

El expresidente entre 2010 y 2014 aspira, como hizo Michelle Bachelet en 2013, a tener una segunda oportunidad al frente del país y lo hace levantando tres banderas para contrarrestar el gran hándicap que arrastra y que le persigue:

1-. Un liderazgo sólido

Frente a las guerras internas que desgarran al oficialismo, Piñera llega fortalecido por su propio liderazgo y un mayoritario apoyo entre los dos grandes partidos del centroderecha, la UDI y Renovación Nacional.

La habitualmente reticente UDI se ha alineado plenamente con Piñera y prueba de ello es la defensa que de su figura ha hecho la presidenta de la UDI, Jacqueline Van Rysselberghe: “Sebastián Piñera además de haber sido un ex presidente, que creo que ha sido de los mejores que ha tenido la historia de Chile; creo que es un empresario exitoso que nunca ha necesitado de estas triquiñuelas para lograr sus metas”.

En esa línea, ha restado importancia a la publicación y aseguró que se trata de una campaña en contra de Piñera.

“Nosotros estamos absolutamente convencidos de que esta campaña presidencial va a ser absolutamente odiosa, creemos que se van a usar absolutamente todas las herramientas para evitar que Chile Vamos tenga una candidatura presidencial”.

Esa unidad del centroderecha contrata muy vivamente con una Nueva Mayoría en la que cada fuerza tiene un candidato: los radicales levantan a Alejandro Guillier, la Democracia Cristiana a Carolina Goic y el PPD a Ricardo Lagos, mientras el Partido Socialista, donde trata de despuntar José Miguel Insulza, nada en la duda de a quién respaldar.

El analista político Héctor Soto llama la atención sobre que “Chile Vamos está actualmente más ordenada como coalición que la antigua Alianza. La derrota humillante del 2014, no tanto en la elección presidencial, que por muchas razones estaba escrita, sino en la parlamentaria, que dejó a la derecha convertida en minoría casi irrelevante en el Parlamento, obviamente que fue traumática para el sector. Los fracasos algo enseñan y quizás no sea casualidad que luego de un período de mucha confusión -en el que incluso la derecha se prestó para darle acompañamiento a una pésima reforma tributaria-, la derecha se haya estado rearmando en dos planos en los cuales simplemente no estaba calificando: en su viabilidad como proyecto político (espíritu de unidad, disciplina, transparencia en los partidos, algún nivel de lealtad traducido en primarias) y, además, en el plano intelectual. La densidad reflexiva que ha estado ganando el sector en los dos últimos años no guarda relación con el vacío que existía”.

2-. Un gobierno eficiente y eficaz

Piñera sale a la área electoral vendiendo una historia, la de su gobierno, de gestión exitosa, eficiente y eficaz. Es la cara opuesta a la del ejecutivo que encabeza Michelle Bachelet marcado por la fuerte desaceleración económica, la baja popularidad de una mandataria golpeada por casos de corrupción y unas reformas (fiscal y educativa) muy polémicas.

Ese recuerdo lejano, el del un gobierno piñerista exitoso, y el cercano, el de la propuesta fracasada de Bachelet, explican por qué Piñera lidera las encuestas. En mazo, Sebastián Piñera volvió a encabezar las preferencias presidenciales, de acuerdo a los resultados de la encuesta Adimark luego que en el mes de enero el candidato del Partido RadicalAlejandro Guillier, liderara las menciones de los encuestados.

Así, las preferencias espontáneas hacia Alejandro Guillierque venían al alza en forma sistemática desde agosto del año pasadoretrocedieron por primera vez (en tres puntos porcentuales) cambio que no es en sí mismo significativo.

La opción de Sebastián Piñerapor su partemejoró en dos puntos porcentuales, volviendo al 29 por ciento que había marcado en diciembre pasado. Así, ahora Piñeracon 29 por cientosupera a Guillier (25 por ciento) en preferencias espontáneas. Detrás de este favoritismo se encuentra una sociedad en la que parece que predomina el pragmatismo (volver a crecer) que condicionantes más ideológicos.

Algo, un poco, debiera ayudar el nuevo clima anímico que está viviendo Chile desde que la ciudadanía comenzó a darse cuenta de asuntos muy sencillos, pero que fueron mirados con abierto desdén en las elecciones del 2013. La elección municipal del año pasado entregó indicios de este cambio. La gente acudió ese día a las urnas pensando, por ejemplo, que el crecimiento económico importa y que no es, como algunos creyeron, parte del paisaje; que las retroexcavadoras pueden ser muy útiles en la construcción, pero muy nefastas en la política; que las tomas no son un buen instrumento para mejorar la educación pública o, en fin, que el país no puede darse el lujo de tirar por la borda lo que ha conseguido, en tributo a sueños mesiánicos que al final interpretan a muy poca gente”, recuerda Soto.

3-. Un gobierno con matiz social

Por último, Piñera aspira en esta campaña a tener un perfil menos empresarial, ejecutivo y administrativo mostrando que también posee una vertiente marcada por la preocupación social.

La apuesta liberal de su proyecto la encarnan cuatro coordinadores en esta materia. Se trata de Felipe Larraín y Juan Andrés Fontaine, dos ex ministros durante su presidencia entre 2010 y 2014, más los también economistas Klaus Schmidt-Hebbel y José Ramón Valente.

Como contrapeso se sitúa Magdalena Díaz, la jefa de gabinete del ex Presidente, quien tiene experiencia social ya que trabajó en Techo Chile, colaboró con América Solidaria y es cercana al sacerdote jesuita Felipe Berrios: “(Entre mis intereses están) la lucha en contra de la pobreza y la educación como herramienta para salir de la miseria”.

4-. El punto débil de Piñera

Su estrategia solo tiene un punto débil, el que tradicionalmente le persigue a Piñera: el referido a sus intereses empresariales que colisionan con sus aspiraciones políticas. Eso tiene en esta coyuntura nombre propio, los casos Exalmar y Minera Dominga.

Sus propios aliados son conscientes de ese talón de Aquiles, como señaló recientemente el senador Hernán Larraín: “Creo que él tiene que garantizar la separación total entre sus negocios y su actividad política. Y si bien él en su primer gobierno hizo un esfuerzo, no fue completo, porque dejó fuera todo lo que ocurría en el exterior. Yo presenté un proyecto para que el fideicomiso también incluyera el patrimonio en el exterior, y espero que se apruebe. Mientras más transparencia logre Piñera para establecer una línea de fuego entre sus negocios, o prepare la entrega de todos ellos al momento en que asuma su mandato, y tenga prescindencia total de todas sus actividades económicas cuando se desempeñe como gobernante en caso de ganar las elecciones, creo que eso va a permitir recuperar esa confianza”.

El aspirante de Chile Vamos se ha visto obligado a salir al contraataque y en Facebook ha lanzado una campaña en contra de las acusaciones y querellas que lo vinculan con la compra de acciones que Bancard hizo de Exalmar. Imitando el artículo “J’acusse” de Émile Zola, el exgobernante publicó un texto que tituló “Yo acuso” donde se defendía.

En el documento, Piñera califica como “canallescas”  las acciones en su contra a la vez que defiende sus actuaciones en la polémica sobre el proyecto de la minera Dominga y la inversión en la pesquera peruana. El exmandatario subrayó que “en la querella no viene ningún testimonio concreto que dé cuenta de lo que se denuncia”, pide a la ciudadanía que “no seamos ingenuos” y agrega que “nada de esto es casualidad. Enfrentamos perfectamente orquestada y con una clara y obvia intencionalidad política”.

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