Prospectiva y empresas: ¿cómo anticipar e influir en el futuro?

LLorente&Cuenca
Madrid, 16 marzo 2017

  • Jordi Serra del Pino, director de Investigación del Center for Postnormal Policy & Futures Studies España
  • Cristóbal Herrera, director del Área de Asuntos Públicos de LLORENTE & CUENCA España

¿Hacia dónde avanza el sector financiero tras la aparición del crowdfunding o las fintech? ¿Es sostenible el modelo de las empresas energéticas con la creciente presión de la generación eléctrica en cada hogar? ¿Qué impacto tendrá la robotización en determinado sector o sobre la economía general? ¿Qué tipo de vehículos y con qué tipo de propulsión dominarán la movilidad dentro de 20 años? ¿Serán las biosimilares dominantes en las farmacias? ¿Cuándo ocurrirán estos cambios? ¿Qué podemos hacer para ser los primeros en adaptarnos? ¿Qué podemos hacer para acomodar ese futuro previsible a nuestra estrategia empresarial? Podemos tratar de contestar estas preguntas con el uso de la prospectiva.

La prospectiva es una disciplina que lleva décadas aplicándose en Estados y empresas para contestar a estas preguntas, para anticipar el futuro, facilitar la toma de decisiones y poder influir en él.

Podemos situar sus antecedentes en el paso del siglo XIX al XX, cuando se empezaron a usar herramientas estadísticas para prever el futuro de forma científica, aunque no fue hasta después de la Segunda Guerra Mundial cuando se desarrolló tal y como la conocemos ahora. Actualmente, podríamos definir la prospectiva como la disciplina que estudia el futuro para comprenderlo.

Se ha convertido en una herramienta de competitividad para las empresas, una manera de facilitar la toma de decisiones directivas. Un número reducido aplica, dentro de la estrategia de inteligencia, técnicas de prospectiva consiguiendo buenos resultados.

En una etapa de cambios permanentes, es clave para el crecimiento conocer hacia dónde se dirige nuestro entorno competitivo (político, social, económico, de consumo, tecnológico…). Numerosos sectores están viviendo transformaciones que les obligará a redefinir sus objetivos comerciales e, incluso, la estrategia empresarial al completo.

Existen tres aproximaciones diferentes para introducir la prospectiva en las organizaciones. Se pueden considerar, en determinados casos, como una evolución dependiendo del grado de integración que se busque:

  • Enfoque adaptativo (analizar para adaptarnos): en el que se desarrollan planes empresariales diferentes para adaptarnos a cada uno de los posibles escenarios futuros analizados.
  • Enfoque de influencia (analizar para influir): en el que prevemos los escenarios futuros y establecemos de qué manera podemos influir en su evolución.
  • Enfoque proactivo (analizar para crear): en el que activamente creamos el futuro deseado.

El análisis amplio de la situación para analizar el futuro es, cada vez más, clave para alcanzar y mantener el éxito empresarial a medio y largo plazo. La prospectiva puede parecer una forma muy rebuscada de lograr el objetivo, pero la experiencia también nos dice que los atajos al futuro no suelen funcionar.

Resumen del informe publicado en Desarrollando Ideas

Comentar esta noticia

*