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Ecuador: Correa sale a salvar al régimen y a Lenín Moreno

Infolatam
Madrid, 16 de marzo de 2017

Las claves

  • El 2 de abril Ecuador celebra la segunda vuelta de las elecciones presidenciales

(Infolatam, por Rogelio Núñez)-. La campaña para el balotaje en las elecciones presidenciales ecuatorianas gira, aún más que durante la primera vuelta, en torno a la figura de Rafael Correa. El legado del presidente está en juego pero también todo el régimen que construyó desde 2007 lo cual ha acelerado y ha provocado que salte de lleno al escenario electoral.

En los comicios del 2 abril hay mucho en juego, más que el solo cambio de inquilino del Palacio de Carondelet. Está en juego el modelo de país que edificó el correísmo entre 2007 y 2009, fecha de aprobación de la actual constitución, y que se fue consolidando desde entonces.

Guillermo Lasso, el líder opositor que buscará derrotar al oficialismo correísta que encarna Lenin Moreno, aspira a poner fin al sistema construido por Correa. Acepta mantener los programas sociales pero el resto quedaría en escombros. En la noche electoral, tras la primera vuelta, aseguró que su propuesta encarna el final del régimen corregiste: “Este es el triunfo de ustedes, que nadie se los quite, ustedes marcaron la hoja de ruta, ustedes dijeron queremos estar unidos para derrotar a la dictadura de un partido político en el Ecuador”.

El triunfo de Lasso conllevaría un doble peligro para el actual presidente: pondría punto y final a todo el aparato de poder creado por Correa y la propia carrera del mandatario se encontraría en serio riesgo. Ello ha llevado a Correa a implicarse en la campaña, aún más que lo hizo en la primera vuelta.

El 2 de abril es una especie de “madre de todas las batallas” para Ecuador y lo que allí ocurra tendrá consecuencias para la región. Esta trascendencia no escapa al propio gobernante, para quien en los comicios “la derecha se juega la vida. Se ha comparado las elecciones con la batalla de Stalingrado (1942-1943), que cambió el curso de la historia durante la Segunda Guerra Mundial. La elección de Ecuador será la muestra de que la derecha sigue avanzando o que ya empezó el retroceso”.

El despliegue de Correa

Rafael Correa es un animal político que despliega todas sus virtudes en los periodos electorales.  La historia de Ecuador tiene un antes y un después de la aparición de Rafael Correa en el escenario político allá por 2005. El actual presidente impulsó el definitivo colapso del modelo democrático de 1978, edificó en su lugar un régimen que gira en torno a su figura y ha construido en 10 años un liderazgo carismático.

 

Correaelecto en 2006 y reelecto -y legitimado por un gran apoyo popular- en 2009 y 2013, ha sido un presidente que ha ejercido un gran poder en Ecuador apoyado en su fuerte y arrollador carisma.

La coalición que le sostiene, Alianza País, ha controlado un legislativo en el que las fuerzas opositoras han sido pequeñas, poco estructuras y están muy divididas.

Con esa fuerza logró entre 2007 y 2009 acabar con el viejo sistema que rigió en Ecuador desde 1978  y en su lugar edificó un nuevo régimen, el de la “Revolución Ciudadana”, construido a su imagen y semejanza que no pivota en torno a los partidos sino que gira sobre la personalidad y las decisiones de un presidente con claras tendencias personalistas y autoritarias.

Lenin Moreno, que rozó el 40% de los votos en febrero, necesita sumar 10 puntos más para alcanzar la presidencia y esos votos se los puede aportar el padre del régimen de la Revolución Ciudadana. La mayoría de las encuestas dan como ganador a Lasso aunque otras no lo hacen. Perfiles de Opinión, encuestadora dirigida por Paulina Recalde, asegura que el candidato Lenín Moreno superaría por 15,4 puntos a Guillermo Lasso (51,02% a 35,53%).

Ante el peligro de una derrota, Correa se ha sumergido en la campaña sin pudor: así ha aprovechado sus actos oficiales para defender su herencia y los pilares de su régimen.

En primer lugar, ha criticado las ofertas del candidato a la presidencia por la alianza CREO-SUMA Guillermo Lasso: “Los neoliberales quieren ganar productividad, competividad sobre todo, no dando educación, no mejorando productividad sino pagando menos, volviendo a la tercerización, sin acceder al seguro social (…)”.

En segundo lugar, el mandatario ha desenterrado, asimismo, un término que utilizó profusamente en los primeros años de su carrera, primero como ministro en 2005 y luego como candidato (2006): el de azote del neoliberalismo.

El presidente Correa ha hecho un llamamiento al sector agrícola este martes 14 de marzo del 2017 para que exijan a la “candidatura de la derecha” una política macroeconómica clara para cuidar la producción y empleo en el agro. Lo hizo durante un recorrido de obras en la Unidad del Milenio tipo mayor en el cantón Daule, en Guayas.

En tercer lugar, la legislación que impulsa el presidente tiene vínculos con el proceso electoral que vive el país: Correa acaba de enviar a la Asamblea Nacional un proyecto de ley orgánica sobre los paraísos fiscales.

 

El mandatario ha enviado el proyecto una vez que el Consejo Nacional Electoral proclamó los resultados de la consulta popular sobre los paraísos fiscales efectuada el pasado 19 de febrero, que determinó que “la gran la mayoría de los ecuatorianos, esto es el 55.12% de la población, votó a favor de que, para ejercer un cargo público, se establezca la prohibición de tener bienes o capitales de cualquier naturaleza en paraísos fiscales”.Una norma que podría transformarse en una especie de espada de Damocles sobre Lasso: el diario argentino Página 12, en un reportaje, ha involucrado al líder anticorreísta con 49 empresas en paraísos fiscales.

No en vano, si bien Correa ha reconocido que hay “funcionarios pillos que recibieron coimas en paraísos fiscales”, y que ya están sentenciados, el presidente ha dejado también un mensaje para navegantes.

“Ahora salen a atacar a nuestros candidatos y a defender a los candidatos de la oposición, porque saben que con nosotros esos delincuentes no tendrán impunidad, y tal vez, si gana la derecha, está garantizada su impunidad. Por lo que los delincuentes ahora participan de la campaña de la oposición. Los delincuentes, como grandes electores: los Capaya (Carlos Pareja Yannuzzelli, exministro de Hidrocarburos), los Pedro Delgado (expresidente del Banco Central del Ecuador), los Roberto Isaías (exdueño del Filanbanco), ¡qué vergüenza!”, ha dicho el actual presidente.

Y en cuarto lugar, también Correa ha acudido al victimismo para atraer votos pues considera que, ante un posible triunfo de Lasso, ese suceso le convertiría en el primer damnificado del cambio.

Sabedor de su carisma y arrastre popular, Correa busca atraer votos para Moreno apelando a las posibles desgracias que caerían sobre él: “Si ese tipo gana, que no va a ganar, nos va a empezar a perseguir (…) Esa gente nos va a perseguir en caso de ganar el gobierno y será la mejor fórmula para que me quede en el país a defender mi gobierno, mi honra, etcétera, y los volveré a vencer. Si gana Lenin (Moreno) podré ir a descansar un poco, y le debo eso a mi familia, a Bélgica. Sino tendré que quedarme a evitar que destruyan lo logrado y a defenderme porque esta gente nos va a perseguir”.

En resumen, Correa aporta a la campaña todo lo que Lenin Moreno no puede otorgarle: pasión, polarización, carisma… virtudes que el correísmo aspira a que se transformen en el fiel de la balanza en favor de Alianza País.

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