Guatemala gobierno

Guatemala y la ya conocida cantinela del golpe de Estado

Infolatam
Madrid, 15 de marzo de 2017

Las claves

  • Jimmy Morales llegó a la presidencia en 2016 y gobernará hasta 2020

(Infolatam por Rogelio Núñez)-. El presidente de Guatemala, Jimmy Morales, acaba de alertar sobre una campaña contra él que busca desestabilizar a su administración y que podría acabar en un golpe de Estado. Todo apunta a que se trata  de una muestra más de la impotencia del gobierno que de la existencia de una amenaza real.

Desde 1988-89 Guatemala no ha padecido un golpe o plante militar, aunque en 1993 se produjo el último golpe (autogolpe) exitoso, al menos durante unas horas, protagonizado por el entonces presidente Jorge Serrano Elías quien trataba de imitar así al peruano Alberto Fujimori.

Las Fuerzas Armadas cumplieron un papel muy importante en la transición (1982-86) y en los primeros pasos de la naciente democracia. Una institución que sin embargo perdió poder, influencia y efectivos durante el gobierno de Óscar Berger (2004-2008).

El analista Héctor Rosada señala que “el que aguantó al Ejército durante el gobierno de Ramiro de León Carpio, fui yo. Me acostaba todas las noches pensando que al día siguiente habría golpe de Estado. Otro ejemplo clarísimo es la salida de (Jorge) Serrano. No es cierto que la Corte de Constitucionalidad pidió la intervención del Ejército… ¡Mi sombrero! Eso lo tenían arreglado. El Ejército decidió: “este se va”. Yo te podría dar una decisión de ellos de tipo general que se ha dado en todos los gobiernos: el incremento del crimen organizado. Ellos apoyaron las decisiones políticas y favorecieron circunstancias que hicieron más amplio el espacio de lo corrupto y de lo impune”.

Son rumores, son rumores

Sin embargo, en los últimos 25 años, cada vez que un gobierno se ha visto en serias dificultades ha sacado a colación el riesgo de un golpe de Estado. Morales en ese sentido no es original pues similares argumentos utilizó ya Alfonso Portillo entre 2000 y 2004.

“Desde que llegué a presidente muchos sectores han soñado con revelarme del cargo por medio de golpe y no lo han logrado; son los que no comparten los valores democráticos, los que tienen muchos intereses creados, los que se niegan a que nuestro país avance; pero no hay ninguna posibilidad” de golpe, aseguró en 2003 el propio Portillo.

CARTAGENA (COLOMBIA) 29/10/2016.-EFE/LUIS EDUARDO NORIEGA A.

Tanto Morales como Portillo no hacen sino apelar al recuerdo al permanente intervencionismo militar que se prolongó en el país centroamericano entre 1970 y 1986 y que hundía sus raíces en el siglo XIX (época de los generales Rafael Carrera y Justo Rufino Barrios) y en la primera mitad del XX con militares como Jorge Ubico, Francisco Javier Arana o Jacobo Arbenz.

Y así, en medio de la parálisis que padece el gobierno guatemalteco, el pasado día 19 de febrero el presidente Jimmy Morales sorprendió cuando hizo referencia que existen intentos para darle un golpe de Estado, aunque no entro en más detalles.

Me han generado rumores de golpes de estado” dijo Morales señalando que esto era algo que no le daba miedo “no me da temor yo fui electo democráticamente”.

Todo parece más una muestra más de la presión que sufre el presidente por la escasez de buenos resultados en su gestión tras más de un años en el poder.

De hecho, el resto de ministros ignoran esa posibilidad golpista. Incluido el ministro de la Defensa, Williams Mansilla.

Este reconoció que estuvo en una reunión con los responsables de la seguridad, pero,que esta situación no se abordó en dicho encuentro. “Por medio del Secretario de Comunicación dijeron que solo el presidente podía hablar del tema, yo no pregunté nada por las instrucción que se habían dado”, manifestó Mansilla.

Además, el ministro de Gobernación, Francisco Rivas Lara, aseguró que desconocía los rumores y que no había ni indicios de investigación que indicaran que podría ocurrir un golpe de Estado: “Esto a mi criterio fue solo un rumor”.

El ministro de la Defensa precisó que después del comentario presidencial se efectuó un sondeo con comandantes y el jefe del Estado Mayor Presidencial para indagar acerca de la información que tenían, pero ninguno conocía del tema. “El fin de semana no fue preocupante, estamos en lo normal”, dijo.

La raíz del mal que parece Guatemala

El verdadero problema del gobierno de Morales es la falta de resultados concretos a su gestión. Un ejecutivo que llegó con muchas esperanzas puestas en él, tras la caída de Otto Pérez Molina en 2015, pero que no ha podido desplegar su plan de reformas y sus iniciativas de lucha contra la corrupción que se esperaba.

Sin duda la frase que mejor refleja la impotencia de este gobierno la pronunció el propio presidente tras su discurso ante el Congreso con motivo del primer año de gestión, el pasado 15 de enero.

“Hemos hecho lo que hemos podido. Aún hay muchas cosas que hacer, hay muchas cosas que componer”, confesó con pesadumbre el mandatario.

Lo ocurrido en el Hogar Seguro Virgen de la Asunción Social (la muerte de 40 chicas acogidas allí) es un buen ejemplo de cómo un Estado ineficiente dirige de forma ineficaz las instituciones nacionales, pone en marcha deficientes políticas públicas y eso desemboca en tragedias humanas.

Hasta ahora se ha saldado con la caída del secretario de Bienestar pero estos hechos van a marcar y lastrar al presidente.

El mayor problema que afronta en estos momentos Guatemala no es que exista un improbable golpe de Estado en marcha.

El mayor problema, junto a la pobreza, desigualdad, deficientes servicios públicos, creciente inseguridad ciudadana y penetración del crimen organizado, es la existencia de un Estado ineficaz e ineficiente que no encauza adecuadamente las demandas sociales de mejores infraestructuras, servicios públicos (salud, educación, seguridad) y que se encuentra atrapado en las redes de la corrupción.

El analista Roberto Wagner apunta en este sentido que “la tragedia del pasado 8 de marzo en el mal llamado Hogar Seguro Virgen de la Asunción ha desnudado la situación de desgobierno que actualmente tenemos. Las decisiones del Presidente, el ahora exsecretario de Bienestar Social y sus asesores reflejan una ineptitud aguda. Los ministros mejor se ocupan de las carteras a su cargo, preocupados de no ser salpicados de semejante mediocridad. Así como los guatemaltecos nos dimos cuenta hace dos años que la corrupción también cobra vidas, hoy nos damos cuenta que la incompetencia también lo hace”.

 

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