Jorge Lazarte: Evo Morales Bolivia

Evo Morales: desde el cielo del poder al vértigo de la derrota.

Infolatam
La Paz, 20 febrero 2017
Por Jorge Lazarte

(Infolatam).- Hace un año, el 21 de febrero de 2016,  se produjo un giro en la política boliviana, que para el gobierno y el MAS fue un verdadero sismo que hizo crujir  los cimentos de su poder, dando fin a todo al ciclo político iniciado el 2006. La población en referendo  había votado contra la reelección de Evo Morales.  Era la primera derrota en 10 años y esta vez alcanzó al corazón  mismo de todo el armazón del poder.  ¿Por qué se  apostó a una opción que es contraria a la tradición anti  prorroguista de Bolivia?. ¿Cómo encajaron la derrota y cómo piensan salir de ella? y ¿qué es lo que  podría esperarse hacia adelante?.

El 2016  habían empezado con euforia por los diez años continuos  en el poder  y  la promesa de llegar hasta el bicentenario de Bolivia( 2025), pues se consideran  “propietarios y no de inquilinos del palacio” de gobierno . Pero para ello había que  habilitar a Evo Morales para una nueva reelección modificando la Constitución, que impide una reelección continua por más de una vez. En el rapto supusieron  que la reforma sería sólo sería  cuestión de mero trámite. Habían ganado tantas elecciones con el uso discrecional de recursos del Estado, el control de las instituciones básicas,  y con  una  oposición, que es un espectro.

Sin embargo, ya se habían producido ciertos procesos  previos que fueron desportillando la imagen del gobierno y el MAS. De un lado, la corrupción casi cotidiana,  mucho más  extendida y profunda que en el pasado por la magnitud  de los recursos manejados y sin control.  El más inmediato y  de gran resonancia material y simbólica  estalló  a principios del 2015  con el Fondo Indígena,  que benefició a las cúpulas de “movimientos sociales” cooptados por el MAS y habituadas al clientelismo. Las denuncias y revelaciones fueron en cascada durante todo el año.

Un factor gravitante de todo  este deterioro quizá ya irreversible, fue el reconocimiento oficial  del desastre del sistema judicial, que estaba “peor que antes”, después de haber anunciado con entusiasmo en enero del 2012, que nacía por fin una “nueva” justicia con la elección “inédita” por voto universal de los magistrados de los más altos órganos de justica.

No obstante el gobierno y el MAS apostaron al referendo,  ilusionados con creencia en  la invulnerabilidad de Evo Morales, y alentados por  encuestas que   no confirmaban siempre la tendencia anti prorroguista del país. Este clima fue enturbiado  semanas antes del referendo, con una historia rocambolesca de alcoba (que involucraba al Presidente del país)  y  presumible trafico de influencia de la “novia” en  oscuros contratos millonarios con una empresa china. Aunque nadie sabe cual fue su impacto, ciertamente se sumó a los factores señalados, y se produjo lo inesperado, como un rayo en un día sereno. El mazazo  les hizo perder el libreto  y ahora son presa de dilemas que empezaron la noche misma de las elecciones.

En efecto,  ante los primeros resultados negativos anunciaron   que  los resultados serían   revertidos.  Pero un  impromtu en el Tribunal Electoral  adelantó  un porcentaje cercano a los dos tercios del “conteo rápido”- cuando oficialmente sólo llegaba al tercio-  que ratificó la derrota .  Entonces declararon a regañadientes  que “respetaban” el resultado. Lo  que siguió fue un  deambular sin saber con certeza  cómo enfrentarían esta dura realidad,  estremecidos ante el abismo de que  podrían perder las elecciones si el candidato no era Evo Morales,  y tener que rendir cuentas al país por toda la gestión  de gobierno y de poder, con el riesgo cierto de que muchos de ellos terminen en las mazmorras.

SAN JOSÉ (COSTA RICA), 28/01/2015.- EFE/Jeffrey Arguedas

Al no encontrar candidato de relevo, retornó la apuesta por Evo Morales, caudillo (y no líder) irremplazable y único factor de cohesión de un MAS agrietado, y que les devuelve la ilusión de seguir en el poder.

Al no encontrar  candidato de relevo, retornó la apuesta por Evo Morales,  caudillo (y no líder)  irremplazable  y único factor de  cohesión  de un  MAS agrietado, y que  les devuelve  la ilusión de seguir en el poder.  Desde el palacio se intentó vadear el malestar generalizado  por este  primer anuncio, declarando  que la discusión sería  diferida hasta el 2018. Pero más pudo el  vértigo de verse despojados del poder  y con  el tiempo que no juega en su favor y ya próximos a un   Congreso Nacional del MAS,   la necesidad de un nuevo mandato retornó con fuerza, aunque de manera errática, pues no pueden “imaginar” una derrota, como aseguró el excanciller.

Este congreso (que también tiene vicios de legalidad),  se reunió en los hechos para salir del entuerto,  y aprobó cuatro “vías”( aunque en los días previos  se había puntualizado  que eran ocho, luego cinco), que,  según sus portavoces,  “no se  alejaban”  un “milímetro” de la Constitución.

Dos de las cuatro opciones requieren una nueva  reforma constitucional  parcial , que sería viable, aseguran,  puesto que la Constitución  no lo impediría. Ciertamente, con este razonamiento se podrían multiplicar las consultas todo el tiempo sobre lo mismo, hasta obtener el resultado que se busca, reduciendo a una farsa   la “soberanía popular”, tan sacralizado.  Por ello es que  la reputada  “Comisión de Venecia” aconseja se deje pasar algún tiempo y una reciente ley federal suiza estipula como no realizable una nueva consulta si ya ha sido realizada. Por lo  tanto,  no se trata de nunca más preguntar sobre el mismo tema sino cuándo sería pertinente.

En el caso de Bolivia  la respuesta puede inferirse de la pregunta del referendo que especificaba que con “reelección” se refería a un “periodo”  constitucional.  El referendo de febrero vale, por tanto, para todo el periodo y cualquier otra consulta similar solo procedería después del 2020. Y como saben   que en un  nuevo referendo el porcentaje negativo podría ser  mayor, quizá cuentan con que esta vez  sí no fallaría lo que falló en el escrutinio del pasado año.

La tercera ocurrencia,  es la renuncia anticipada del actual Presidente, que al no  cumplir  todo su mandato   no se contaría como “período”. Conforme a este disparatado razonamiento todas las Constituciones serían papel mojado.

La cuarta posibilidad   dejaría en manos del Tribunal Constitucional una interpretación habilitante, al modo nicaragüense. No es un azar que el Vicepresidente hubiera hecho ya  referencia a derechos “fundamentalísimos”, que no existen en la Constitución( este mismo Tribunal en una singular interpretación modificó un artículo transitorio  de la Constitución, y con ello dejó de contar un período constitucional para habilitar a Evo Morales, que está buscando ahora su cuarto mandato consecutivo).

Después  del congreso apareció un exabrupto presidencial declarando que si “yo fuera del Tribunal Electoral anularía las elecciones”. Más allí de lo que revela esta confesión, la ley prohíbe anular elecciones ante cualquier instancia.

Hoy la letanía  es que   el “pueblo”  habría sido  engañado  por la “mentira” y que  votó con el “hígado” y no con el “cerebro”. Con esta argucia insólita  ninguna elección en el mundo tendría ejecutoria. Sin embargo,  una reciente declaración del Vicepresidente atribuyó contradictoriamente  la derrota a una “locura” y pésimo “cálculo” de sus organizaciones sociales que habrían exigido  adelantar la consulta.

En suma,  no hay vía de derecho para la habilitación, lo que ciertamente no será óbice para que intenten imponerse “ de a buenas o de a malas”, como en la Constituyente.  Ya salió desde palacio la convocatoria a  “sacar al pueblo a las calles” el mismo día en que los  colectivos ciudadanos marcharán para  conmemorar  el aniversario del NO, y que podría ser  multitudinario en todo el país, después de un silencio prolongado.

Como se sabe, en democracia se va del derecho al derecho, y no se  viola el  derecho desde el hecho.  La  fuerza sin el derecho es el despotismo. ¿Es el retorno del enfrentamiento?.

 

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