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Elecciones Ecuador (II): Guillermo Lasso, aspirante a líder del anticorreismo

Infolatam
Madrid, 13 de febrero de 2017

Las claves

  • Guillermo Lasso fue candidato presidencial en 2013: fue el segundo más votado pero reunió solo el 22,6% de los votos a 34 puntos de Rafael Correa

(Infolatam, por Rogelio Núñez)-. El presidenciable por la alianza Creo-Suma, Guillermo Lasso, aspira por segunda vez en su vida a capitalizar el voto anticorreista y poner punto y final a una década de Revolución Democrática (2007-2017). Las encuestas le sitúan como el hombre que disputará en segunda vuelta la presidencia al oficialista Lenín Moreno pese a que no ha logrado unificar a todo el voto anticorreista.

En 2016, durante la precampaña, las elecciones presidenciales en Ecuador escondían una batalla subterránea entre las dos grandes figuras políticas del país, aunque ninguna de las dos (Rafael Correa y Jaime Nebot) iba a ser candidato presidencial. El actual presidente respaldando a Lenin Moreno y el alcalde Guayaquil Cynthia Viteri. 

Sin embargo, Guillermo Lasso logró, a finales del año pasado, alterar ese escenario gracias a su hábil estrategia de alianzas. Apoyado en esos aliados y en una propuesta polarizadora (continuismo correista vs cambio) se alza ahora como el principal rival del oficialismo.

Una oposición desunida

Lasso, que fue el segundo candidato más votado en 2013 con el 22% de los votos – aunque se quedó a 34 puntos de Rafael Correa, enfrentaba un grave problema que ha tratado de corregir con esas alianzas. Su ubicación ideológica, a la derecha del espectro político (banquero y afín al Opus Dei), le dificultaba crecer hacia el centro.

QUITO (ECUADOR) 09/11/2016.- EFE/José Jácome De hecho en 2013 reunió el 22,6% de los votos y cuatro años después, pese a sus alianzas y a una situación económica desfavorable para el gobierno, sus apoyos no han aumentado de forma llamativa pues ronda el 25-28% de intención de voto.

Sus movimientos políticos en 2016 le han ayudado a romper en parte ese aislamiento: primero consiguió adherir a su proyecto al movimiento Sociedad Unidad Más Acción (SUMA) cuyo principal dirigente es el actual alcalde de Quito, Mauricio Rodas.

Además, el prefecto del Azuay y líder del Movimiento Juntos Podemos, Paúl Carrasco, se alejó finalmente de Unidad (la coalición impulsada por Nebot) y anunció su respaldo al movimiento CREO de Guillermo Lasso.

Por último,  la designación del legislador Andrés Páez como compañero de fórmula de Lasso le permitió centrar más su candidatura ya que Páez procede de la antigua Izquierda Democrática.

Lasso debilitó a Vieri ya que SUMA y Juntos Podemos abandonaron Unidad, que ellos mismos impulsaron en 2014, cuando sus máximos representantes, el alcalde de Quito, Mauricio Rodas, y el prefecto del Azuay, Paúl Carrasco, aceptaron dialogar con el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot.

El candidato de Creo-Suma ha conseguido así construir gracias a estas alianzas una candidatura de ámbito nacional y no sujeta a los enclaves regionales como la de Paco Moncayo de Izquierda Democrática (cuyo bastión se encuentra en la Sierra) o la de Cynthia Viteri del Partido Social Cristiano (muy vinculada a Guayaquil).

Sin embargo, el gran fracaso opositor se encuentra en su incapacidad de construir una alternativa única al correismo ya que el voto de centroderecha se ha desperdigado entre Lasso (que ronda el 25% de intención de voto) y la socialcristiana Viteri -PSC- (15-20%) y tampoco se ha logrado unir a la izquierda moderada de Paco Moncayo (10%).

Su esperanza consiste en pasar a segunda vuelta con un tercio de los votos y en el balotaje reunir los apoyos del socialcristianismo (en torno al 20%), de una parte de la izquierda moderada (10%) y la mayoría del voto de los candidatos más pequeños.

El final del modelo correista 

Lasso, que se declara admirador del “modelo chileno” y de Sebastián Piñera, encarna una apuesta política que aspira a acabar con el modelo correista hegemónico en Ecuador desde 2007. Su frase de “basta de tanto impuesto, tanta corrupción y tanto desempleo” resume bien los tres pilares de su programa político.

Sus promesas resultan atractivas (eliminar 14 impuestos) y rozan la demagogia: creación de un millón de puestos de trabajo en cuatro años. A lo primero (la reforma tributaria) se ha comprometido inclusive ante notario a poner fin al anticipo de Impuesto a la Renta, a la Salida de Divisas, el impuesto a la Tierra Agrícola, Verde, Espectáculos Públicos y la reciente Ley de Plusvalía.

Y todo ello eso sí sin tocar la “Dolarización” y sin anunciar fuertes ajustes ya que promete mantener la red de protección social levantada por el correismo. Asegura que con acabar con el gasto superfluo (el Ministerio de Desarrollo Humano) y gracias a la bajada de impuestos, el apoyo al emprendimiento y la atracción de inversión extranjera se reactivará la economía.

Lasso, que presume de no ser un político (“me cansé de los políticos y la politiquería”), propone un círculo virtuoso: cree que la bajada de impuestos y el respaldo al emprendimiento reactivará la economía y posibilitará el crecimiento con creación de empleo.

En cuanto a la creación de puestos de trabajo, asegura que su experiencia empresarial (“he creado a lo largo de mi vida 100 mil empleos”) y la propia reforma tributaria (poner en el bolsillo de los ecuatorianos 3 mil millones de dólares) harán posible que se cumpla su promesa del millón de empleos.

lassoSu propuesta se resume en menos Estado y más iniciativa social: “No hay mejor política social que crear un empleo. Ningún ecuatoriano cree cuento con esto de el plan ternura; el plan ternura es cuando un padre y madre tienen un trabajo y derrocha ternura. Ternura la encuentra un ciudadano con su padre y madre”.

Una idea que nace de la propia experiencia vital de Lasso que fue a los 34 años gerente general del Banco de Guayaquil y cinco años después presidente ejecutivo de la entidad, que se transformó en el segundo mayor banco de Ecuador.

Aprovechó su experiencia para fundar el “Banco del Barrio”, una iniciativa que consiste en la instalación de un punto de atención en negocios no bancarios, como pequeñas tiendas, para facilitar el acceso a los servicios financieros. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) lo reconoció como el mayor proyecto de bancarización de Latinoamérica en el 2010.

Lasso busca el voto joven prometiendo que el “Gobierno facilita el emprendimiento y genera las condiciones adecuadas” y también se ha envuelto en la bandera de la lucha contra la corrupción y no solo señala a Jorge Glass (vicepresidenciable de Moreno) como responsable político de escándalos como el de Petroecuador sino que propone la creación de una “Cicig” en Ecuador.

“Usted se imagina que los ecuatorianos reelijan de vicepresidente a Jorge Glas Espinel. ¿Con qué credibilidad puede ejercer el cargo de vicepresidente si ya se va a conocer la lista de Odebrecht después del 19 de febrero? Políticamente es un funcionario débil. Ya está cuestionado”, apunta Lasso.

No solo aspira a un cambio de modelo económico, político (promete derogar la Ley de Comunicación y el Decreto Número 16) e institucional (aspira a una reforma constitucional que elimine el hiperpresidencialismo) sino que en política exterior aboga por la entrada de Ecuador en la Alianza del Pacífico.

La sombra que le persigue es la de su papel en la crisis bancaria de 1999, hecho que Rafael Correa  y el propio Lenín Moreno no dudan en recordar. El actual presidente, durante su vista a España, señaló que la mayor corrupción fue haber congelado los depósitos, “por banqueros corruptos como Guillermo Lasso”, recordando el feriado bancario que ocurrió en Ecuador en 1999 y terminó en la dolarización del país.

Lasso se defiende asegurando que es el único banquero que fue investigado por una comisión parlamentaria que no le encontró ningún tipo de responsabilidad: “El 10 de agosto de 1998 asumí el cargo de gobernador del Guayas hasta el 17 de agosto de 1999 en que acepté el cargo de ministro de Economía, al que renuncié 30 días después. El feriado bancario fue en marzo de 1999. Nunca imaginé que haría eso, me sorprendí como cualquier ecuatoriano. Han pasado 17 años y todos los medios realizaron investigaciones sobre estos hechos y en ninguna aparece mi nombre”.

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