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Ecuador (IV): un termómetro para Latam

Infolatam
Madrid, 15 de febrero de 2017

Las claves

  • Ecuador podría unirse al "giro al centroderecha" que experiementa el país

(Infolatam, por Rogelio Núñez)-. Mucho de lo que está en juego, o lo que va a ocurrir, en las elecciones presidenciales de Ecuador tiene raíces únicamente propias del país andino; pero otros fenómenos en esta cita electoral no son sino un reflejo de lo que acontece en toda la región latinoamericana.

América latina vive un cambio de ciclo tanto en el ámbito político como en el económico y ello se percibe con claridad en los comicios ecuatorianos.

Ese fin de época ya ha vivido ejemplos en Argentina con el triunfo de Mauricio Macri (2015), la derrota del chavismo en Venezuela (2015) o en Brasil con la caída de Dilma Rousseff (2016). En 2017 Ecuador se convierte en un test de por dónde puede ir la región antes de las grandes citas de 2018 en México, Brasil, Venezuela y Colombia.

Varias son las características que definen el actual momento por el que atraviesa la región y que también se han podido contemplar en Ecuador durante esta campaña:

El final de la hegemonía indiscutible de los socialismos del siglo XXI

Esta cita ante las urnas en Ecuador está marcada por el final de la figura de Rafael Correa como presidente quien no puede optar a la reelección y por una previsible bajada del respaldo hacia el correismo. Alianza País va a pasar de ganar en primera vuelta con casi el 60% de los votos (2013)  a rondar el 35% y verse obligado a acudir a una segunda vuelta.

Fenómenos similares han ocurrido en la región donde han desaparecido grandes referentes del heterogéneo “socialismo del siglo XXI” (Hugo Chávez en 2013).

También se ha acabado el predominio de aliados del bolivarianismo (los Kirchner en Argentina en 2015) a la vez que representantes de las diferentes izquierdas han sufrido derrotas: Evo Morales en el referendum de febrero de 2016, el chavismo en las legislativas de diciembre de 2015 o Dilma Roussef con su destitución en agosto de 2016.

Y en Ecuador, por primera vez desde 2007, la hegemonía del oficialismo está en riesgo en Ecuador tras una década de gobiernos de la Revolución Ciudadana encabezada por Correa.

El castigo a los oficialismos

La crisis o ralentización económica regional (Ecuador ha decrecido en 2015 y 2016 tras crecer muy poco en 2014) y el desgaste tras largos periodos de gobierno de un mismo partido explican por qué los oficialismo están siendo derrotados en América latina, salvo excepciones muy concretas.

Lenin Moreno con Rafael Correa

Lenín Moreno con Rafael Correa

En 2015 dos elecciones resultaron muy emblemáticas ya que se tranformaron en un claro castigo para los oficialismos: en Argentina, el kirchnerismo, tras 12 años en el poder, fue desalojado de la Casa Rosada.

Otro golpe a un oficialismo ocurrió en Venezuela también en 2015.

En diciembre de ese año  la oposición antichavista, reunida en torno a la Mesa de Unidad Democrática, lograba ganar por primera vez unas elecciones al chavismo desde 1998 y ser mayoría en el legislativo.

En 2016 se han producido nuevas derrotas de los oficialismos con dos excepciones: el triunfo de Danilo Medina en República Dominicana y el de Daniel Ortega en Nicaragua.

Por el contrario, Evo Morales vio como su apuesta continuista era rechazada en un referendum en febrero.

2016 trajo además el triunfo de Pedro Pablo Kuczynski, un opositor, en Perú, algo habitual en este país donde los oficialismos nunca repiten. Como en Guatemala, en donde también se produjo el triunfo de un opositor (Jimmy Morales) en 2015.

Otro fuerte varapalo para un gobierno ha sido el recibido por Juan Manuel Santos que fue derrotado en el  plebiscito en Colombia. Muchas razones confluyeron en la victoria del “No”, una de las cuales fue el rechazo e impopularidad del presidente colombiano.

Ahora en 2017 en Ecuador se va a asistir a una gran disminución del apoyo hacia el oficialismo. Rafael Correa fue reelegido en 2009 y 2013 en primera vuelta con el 51,1% en la primera ocasión y con el 57% en la segunda. El oficialismo, en la actual coyuntura, va a verse obligado a disputar una segunda vuelta y a hacerlo en las peores condiciones desde 2006.

Una época de resultados ajustados

En 2011 Cristina Kirchner aventajó en 40 puntos a su más cercano rival en las presidenciales de aquel año. Rafael Correa superó a Gillermo Lasso en 2013 en más de 30 puntos. Esos resultados ya son fenómenos del pasado.

En 2016 Pedro Pablo Kuczynski se impuso por tan solo una diferencia de un 0,4% a Keiko Fujimori y en Argentina Mauricio Macri derrotó a Daniel Scioli en segunda vuelta por poco más de dos puntos.

Lasso reúne en torno al 10% de la intención de voto

Lasso es el candidato anticorriesita con mayor intención de voto

En Ecuador las encuestas apuntan a que Moreno superará en unos 7 puntos a su principal rival quien en segunda vuelta podría revertir a su favor el resultado en caso de que ,los votos del socialcristianismo (Cynthia Viteri) y de Lasso se unieran.

El giro hacia el centroderecha

Las victoria de los candidatos de centroderecha se han hecho más comunes desde 2015. De ocurrir la victoria de Guillermo Lasso, Ecuador se uniría a esta tendencia regional.

Las elecciones locales que han tenido lugar en 2016 en México (junio), en Chile y en Brasil (ambas en octubre) fueron muy importantes por varios motivos, uno de los cuales es que anticiparon importantes cambios políticos para el próximo bienio 2017-2018.

Esos tres procesos electorales mostraron un fuerte avance de las alternativas de centroderecha y un importante descenso de las de centroizquierda. Así, las primeras quedaron fortalecidas para el próximo bienio y las segundas muy debilitadas.

Chile es el último ejemplo de un país que en la actual coyuntura castiga en las urnas a sus gobernantes, pero muy posiblemente habrá más casos en 2017.

En este sentido, las elecciones locales en México, Chile y Brasil parecen dibujar un panorama en el que los oficialismos van a seguir sufriendo derrotas y en el que se va a producir el ascenso de las fuerzas del centroderecha.

Un presidente sin mayoría en la Asamblea

La historia de Ecuador desde el regreso de la democracia en 1978 hasta 2007 fue una constante pugna entre el poder ejecutivo y un legislativo dividido donde los presidente tenían serias dificultades para conformar un apoyo suficiente.

Rafael Correa en 2007 no tenía ni un solo diputado a su favor pero logró hundir al Congreso apelando a que la idea de que él venía a destruir la “partidocracia”. Desde entonces el correísmo logró la mayoría en el legislativo.

Ahora sin embargo, es muy posible que el nuevo presidente del país andino se encuentre otra vez en minoría, algo que está ocurriendo con asiduidad en la región.

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La mayoría de los gobiernos de América latina se enfrentan a este reto: han llegado a la presidencia con el mayoritario apoyo ciudadano en primera, las menos de las ocasiones, o en segunda vuelta, las más de las veces, pero tienen escasos apoyos (Guatemala o Costa Rica), son minoría (El Salvador, Argentina y Venezuela) o han perdido respaldo en el poder legislativo, como le ocurriera a Dima Rousseff.

Los tiempos de mayorías presidenciales arrasadoras como las del PRI hasta 1997, las del menemismo, el chavismo o el correismo están tocando a su fin.

Ahora se asiste a choque de trenes instituciones (en Venezuela) o a tensiones entre legislativo y ejecutivo (en Perú entre Pedro Pablo Kuczynski y el fujimorismo y en Argentina entre la coalición macrista y los diferentes peronismos).

Los grandes temas presentes

La inseguridad (el aumento del consumo de drogas), la corrupción (casos Petroecuador y Odebrecht) o el desafecto hacia los partidos han sido algunos de los temas que han acaparado la atención de la campaña en Ecuador como lo suelen hacer en otros contextos regionales.

Asimismo ha estado muy presente la necesidad de un cambio de modelo económico. La dependencia de un solo producto (el petróleo) y de pocos mercados (China y EEUU) ya no es una alternativa para estos países que como Ecuador padece un fuerte crisis. El país andino ha visto como el PIB creció solo un 0,3% en 2015 y cayó 1,7 en 2016.

América latina ha crecido a un ritmo muy alto, sobre todo entre 2003 y 2008, gracias al tirón de las materias primas. Sin embargo, ese crecimiento no se basó en una apuesta por la productividad y la competitividad.

Todo indica que el nuevo modelo productivo latinoamericano debe basarse, para salir de la actual desaceleración, en primar la inversión en infraestructuras y en educación e impulsar la construcción de un Estado eficaz y eficiente y un modelo economico que apueste por la competividad, la innovación y la productividad y por diversificar lo que se produce y hacia donde se exporta.

Ecuador, atado a una dolarización de la que es muy difícil escapar (ni siquiera Correa lo intentó), está obligado a emprender grandes reformas estructurales para ganar en competitividad y productividad si desea seguir respaldado por una dolarización que trajo estabilidad al país pero que también lo ha encarecido sobremanera.

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