Peter Hakim: México Trump

México y Donald Trump

Infolatam
Washington, 19 enero 2017
Por Peter Hakim

(Infolatam).- Donald Trump ha vilipendiado y despreciado a México en varias ocasiones. Tachó a los inmigrantes mexicanos de violadores y criminales. Quiere construir un muro para mantenerlos fuera del país y hacer que México pague el coste.

Aunque el TLC (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) hoy es el baluarte de la economía mexicana y el anclaje de una fuerte relación comercial bilateral, Trump insiste en que el tratado necesita ser reescrito o rescindido.

Amenaza en voz alta y clara con penalizar a las empresas que se transfieran a México desde Estados Unidos. Los mexicanos enseguida han comenzado a odiar al nuevo presidente de Estados Unidos.

Trump convierte a México en un potente símbolo de lo que está mal en la política exterior de Estados Unidos: fronteras no protegidas que permiten una fácil entrada de terroristas y otros indeseables, políticas comerciales que transfieren empleos fuera del país, acuerdos económicos sesgados a favor de los competidores de Estados Unidos. Ningún argumento pudo ser más eficaz que estos para empujar a Trump a la victoria.

A pesar de que muchos mexicanos no ven otra alternativa que les permita mantener el respeto a sí mismos, un enfrentamiento con la administración de Trump deprimiría aún más la economía nacional ya maltratada. El creciente sentimiento anti-americano también afectaría a la política mexicana y posiblemente incidiría en las elecciones de 2018.

A pesar de las ventajas de los Estados Unidos en cuestión de riqueza y poder, la nación azteca no deja tener poder para influir. México es uno de los tres principales socios comerciales de Estados Unidos, moviendo cerca de US$ 600 mil millones al año en el comercio, más o menos lo mismo que Canadá y China.

Las comunidades empresariales de EE.UU. y México se oponen fuertemente a cualquier debilitamiento de las relaciones comerciales. Pero las negociaciones obligarán a México a aceptar algunas demandas de EE.UU., aunque nadie sabe por ahora lo que podría satisfacer a Trump o lo que México puede ofrecer.

La pregunta crucial que sigue sin respuesta es si Trump estará abierto a una discusión seria con México. Para una discusión de la inmigración, el gobierno Trump tendría que aceptar que si la frontera se puede proteger de otra manera, los EE.UU. podrían desistir de construir el muro.

El nominado por Trump para manejar estos asuntos de inmigración respaldó este enfoque, mientras que la mayoría de los expertos dicen que la seguridad fronteriza ha mejorado sustancialmente durante los últimos diez años.

Tratar con el TLC también será muy polémico. El tratado no es bien visto en EE.UU. y tiene muchos críticos en México.

Muchos grupos poderosos en los dos países -sindicatos, ambientalistas, los intereses regionales y las distintas comunidades corporativas- realizan una activa campaña para reescribir las secciones del tratado.

El gobierno mexicano dejo el tema todavía más confuso al ofrecerse a discutir el TLC, pero negándose a renegociarlo.

El nuevo gobierno de Estados Unidos debe de ser persuadido para suspender el discurso agresivo que, en última instancia, condujo Trump a la Casa Blanca y empezar a reconstruir los lazos vitales de Estados Unidos con México.

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