María Teresa Romero: Venezuela Gobierno

El “nuevo” gabinete de la dictadura venezolana

Infolatam
Miami, 5 enero 2017
Por Maria Teresa Romero

(INFOLATAM).- El mensaje que hacia Venezuela y el mundo ha transmitido el gobierno de Nicolás Maduro con el nuevo gabinete ministerial designado esta primera semana del 2017, es claro y contundente: el régimen –que la propia Iglesia Católica ya ha caracterizado de dictatorial– no retrocederá ni un ápice, todo lo contrario, continuará con vigor por la senda radical trazada.

Es más que evidente que Maduro se está atrincherando, preparándose para enfrentar la fuerte presión interna y externa que le viene este 2017. Esa presión quedó como suspendida por la pausa navideña, pero existe desde finales de 2016, desde cuando su gobierno optó por la ruptura definitiva del débil hilo constitucional que mantenía a manera de fachada democrática, en especial con la suspensión del proceso de referéndum revocatorio y los ataques violentos a la Asamblea Nacional, así como al mismo pueblo soberano que protestó masiva y pacíficamente en todo el país.

De los doce nuevos nombramiento gubernamentales, el más significativo es el correspondiente a la vicepresidencia de la República que asumirá Tareck El Aissami, hasta ahora gobernador del estado Aragua y que en el pasado fue, entre otros cargos, ministro de Interior y Justicia.

Designar como mano derecha de Nicolás Maduro a El Aissami constituye un mensaje especialmente radical y peligroso, y no sólo porque las gestiones de éste han estado signadas por la ineficiencia y la corrupción, sino porque se le ha denunciado como el principal enlace entre el régimen chavista y algunas con redes islámicas, como la organización terrorista Hezbolá, y como involucrado directamente en el negocio del narcotráfico y en el denominado Cartel de los Soles que supuestamente lidera Diosdado Cabello.

Tareck Zaidan El Aissami Maddah es un venezolano de origen sirio-libanés cuyo padre, Carlos El Aissami, fue el jefe de la sección venezolana del partido político Baath de Irak y ha escrito varios artículos en defensa de Irak y Saddam Hussein, al igual que de la Yihad islámica, o Guerra Santa de Al Qaeda, y de los talibanes. El llamado Clan familiar de El Aissami, incluye al tío Shibli El Aissami quien fue asistente del Secretario General del partido Baath en Bagdad en tiempos de Saddam Hussein y que fue activo dirigente del Partido Baath Árabe Socialista en Siria, así como a otros familiares con relaciones con los gobiernos sirio y ruso.

Se presume que ahora como vicepresidente, El Aissami desarrollará una mayor vinculación con Siria y Rusia y la organización chií Hezbolla, además de otros actores radicales del Medio Oriente y del mundo musulmán. De ser así, ello empeorará sin duda las ya deterioradas relaciones bilaterales entre Venezuela y los Estados Unidos, que el 20 de enero estrena el gobierno conservador y anti-islámico de Donald Trump.

CARACAS (VENEZUELA), 04/01/2017.- EFE/PRENSA MIRAFLORES/NO VENTAS/SOLO USO EDITORIAL

Con El Aissami en la vicepresidencia, también se presume que es poco probable que el gobierno asuma una actitud conciliadora con la oposición venezolana. Lo más probable es que se agudizará la represión política y ciudadana

Con El Aissami en la vicepresidencia, también se presume que es poco probable que el gobierno asuma una actitud conciliadora con la oposición venezolana. Lo más probable es que se agudizará la represión política y ciudadana, se continuará atacando a la Asamblea Nacional y no se cambiará de posición en la mesa de diálogo auspiciada por el Vaticano y otros actores internacionales.

Las designaciones del diputado Elías Jaua como nuevo ministro de Educación y vicepresidente para las Misiones Socialistas; del diputado Hugbel Roa como ministro de Educación Universitaria; del hermano de Hugo Chávez, Adán Chávez como ministro del área social; del periodista Ernesto Villegas como ministro de Comunicación e Información, y de Nelson Martínez, actual presidente de la empresa petrolera Citgo, como ministro de Petróleo, también son representativas del radicalismo gubernamental o, como señaló la dirigente del partido Vente Venezuela, María Corina Machado, “del atrincheramiento del castro-comunismo en el gobierno”.

Los cuatro primeros son los más ideologizados del chavismo y el último, Martínez, el más pragmático. Este supuesto artífice de hipotecar la filial venezolana CITGO a los rusos, una venta que aún no ha sido confirmada oficialmente, será el encargado de hacer que el Ministerio de Petróleo y Minería se convierta en una instancia fiscalizadora de la industria petrolera PDVSA.

De entrada, pues, este nuevo gabinete constituye una pésima noticia para la Venezuela y el mundo democráticos, y no mejorará para nada la imagen ni la posición del Estado venezolano en el exterior. Queda por ver cómo responderán a este nuevo desafío revolucionario las fuerzas opositoras venezolanas y la comunidad democrática internacional. De ellos depende que ese gabinete no se transforme en un signo de fuerza sino de debilidad.

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