Latinoamérica, política

América latina (2017), ante una época de elecciones de resultados ajustados

Infolatam
Madrid, 2 de enero de 2017

Las claves

  • Desde 2014 a 2016 la mayoría de las elecciones presidenciales se han ganado por menos de un 2% de diferencia

(Infolatam, por Rogelio Núñez)-. Los resultados de las elecciones en Perú en 2016 vinieron a confirmar una tendencia electoral que se está dando en la región: no solo la mayoría de los comicios se deciden en una segunda vuelta sino que el vencedor en el balotaje lo hace de forma muy ajustada.

Esa tendencia comenzó en El Salvador y Brasil en 2014, continuó en Argentina en 2015 y se ha consolidado en Perú en 2016 y es muy posible que también se dé en Chile y quizá en Ecuador en 2017.

Por supuesto que hay excepciones. En 2015 en Guatemala Jimmy Morales tuvo que ir a una segunda vuelta ante Sandra Torres pero su triunfo fue muy contundente.Morales, del Frente de Convergencia Nacional (FCN-Nación) logró un apoyo del 65,4% frente al 35,5% de la ex primera dama Sandra Torres, de la Unidad Nacional por la Esperanza (UNE).

De igual forma, también fue contundente la victoria en la República Dominicana en mayo de 2016 de Danilo Medina quien reunió el 61% de los votos frente al 35% de Luis Abinader. Pero Guatemala y la isla del Caribe se alzan más como excepciones que como modelo de lo que está ocurriendo en una región marcada por la alta polarización, extrema ideologización y sociedades muy divididas.

Como señalara Carlos Malamud en Infolatam, “las cosas, como no podía ser de otro modo, vienen de más atrás. Aquí hay que considerar los resultados ajustados de las segundas vueltas de las elecciones presidenciales en El Salvador (III/2014) y Brasil (X/2014). Esto nos lleva a ciertos comicios sumamente disputados en un ambiente dominado por la práctica ausencia de la alternancia. En el caso brasileño se suman las protestas de comienzos de 2013 tras el aumento del precio del transporte público”.

De El Salvador (2014) a Perú (2016)

Victorias muy ajustadas en las urnas. Esa parece ser una de las características electorales del momento político que vive la región.

El candidato Pedro Pablo Kuczinsky a punto de ser proclamado vencedor en las elecciones presidenciales del Perú

El candidato Pedro Pablo Kuczinsky

El primer ejemplo tuvo lugar en 2014 en El Salvador cuando el candidato del FMLN, Salvador Sánchez Cerén logró continuar en el poder tras imponerse en el balotaje a Norman Quijano (ARENA) por menos de un punto de diferencia. 50,11% obtuvo Sánchez Cerén por 49,89 del candidato de la derecha.

El país se polarizó y dividió en dos mitades exactas. Si bien Quijano reunió el 38% en la primera vuelta en la segunda atrajo todo el voto disperso, creció 1o puntos mientras el oficialista solo aumentó en dos puntos. Suficientes eso sí para ganar.

Ese mismo año Brasil dio un nuevo ejemplo de victoria por la mínima.

Dilma Rousseff se impuso en la segunda vuelta al recibir el 51,6% de los votos frente al 48,3% de Aécio Neves. Si en primera vuelta la presidenta rondó los ocho puntos de diferencia en segunda solo aventajó al líder del PSDB en 3.

En 2015 Argentina dio repitió la historia de un resultado polarizado y ajustado. Mauricio Macri logró dar la vuelta al resultado (acabó segundo en la primera vuelta) y se impuso por muy poco en el balotaje a Daniel Scioli (51,3% frente al 48,6).

Finalmente el ejemplo más dramático y emocionante fue el de Perú donde Pedro Pablo Kuczynski, como Macri, logró revertir el segundo lugar obtenido en primera vuelta y se impuso a Keiko Fujimori por menos de un 0,3% de diferencia.

Así pues el desgaste de los oficialismos (el caso del PT y Rousseff en 2014), los efectos de la desaceleración sobre una sociedad más movilizada y de vínculos más volátiles y la polarización ideológica (fujimorismo vs antifujimorismo en Perú, petismo vs antipetismo en Brasil, kirchnerismo vs antikirchnerismo en Argentina y derecha vs izquierda en El Salvador) provocan que las elecciones sean más competidas.

Una nueva época electoral

Los triunfos arrasadores en las urnas de los oficialismos ya han pasado a la historia.

guillier

Alejandro Guillier

Salvador Sánchez Cerén ganó las elecciones por tan solo 6 mil votos con respecto al opositor y en 2014 en Colombia, Juan Manuel Santos no fue el más votado en la primera vuelta, superado por el uribista Óscar Iván Zuluaga.

El santismo se impuso por solo cinco puntos en el balotaje tras un gran esfuerzo de movilización del voto por parte de la estructura caciquil y clientelista del Partido Liberal, en especial en la Costa del Atlántico y del Pacífico.

En 2017 si alguna certeza se puede tener es la de que en Chile y en Ecuador los resultados van a ser muy estrechos. Una victoria cómoda como la de Michelle Bachelet y Rafael Correa en 2013 no es previsible.

A menos de un año de las elecciones presidenciales en Chile, el senador independiente Alejandro Guillier derrotaría al ex presidente Sebastián Piñera en una eventual segunda vuelta por una diferencia de 5 por ciento de los votos, según el sondeo del Barómetro de la Política CERC-MORI.

Guillier se impondría con 35 por ciento de las preferencias electorales, siete puntos porcentuales más que la encuesta anterior, frente al 30 por ciento que obtendría Piñera.

En Ecuador, Lenín Moreno, a diferencia de Correa, no alcanza, por ahora, para ganar en primer vuelta ya que se encuentra en torno al 36% a cuatro de llegar al 40%, con 10 de diferencia sobre el principal opositor, lo que le daría la victoria en primera vuelta. Por esa razón debería enfrentar un balotaje donde el voto anticorreista unido suma más.

Como señala Daniel Zovatto, “es cada vez más evidente que a los oficialismos les cuesta ganar las elecciones con comodidad (pasó en El Salvador, en Colombia y ha vuelto a ocurrir en Brasil). Pero también es cierto que a las oposiciones tampoco les resulta fácil derrotar a los oficialismos (han fracasado este año en El Salvador, Colombia, Bolivia, Brasil y probablemente también en Uruguay). El electorado parece estar optando no tanto por el cambio, entendido como alternancia, sino por el cambio en la continuidad, reeligiendo a los oficialismos pero al mismo tiempo enviándoles un mensaje de insatisfacción con la actual situación”.

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