Nelson F. Salvidio: Venezuela Mercosur

Venezuela: más que fuera del Mercosur, fuera del mundo

Infolatam
Montevideo, 20 diciembre 2016
Por Nelson Fernández Salvidio

Venezuela está afuera del Mercosur. Quedar “con voz” pero “sin voto”, implica que ese socio es un mero espectador del bloque comercial del sur americano. Podrá hablar, gritar, quejarse, pero no estará en la toma de decisiones. Visto el carácter del presidente y la canciller de ese país, es posible que quieran usar la potestad de voz, para meterse en reuniones en las que no les quieren ver. Pero eso se desgastaría en el tiempo.

En la primera cumbre de cancilleres que se hizo luego del apartamiento de Venezuela del Mercosur, la ministra venezolana no fue invitada, y aunque igual fue, tampoco fue aceptada, por lo que el “derecho a voz” lo ejerció exclusivamente ante los medios. Lo más trascendente es que el gobierno de inspiración chavista sufre deterioro político y económico que lo lleva, más tarde o temprano, al final de su ciclo, aunque se resista a transmitir el poder.

Podría pensarse que con otro gobierno Venezuela podría volver a entrar al Mercosur, pero una nueva administración tendrá tareas urgentes para abocarse,  debido a una herencia tenebrosa difícil de sortear, como para insistir con golpear la puerta del bloque. No se trata de que la democracia vuelva a pleno en Venezuela para que ese país sea admitido, porque el problema real está en que nunca adaptó su política comercial como para integrar una asociación de libre comercio y a participar en una unión aduanera.

Venezuela había entrado al Mercosur por una ventana de oportunidad política, que se había dado cuando Argentina, Brasil y Uruguay sacaron temporalmente a Paraguay y aprobaron el ingreso de ese país caribeño. El caso es que Venezuela nunca fue un socio activo del Mercosur en cuanto a sus fundamentos económico-comerciales, porque la política proteccionista y dirigista del gobierno chavista es incompatible con el cumplimiento de una integración comercial.

A Venezuela le importaba lo político, más que lo económico. Su ingreso se había dado cuando el PT se afirmaba en Brasil, con el eje Lula-Dilma, cuando Cristina Fernández de Kirchner gobernaba Argentina, y José “Pepe” Mujica presidía el Uruguay. El sacerdote izquierdista Fernando Lugo presidía Paraguay como una expresión de izquierda a tono con la oleada de “progresismo-populismo” de izquierda regional, y luego de un desgaste, la oposición logró voto para un juicio político express y removerlo.

La Venezuela de Chávez entró al bloque gracias al favor político que le hicieron Dilma, Cristina y “Pepe” Mujica. Le dieron categoría de socio pleno pero no cumplió los requisitos para ello. No importaba eso. Porque aquel Mercosur era más una asociación política (como la Unasur) que un bloque comercial.

CARACAS (VENEZUELA), 20/12/2016.- EFE/MIGUEL GUTIÉRREZ Ahora, Nicolás Maduro y su ministra “del Poder Popular para Relaciones Exteriores de la República Bolivariana de Venezuela”, Delcy Rodríguez, podrán generar un poco de escándalo político, lo que no cambiará la decisión del Mercosur. El problema de Venezuela más que haber quedado fuera del Mercosur, radica en haber quedado fuera de lo racional, fuera del mundo real.

El gobierno se proclama como de carácter socialista, y en otras épocas eso podría haber quedado amparado bajo el refugio de potencias económicas con régimen comunista o similar. Pero Venezuela no es socialista, es una caricatura de modelo.

Y tampoco existe la URSS ni el bloque comunista como para darle salvataje. Cuba navega en la incertidumbre de un futuro de transición no claro. China podrá dar una mano, pero de reojo. Y otros países que pudieran ayudar a la Venezuela chavista en la lógica anti norteamericana, ya han comprobado que Maduro no es Chávez, ni es un buen socio, ni está cuerdo.

El domingo 11 de diciembre Maduro anunció que la “Superintendencia de Precios Justos” decomisaba unos cuatro millones de juguetes que la empresa Kreisel tenía para las ventas de regalos navideños. El argumento del gobierno era que la empresa los quería vender a un precio elevado, con ganancia exagerada al criterio de los funcionarios. Maduro se puso en rol de Santa Claus. Eso no es socialismo.

El plan monetario, para llamarlo de alguna manera, con sustitución de billetes, tampoco es socialista. Les salió mal porque todos les sale mal. Nadie entendió qué era lo que querían hacer, cuál era el objetivo real y cuál era la estrategia para cumplir la meta. El resultado fue un caos, con familias desesperadas, con gente saqueando comercios.

Maduro decía antes que hablaba con un pajarito (que aparecía como una reencarnación de Chávez) y ahora dice que enfrenta sabotajes, que le desvían los aviones que transportan billetes y que otros esconden dinero …

En un país con hiperinflación, la conducta lógica es sacarse el dinero de encima porque quema las manos debido a su desvalorización permanente. Nadie quisiera conservar moneda de un país como Venezuela. El país es una locura. El gobierno ya no desarrolla políticas: toma decisiones “a golpe del balde”, como expresa un dicho popular que refiere a la improvisación.

Venezuela ha quedado fuera del Mercosur y con un gobierno que se caricaturiza a sí mismo, en realidad ha quedado fuera del mundo.

Comentar esta noticia

*