Cuba Fidel Castro

Fidel Castro, el hombre que cambió la historia de Cuba y América latina

Infolatam
Madrid, 26 noviembre 2016

La biografía

Biografía de Fidel Castro

Fidel Castro Ruz, político, militar, expresidente de Cuba. Fue mandatario bajo los cargos de primer ministro (1959-1976) y presidente (1976-2008). Hasta su muerte, el 26 de noviembre de 2016 fue el primer secretario del Partido Comunista de Cuba y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

(Especial para Infolatam por Rogelio Núñez)-. Fidel Castro marcó la historia de América latina de los últimos 57 años. Su victoria sobre Fulgenci0 Batista en 1959 hizo entrar a Cuba y a la región en un periodo diferente y con unas dinámicas distintas a lo que había acontecido hasta entonces.En muchos sentidos encarnó un parteaguas para la historia cubana y para la latinoamericana.

En el último Fidel, el posterior a su retirada del poder en 2006 y sus escritos, se pueden encontrar muchas de las claves que explican al personaje a lo largo de su dilatada peripecia política.

Fidel Castro fue, en esencia, un nacionalista cubano antiestadounidense, un hombre de acción y un personaje característico de un periodo muy especial de la historia, la Guerra Fría. Consiguió sobrevivir a esa Guerra Fría pero su esquema mental siguió vinculado a un tiempo ya pasado.

Castro, nacido en 1926, se crió en en un ambiente conservador (el colegio de Belén regentado por  jesuitas españoles cercanos al franquismo). En sus inicios fue fundamentalmente un hombre de acción y un nacionalista cubano antiyanqui. La lucha contra la presencia y la injerencia estadounidense en la isla (la Enmienda Platt) fue la  primera causa por la que se politizó y combatió.

Fidel Castro, el nacionalista antiimperialista

En sus más recientes escritos seguía aún muy presente todo este universo como cuando recordaba como se le impuso “a nuestro país la Enmienda Platt, la entrega de puertos para uso de su armada, y se le otorga la supuesta independencia, condicionada por un precepto constitucional que le concedía al gobierno de Estados Unidos el derecho a intervenir en Cuba …. Cuando la Revolución triunfó en 1959, nuestra isla era una verdadera colonia yanki. Estados Unidos había engañado y desarmado a nuestro Ejército Libertador”.

Fidel Castro fue en esencia un nacionalista cubano antiimperialista.

LA HABANA, 30/07/2016.- EFE/archivo/Alejandro Ernesto

 

Por eso, se puede concluir que su principal referente ideológico más que Lenin fue José Martí quien “era un pensador profundo y antiimperialista vertical. Nadie como él en su época conocía con tanta precisión las funestas consecuencias de los acuerdos monetarios que Estados Unidos trataba de imponer a los países latinoamericanos, que fueron la matriz de los de libre comercio, que hoy, en condiciones más desiguales que nunca, han resucitado”.

Por lo tanto, en su forma de ver las cosas la revolución que él comandó venía a conquistar la auténtica independencia escamoteada en 1898: “Como todo el mundo conoce, la intervención militar de Estados Unidos frustró la independencia de nuestra patria … La poderosa potencia del norte fue siempre hostil a nuestra lucha, pues desde hacía mucho tiempo le había asignado el destino manifiesto de formar parte de su territorio en plena expansión”.

Nacionalista antiestadounidense y hombre de acción son sin duda dos de los pilares que definen al Fidel Castro que a finales de los años 40 participó activamente en la luchas entre bandas armadas por controlar la Universidad de La Habana; o quiso intervenir en una expedición para derrocar a Trujillo en la República Dominicana; o participó en 1948 en el “Bogotazo” tras haber conocido personalmente al líder colombiano Jorge Eliécer Gaitán.

Quedó impresionado por el carisma de Gaitán y aprendió del “Bogotazo” que para que una revolución triunfe, como decía Lenin, se requiere de un fuerte liderazgo, un partido cohesionado y claridad de objetivos.

Fidel Castro, el hombre de acción

Con esos precedentes no es de extrañar que luego encabezara la locura del asalto al cuartel de Moncada en 1953 o liderara la invasión del 56: “Partiendo solo de siete fusiles, no vacilamos en proseguir la lucha en la Sierra Maestra después que nuestro destacamento de 82 hombres, por falta de experiencia y otros factores adversos, fue atacado por sorpresa antes de alcanzar las estribaciones de las montañas. En solo 25 meses nuestro pueblo heroico derrotó a aquel ejército, equipado con el armamento, la experiencia combativa, las comunicaciones, centros de instrucción y el asesoramiento con el que Estados Unidos mantuvo durante más de medio siglo el dominio total de nuestro país y de Nuestra América”.

La Revolución de 1959 que con el tiempo acabó entroncando con el comunismo y con la URSS, ya en los 60, tuvo unas raíces fundamentalmente locales y nacionalistas, no marxistas: “Apenas hablaré del pueblo cubano, que un día barrió de su Patria el dominio de Estados Unidos, cuando el sistema imperialista había alcanzado la cúpula de su poder. Nuestra Revolución surgió en el lugar menos esperado por el imperio, en un hemisferio donde actuaba como dueño absoluto. Cuba pasó a ser el último país en librarse del yugo colonial español y el primero en sacudirse de la odiosa tutela imperialista”.

En sus escritos lo que más abunda es una exaltación de lo nacional.

Pese a ser un hombre culto y con muchas y profusas lecturas (estudió Derecho en la Universidad de La Habana) nunca demostró ser un profundo conocedor de la teoría económica marxista pero sí de los métodos de control político del leninismo y del estalinismo.

Por eso, sus últimos escritos, como muchos de los viejos, rezuman nacionalismo y teorías conspirativas: “No solo en la pelota tiene lugar la agresión imperialista. Hace unos meses, una parte de nuestro equipo masculino de fútbol se dejó arrastrar a la traición en Estados Unidos, reduciendo las perspectivas de Cuba en ese deporte en el área internacional. Una atleta olímpica de judo y casi segura medalla de oro fue sobornada. Comprando nuestros atletas, nos arrebataron cinco medallas de oro seguras en el boxeo olímpico. Es un toque a degüello contra Cuba robándonos cerebros, músculos y huesos”.

Fidel Castro encarnó e inspiró a las vanguardias políticas de los años 60 y 70 pero desde los 80 fue quedándose reducido a una especie de dinosaurio político en extinción mientras su mundo se derrumbaba: cayó el Muro de Berlín y colapsó la URSS, mientras que en América latina triunfaban las políticas de apertura económica al mundo y los países se democratizaban.

Sin embargo, Fidel Castro siguió anclado a su mundo de la Guerra Fría donde en realidad se sentía mucho más cómodo. Mientras compasaba el bloque del Este y se caña el Muro de Berlín, hacía una alabanza de los líderes comunistas que caían por doquier: “El alemán más revolucionario que he conocido fue Erich Honecker. Guardo hacia Honecker el sentimiento más profundo de solidaridad”.

Un mundo donde el enemigo era claramente definible: el capitalismo y en concreto Estados Unidos. En ese sentido dio igual que enfrente de Fidel Castro estuvieran “progresistas” como John Fitzgerald Kennedy, Jimmy Carter, Bill Clinton o Barack Obama, o conservadores como Richard Nixon, Ronald Reagan o George W. Bush.

Fidel Castro, un hombre de la Guerra Fría

Sus diatribas contra Washington siempre fueron memorables, y lo fueron hasta el final cuando escribía por ejemplo: “En nuestra Patria, los problemas que aquí se relatan, no existen; ¿será por eso que el imperio trata de rendirla por hambre y hostilidad? Medio siglo no ha sido suficiente, y dudo mucho que el imperio disponga de otro medio siglo antes de que, más temprano que tarde, se hunda en su propio fango. ¡Qué pronto se olvidan los imperios de las lecciones de la historia!”.

LA HABANA (CUBA), 19/04/2016.- EFE/OMARA GARCÍA MEDEROS/ACN/SOLO USO EDITORIAL/NO VENTAS

 

Vio a todos los Presidentes de EEUU como ejemplo del imperialismo estadounidense, se tratara de Bush hijo o de Obama: “La continuidad de una política por el Presidente que sucedió al delirante W. Bush, inventor de la guerra desatada para apoderarse de los recursos gasíferos y petroleros más importantes del mundo en una región habitada por más de 2 500 millones de habitantes”.

Luchar contra Estados Unidos era hacerlo contra la ideología que encarnaba, el capitalismo.

De ahí su bienvenida a movimientos como el 15-M español de retórica sesentaiochista: “Las ciudades más importantes de Estados Unidos y de Europa reflejan constantes batallas campales entre los manifestantes y la policía … mostrando al mundo las cobardes acciones que se cometen contra los derechos y la vida de los ciudadanos de sus propios países”.

En el fondo fue más un fundamentalista puritano que un comunista como se ve en su rechazo al deporte profesional (“vean cómo se ufanan de la fechoría cometida contra el país. Se conocía perfectamente que en boxeo Cuba obtendría casi todas las medallas de oro. Había que golpearla, y no sólo compraron a dos de los atletas que tenían el oro asegurado, sino que golpearon la excelente moral de los demás atletas que siguieron defendiendo con valor sus medallas de oro. Hasta en los jueces influyó el golpe bajo”)…

…. a la homosexualidad y a la liberalización de las drogas.

Fidel Castro vio su lucha contra Estados Unidos como un proyecto regional entre otras cosas por la necesidad de encontrar aliados y diversificar los frentes de su enemigo. Los años 60 y 70 fueron una frenética carrera por encontrar a esos aliados financiando y ayudando a las guerrillas latinoamericanas.

Uno de aquellos aliados fue Salvador Allende que en los años 7o vino a paliar la soledad geoestratégica en la que se encontraba:  “A ti te ha correspondido el singular privilegio de ser su conductor en este momento decisivo de la historia de Chile y de América, como culminación de toda una vida de lucha, como dijiste en el estadio, consagrada a la causa de la revolución y el socialismo. Ningún obstáculo puede ser invencible. Alguien dijo que en una revolución se marcha adelante con ‘audacia, audacia y más audacia’”.

Al final, el régimen de Hugo Chávez fue vital para la supervivencia del de Fidel Castro.

La Cuba castrista de los 90 logró sobrevivir y a finales de esos duros años encontró un nuevo aliado, la Venezuela de Hugo Chávez que le dio el aliento necesario para llegar vivo el régimen a la segunda década del siglo XXI.

Para Fidel, “la Revolución Bolivariana ha sido también solidaria con nuestra Patria, y su apoyo a nuestro país se convirtió en un hecho de gran importancia en los años del Período Especial. Esa cooperación sin embargo no fue fruto de solicitud alguna por parte de Cuba, como tampoco lo fue establecer ninguna condición a los pueblos que requirieron de nuestros servicios educacionales o médicos. A Venezuela le habríamos ofrecido en cualquier circunstancia la máxima ayuda”.

Castro vio pronto en Chávez un potencial aliado como cuando le recibió de forma triunfal en 1996: “Presté atención a la enorme multitud que se reunió en plazas y avenidas de Caracas y, en especial, las palabras espontáneas de los ciudadanos entrevistados. Pocas veces vi, y tal vez nunca, el nivel de emoción y esperanza que estos ponían en sus declaraciones. Se podía observar con claridad que la inmensa mayoría de la población está constituida por trabajadores humildes. Una verdadera batalla de ideas se está librando con fuerza”.

Sin duda, Fidel Castro marcó un punto y a parte en la historia del siglo XX. Convirtió una pequeña isla del Caribe en un factor importante en la lucha entre los dos colosos durante la Guerra Fría. La única vez en la historia en la que el mundo estuvo a punto de ir a un conflicto nuclear fue a causa de la crisis de los misiles.

Su ejemplo hizo que parte de la izquierda regional optara por la violencia como senda para alcanzar el poder. Logró que la Unión Soviética le apoyara de forma casi incondicional y exportó la revolución al otro lado del Atlántico: el triunfo del comunismo en Angola no se entirende sin el castrismo.

¿Qué decir de Fidel Castro una vez desaparecido? Quizá que fue el último caudillo personalista latinoamericano a la vieja usanza (muy al estilo del siglo XIX) y el primer dictador que encabezó un régimen totalitario en América latina en el siglo XX. Fue una mezcla de Porfirio Díaz y Stalin. Utilizó sagazmente el clientelismo y la cooptación propias del mexicano y también la implacable habilidad para destruir a sus rivales del ruso.

Pero ante todo y sobre todo fue Fidel Castro. Quizá se le pueda aplicar lo mismo que un día dijo él mismo en uno de sus artículos: “Lo supe por Aristóteles, el más famoso filósofo de la historia del hombre. El ser humano es capaz de acciones maravillosas o de las peores iniquidades. Su asombrosa inteligencia es capaz de usar las leyes inalterables de la naturaleza para hacer el bien o el mal”.

 

Etiquetas: ,

Comentar esta noticia

*