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América latina y el fin de la hegemonía de las izquierdas

Infolatam
Madrid, 19 de julio de 2016

(Infolatam, por Rogelio Núñez)-. El próximo bieno (2016-2018) se puede consumar el giro al centroderecha que está viviendo la región desde 2015. Ese giro que comenzó con la victoria de Mauricio Macri en Argentina, siguió con la caída de Dilma Rousseff y la victoria de Pedro Pablo Kuczynski en Perú y podría culminar en 2018 con el regreso al poder del PAN en México y del uribismo en Colombia.

La región atravesó por un heterogéneo “giro hacia la izquierda” entre 2005 y 2009 con la victoria de Evo Morales en Bolivia (2005), de Tabaré Vázquez en Uruguay (2004), de Rafael Correa en Ecuador (2006) y de Daniel Ortega en Nicaragua (2007) quienes se unieron a figuras como Hugo Chávez en Venezuela (desde 1999), Ricardo Lagos en Chile (desde 2000) o Lula da Silva en Brasil (desde 2003).

Ese giro a la izquierda se fue atemperando  en la actual década. Para 2013 ya era claro que no solo es que en América latina exista una izquierda muy heterogénea y difícilmente compatible de ser englobada en un solo item, sino que además en la región coexisten tres grandes tendencias políticas.

Cuando hace una década se acuñó el famoso “giro a la izquierda” este término olvidada no solo la heterogeneidad de esa izquierda sino la existencia de partidos de centroderecha en el poder como el PAN en México y el uribismo en Colombia.

Pero ya en 2013 la situación era aún más marcada pues el centroderecha gobernaba de forma mayoritaria en Norteamérica (el PRI de Enrique Peña Nieto en México), en Centroamérica (Otto Pérez Molina en Guatemala, Porfirio Lobo en Honduras, Laura Chinchilla en Costa Rica y Ricardo Martinelli en Panamá) y en el Caribe (Danilo Medina en la República Dominicana).

Es decir, que en 6 de los 8 países de esa zona existían gobiernos de centroderecha, con las excepciones de Mauricio Funes en El Salvador (que era un ejecutivo de centroizquierda democrático y reformista) y Daniel Ortega en Nicaragua.

Hace un trienio había en Sudamérica 3 gobiernos de centroderecha (el de Juan Manuel Santos en Colombia, Horacio Cartes en Paraguay y  Sebastián Piñera en Chile), 3 de centroizquierda (Ollanta Humala en Perú, Dilma Rousseff en Brasil y José Mujica en Uruguay) y 4 del también heterogéneo socialismo del siglo XXI y aliados (Nicolás Maduro en Venezuela, Rafael Correa en Ecuador, Evo Morales en Bolivia y Cristina Kirchner en Argentina).

Se trataba, por lo tanto, de una región dividida en tres tercios casi iguales, donde ninguna de las tendencias tiene un predominio abrumador y donde los cambios electorales mantienen la coexistencia de esas tendencias.

Ahora, en 2016, la situación se está inclinando más hacia la derecha y todo indica que va a ir a más en los próximos años:

El resurgir del centroderecha

Si bien en América latina, una región muy heterogénea, siempre hubo gobiernos de centroderecha durante la pasada década (los del PAN y el PRI en México, el uribismo en Colombia y varios en Centroamérica), la verdad es que la región ha empezado a poblarse de ejecutivos de esa tendencia, sobre todo desde 2015.

Ese año la victoria de Mauricio Macri frente al peronista Daniel Scioli pareció abrir una nueva etapa en la región marcada por gobiernos de tendencia centroderechista. Una tendencia que la victoria de Jimmy Morales frente a la “socialdemócrata” Sandra Torres en Guatemala y el triunfo en las legislativas venezolanas de la Mesa de Unidad Democrática ante el PUSV no hicieron sino reforzar.

Por lo tanto, el final del kirchnerismo en Argentina habría anunciado el cambio de tendencia en otras partes de la región.

Por ejemplo, la de gobiernos situados muy a la izquierda como el del chavismo en Venezuela tras las elecciones legislativas del 6 de diciembre o Rafael Correa en un Ecuador en crisis.

O la de izquierdas más templadas: el de una Dilma Rousseff sobre la que pendía una espada de Damocles, el impeachment en 2016. E incluso,  Michelle Bachelet en Chile.

Ya Evo Morales durante la campaña del balotaje argentino destacó la importancia que tenía esta cita ante las urnas: “Va a perder el pueblo argentino. Así es la política. Pero repito: esas agresiones del imperio están ahí. Por eso tengo mucha esperanza de que ese pueblo anti imperialista de América latina siga enfrentando democráticamente y derrotando a los modelos del capitalismo”.

LIMA (PERÚ) 15/07/2016.- EFE/Ernesto Arias 2016 es un año atípico pues solo habrá tres elecciones presidenciales (la de la República Dominicana donde se ha  impuesto el PLD de Danilo Medina, la de Perú donde venció Pedro Pablo Kuczynski y en Nicaragua donde vencerá sin problemas el sandinista Daniel Ortega).

Pero en 2017 y 2018 se puede producir una avalancha de victorias del centroderecha en unos casos; en otros la izquierda puede enfrentar serias dificultades en las urnas:

Para 2017 en Chile, la aprobación ciudadana al exgobernante chileno Ricardo Lagos bajó 4 puntos en el último mes, al 39 %, mientras el apoyo al exmandatario de derecha, Sebastián Piñera, se mantuvo en 46 %, según una encuesta que mide el apoyo a eventuales candidatos presidenciales.

De acuerdo con el estudio, difundido por la consultora Plaza Pública Cadem, Lagos pasó de estar en el séptimo lugar de la lista que mide el desempeño de los políticos, al undécimo puesto en julio, con una desaprobación del 53 %.

Para 2018 en México el conservador Partido Acción Nacional (PAN) encabeza las preferencias electorales en México con el 32 % de la intención de voto, seguido de lejos por el oficialista Partido Revolucionario Institucional (PRI) con el 24 %, reveló un sondeo.

El triunfo del PAN en siete de los doce Gobiernos estatales en juego en las elecciones de junio pasado modificó el escenario rumbo a las elecciones presidenciales de 2018, destacó la encuestadora Parametría.

Antes de los comicios del 5 de junio, el PRI aventajaba la contienda presidencial, mientras que el PAN y el izquierdista Movimiento Regeneración Nacional (Morena), se disputaban el segundo lugar.

Ahora el PAN lidera por primera vez las preferencias, mientras que el PRI y Morena, con el 21 % de la intención de voto, pelean el segundo lugar, de acuerdo con el estudio de opinión elaborado a finales de junio.

En Colombia, la pelea en 2018 estará muy probablemente entre dos fuerzas de centroderecha: el santismo vs el uribismo.

Las dificultades de la izquierda

Pero no solo se trata de esta emergencia de la derecha y el centroderecha sino de las graves dificultades por las que está atravesando la izquierda.

Evo Morales y Rafael Correa

Evo Morales y Rafael Correa

Entre ellas la imposibilidad de que en Bolivia Evo Morales se presente a la reelección en 2020 tras haber perdido este año el referendum para reformar la constitución.

O la necesidad que tiene en Ecuador el oficialismo (Alianza País) de buscar un sustituto a Rafael Correa quien, en principio, no puede concurrir a las presidenciales de 2017.

Además, en Venezuela en 2016 o 2017 podría tener lugar el referendum revocatorio que podría acabar con el chavismo en el poder (si es antes del 10 de enero de 2017) o al menos con el mandato de Nicolás Maduro (si se celebra después).

Por no hablar del juicio político que sufrirá Dilma Rousseff en agosto y que muy posiblemente le dejará defintivamente fuera de la presidencia en Brasil.

Todo indica que a lo que asiste América latina es, más que un nuevo giro, a un cambio de modelo.

Como apunta el analista Steven Levitsky “el retroceso de la izquierda tiene dos causas principales. El primero es el desgaste natural después de haber gobernado por tres o cuatro periodos presidenciales. Pocos partidos ganan más de tres elecciones presidenciales consecutivas (en EEUU, la última vez fue hace casi 70 años), y en democracia, casi ninguno gana más de cuatro.  Después de tres periodos, los gobiernos pierden los reflejos políticos; se distancian de la gente, y muchas veces, crece la corrupción.  Aun cuando no son muy corruptos (como en el caso de la Concertación en Chile), la gente se cansa.  Tarde o temprano, el desgaste afecta a todos los gobiernos. Doce años (Argentina) o 13 años (Brasil) en el poder es mucho.  Nada es permanente en la democracia.  Nadie gobierna para siempre”.

Además del desgaste, existen otros factores estructurales vinculados al nuevo contexto regional e internacional en materia económica.

“El segundo factor que debilita  a la izquierda latinoamericana es el fin del boom de las materias primas.  El tremendo éxito electoral de la izquierda en Brasil (reelecto en 2006 y 2010), Chile (reelecto en 2006), Venezuela (reelecto en 2006 y 2012), Argentina (reelecto en 2007 y 2011), Bolivia (re-electo en 2009 y 2014), Ecuador, (re-electo en 2009 y 2013), y Uruguay (re-electo en 2009 y 2014) fue facilitado por el boom económico que empezó en el 2002. El boom se acaba, y algunas economías han caído en recesión.  Las crisis económicas –serias en Brasil y Argentina, infernal en Venezuela–generan descontento. Y los electores descontentos no suelen reelegir a sus gobiernos”, concluye el artículista del diario La República, Levitsky.

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