América Latina Economía

¿Qué reformas estructurales necesita Latinoamérica?

Infolatam
Madrid, 30 de marzo de 2016

(Infolatam, por Rogelio Núñez)-. ¿Qué reformas estructurales necesita América Latina en el nuevo ciclo político y económico? Ese ha sido el centro del debate mantenido en la mesa redonda “El Nuevo Ciclo político y Económico en América latina” organizada por el Real Instituto Elcano y celebrado este miércoles en el Espacio Berstelmann de Madrid.

En esta reunión han participado Carlos Malamud, Federico Steinberg, ambos investigadores del Real Instituto Elcano,  José Gasset (Iberdrola) y José Antonio Ocampo (Universidad de Columbia) siendo moderada la mesa por Rafael Estrella.

Todo indica que América Latina está entrando en otra época desde el punto de vista económico y político. Desde 2011 la región no ha dejado de disminuir su crecimiento hasta llegar a 2015 con un decrecimiento del -0,5.

Políticamente, desde finales del año pasado se ha visto como el kirchnerismo, en el poder desde 2003, perdía las elecciones presidenciales, el chavismo dejaba de ser mayoritario en la Asamblea Nacional y Evo Morales era derrotado en el referendum para reformar la constitución y permitir su reelección.

¿América latina enfrenta un cambio de ciclo?

Carlos Malamud, Federico Steinberg,  José Gasset y José Antonio Ocampo han coincidido en que la región vive un cambio de ciclo económico muy evidente y un no tan patente cambio de ciclo político.

Steinberg ha sido muy claro al afirmar que “Latinoamérica se encuentra en una cambio de ciclo económico, el fin de una época de bonanza intensa, en el final de la época de vacas flacas que obliga a hacer duros ajustes”.

Mesa de Debate sobre el nuevo ciclo político y económico latinoamericano

Mesa de Debate sobre el nuevo ciclo político y económico latinoamericano

No está tan claro, sin embargo, que la región afronte un cambio de ciclo político.

De hecho, Carlos Malamud habla más bien de “un cambio de coyuntura política” más que de ciclo.

Un cambio de coyuntura debido a tres factores:

1-. Al cambio del momento económico.

2-. A la decadencia de las largas hegemonías políticas en la región (la del kirchnerismo, la del chavismo etc.) ya que “la falta de alternancia incide en el estado de la opinión pública” que finalmente castiga a los partidos y a los líderes que llevan mucho años en el poder.

3-. Las nuevas demandas de cambio provenientes de las clases medias que no están siendo canalizadas por los Estados de la región ni por los sistemas de partidos.

Pero Malamud se resiste a calificar los cambios ocurridos desde finales de 2015 (derrotas del kirchnerismo en las presidenciales de Argentina, del chavismo en las legislativas de Venezuela y de Evo Morales en el referendum) como un cambio de ciclo y eso por tres razones.

Primero, porque no asistimos a un “giro hacia la derecha”: “En el futuro vamos a ver ganar a partidos y líderes de diferentes tendencias políticas”.

En segundo lugar, tampoco asistimos al fin del populismo. Malamud asegura que “en esta nueva ola habrá nuevos tipos de populismo aunque de diferente signo” al que predominó desde 1998.

Y en tercer lugar, “ni las elecciones en República Dominicana ni en Perú ni las municipales de Chile definirán si estamos o no en un nuevo ciclo. Eso sí que lo hará lo que ocurra en Brasil, si Dilma Rousseff puede o no acabar su mandato”.

Pero qué tipo de fin de ciclo experienta América latina

La duda que se plantea es que si vivimos un cambio de ciclo se puedan repetir historias del pasado. Es decir que la región pueda estar entrando en una nueva “Década Pérdida”.

cepal pobreza 2015Steinberg ha subrayado, sin embargo, que “la actual no es una crisis como la de los años 80 de impagos y alto endeudamiento. Hay retos pendientes muy importantes pero se puede ser relativamente optimistas. La región vive un ciclo recesivo normal y no un colapso de su economía como en los 80”.

El investigador del Real Instituto Elcano se permite ser optimista porque la región goza de fortalezas con las que no contaba en los años 80 y 90: tipos de cambios flexibles, inflación que aún acelerándose está controlada (salvo en Venezuela), endeudamiento sostenible y en moneda local, altas reservas, bancos capitalizados y demanda interna fuerte gracias a la emergencia de las clases medias.

José Antonio Ocampo apunta a otras fortalezas: “El bajo endeudamiento permite el acceso a los mercados financieros privados internacionales lo cual no ocurría en los 80. Va a ser esta una crisis pero con acceso a financiamiento. Además, hay otro factor: China que prestó a la región 29 mil millones más que el resto de bancos de desarrollo juntos”.

De todas formas, Latinoamérica sigue siendo muy dependiente de elementos que no controla: del comercio y la economía mundial, del precio de las commodities y de los tipos de interés a largo plazo de EEUU que ahora más altos provocan menor liquidez financiera.

Ocampo además destaca entere los puntos débiles que los países van a tener menor margen fiscal para hacer frente a los problemas económicos y las demandas social

Qué cabe esperar en el futuro: ajustes y reformas

En este nuevo contexto, América latina no tiene más remedio que a pasar por una época de fuertes recortes y de reformas estructurales.

Ralentización en América latina

Ralentización en América latina

A corto plazo no va a haber más remedio que pasar por duros ajustes y recortes del gasto público (en este aspecto Brasil es un ejemplo paradigmático). “Serán años de apretarse el cinturón”, apunta Steinberg.

El corto plazo va a estar marcado por esos recortes. En el medio plazo deberán llegar las reformas estructurales.

José Antonio Ocampo señala que deben ser “reformas a largo plazo. Reformas estructurales pero no reformas de mercado como en los 80 sino reformas que apuesten por exportar algo más que productos básicos”.

“Reformas que contribuyan a la reindustrialización, la integración de las economías regionales, que apuesten por la infraestructura física como reactivadora de la economía y por la ciencia y la tecnología”, concluye Ocampo.

América latina, observa Gasset, tiene que apostar por la mejorar su competitividad elevando su productividad e invirtiendo en capital físico y humano. Eso obliga a la región a reinventarse para ganar en competitividad, productividad e innovación, las tareas que no se acometieron en la larga “Década de Oro”.  La inversión en educación e infraestructuras se ha vuelto crucial a fin de que la economía vuelva a expandirse y la cifras de pobreza dejen de estar estancadas o claramente en aumento.

Así pues, América Latina entra en un nuevo periodo en el que deberá hacer grandes reformas para convertir la crisis en una oportunidad para modernizarse. Un nuevo periodo, que aún no tiene nombre, pero que sucede a la “Década Perdida” de los años 80, a las reformas aperturistas de los 90, a la “Media Década Perdida” (1997-2002) y a la “Década Dorada” (2003-2013).

Comentar esta noticia

*