Venezuela crisis

El control institucional del chavismo ahoga a la Asamblea opositora

Infolatam
Madrid, 8 de marzo de 2016

(Infolatam, por Rogelio Núñez)-. El control que ejerce el chavismo sobre cuatro de las cinco instituciones claves del Estado venezolano ahoga a la única institución en manos de la oposición (la Asamblea Nacional). La pugna se da con el Presidente de la República pero es el Tribunal Supremo el organismo que finalmente bloquea las iniciativas del legislativo.

El chavismo, liderado en esta coyuntura histórica por Nicolás Maduro, controla el poder ejecutivo, el judicial, el poder comunal y el electoral. En manos de la oposición está, desde el pasado 5 de enero, solo el control del legislativo.

Entre ambos poderes (ejecutivo y legislativo) se ha entablado una guerra que conduce al bloqueo institucional en una especie de lucha de colosos que no pueden enfrentarse, a la manera de una pugna entre una ballena (La Presidencia) y un Elefante (la Asamblea).

Ese enfrentamiento finalmente no se produce porque el resto de instituciones desbloquea la situación a favor del régimen. La Sala Constitucional del Tribunal Supremo asume un papel de supremacía frente a la Asamblea Nacional, y amparado en ello reduce las facultades del legislativo, anulando cualquier decisión de la Asamblea.

La presidencia chavista

El chavismo monopoliza el poder ejecutivo desde 1999 cuando Chávez llegó al Palacio de Miraflores tras imponerse en la campaña de 1998. Nicolás Maduro fue electo en abril de 2013 tras el fallecimiento de Hugo Chávez y gobernará hasta el año 2019.

CARACAS (VENEZUELA), 20/02/2016.- EFE/PALACIO MIRAFLORES/ SOLO USO EDITORIAL/NO VENTAS

Nicolás Maduro

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, lidera, en estos momentos, desde el poder ejecutivo la ofensiva contra una Asamblea que está en manos opositoras.

Por ejemplo pidiendo a los venezolanos “movilizarse en rebelión” contra el “proyecto de ley para la activación y fortalecimiento de la producción nacional”, aprobada esta semana en primera discusión en la Asamblea Nacional.

“Llamo al pueblo a estudiar esta ley, a enfrentarla con la verdad y a movilizarse en rebelión contra esta ley que pretende privatizar y acabar la economía social e imponer condiciones ilegales para pagar una deuda que no existe”, dijo Maduro en una alocución transmitida en cadena de radio y televisión.

U oponiéndose a la Ley de Amnistía que impulsa la oposición y que para el presidente no es sino “una ley de guerra, así lo digo (…). Es una ley que va a provocar violencia. No es una ley para reconciliar el país”.

La Asamblea opositora

Frente a la presidencia chavista se alza la Asamblea Nacional en manos de la oposición tras las elecciones del 6 de diciembre.

CARACAS (VENEZUELA), 02/02/2016.- EFE/MIGUEL GUTIERREZ

Henry Ramos Allup, presidente de la Asamblea opositora

La Asamblea Nacional de Venezuela se instaló el 5 de enero con una mayoría opositora, que controla el legislativo por primera vez en 17 años de hegemonía chavista: 109 diputados de la oposición y 54 del oficialismo.

Liderada por el presidente de la Cámarta, Henry Ramos Allup, las iniciativas opositoras se han encontrado con la resistencia del presidente quien recurriendo al resto de poderes ha logrado maniatar a la Asamblea.

Ramos Allup afirma, en este sentido, que el chavismo “utiliza” la justicia del país para “amputar las facultades del poder legislativo”, al comentar la sentencia que reduce la atribución de los diputados de supervisar los poderes públicos.

El jefe del legislativo llego a asegurar durante una sesión del parlamento que las facultades de la AN “no pueden hacerse inexistentes por disposiciones reiteradas del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) que violan expresamente la Constitución”.

El analista Micheal Penfold sostiene que “hasta ahora el chavismo ha logrado imponer sus tiempos gracias a su control del Tribunal Supremo de Justicia. Una vez que la oposición venza la ambivalencia, quizás podrá imprimirle cierta fuerza a la calle a través de la activación del referéndum revocatorio. Y la sociedad siempre puede darle un palo a la lámpara para provocar una salida inmediata”.

El Tribunal Supremo, un fiel de la balanza en manos del chavismo

La pugna institucional entre el Presidente y la Asamblea acaba siempre en empate catastrófico que un Tribunal Supremo, cooptado por el chavismo, resuelve a favor de Maduro.

En diciembre pasado la mayoría parlamentaria chavista de la Asamblea Nacional (AN, unicameral) designó y juramentó a 13 magistrados principales y 21 suplentes para el Tribunal Supremo de Justicia.

Nacido en esas circunstancias,  el Tribunal siempre se inclina del mismo lado. Y eso ya ha ocurrido en dos ocasiones desde comienzos de año. En enero, el Tribunal Supremo de Venezuela declaró vigente el decreto de emergencia económica que daba poderes especiales al presidente Nicolás Maduro.

Maduro en el Tribunal Supremo de Justicia

Maduro en el Tribunal Supremo de Justicia

Esa sentencia del Tribunal Supremo de Justicia, TSJ, aseguraba que el rechazo de la oposición al decreto no impedía su entrada en vigor.

Y en marzo, ha ratificado las designaciones de los 13 magistrados principales y 21 suplentes del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) que llevó a cabo la anterior Asamblea Nacional, controlada por el chavismo realizó en diciembre pasado.

Esa decisión no pueden ser revisadas por el actual Parlamento y mucho menos anuladas sin contar antes con el visto bueno de la Fiscal General de la República, el Defensor del Pueblo y el Contralor General de la República.

Ya antes incluso, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) venezolano ordenó suspender la proclamación de los cuatro diputados electos, tres opositores y un chavista, del estado de Amazonas.

Con esta decisión, la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) pasó de 112 a 109 diputados y perdió la mayoría calificada de dos tercios, imprescindible para aprobar reformas de calado. No obstante, las autoridades deben precisar ahora si se modifica o no el quórum parlamentario.

Como señala Ignacio Hernández en Prodavinci “para la Sala Constitucional las funciones de control de la Asamblea Nacional únicamente se ejercen “sobre el Gobierno y la Administración Pública Nacional”. Por ello, la Sala Constitucional niega que la Asamblea Nacional pueda controlar a otros órganos del Poder Público, como el Poder Ciudadano y el Poder Judicial. Esta interpretación, por más gramatical que sea, desconoce uno de los principios básicos del sistema parlamentario: los funcionarios que no son electos democráticamente deben rendir cuenta ante los representantes democráticamente electos.

“Al negar esa rendición de cuenta, la Sala Constitucional ─que no tiene, recuerdo, legitimidad democrática─ otorga preferencia a los funcionarios no electos democráticamente por sobre los representantes de la soberanía popular”, concluye Hernández.

Asamblea Comunal, hecha a semejanza del régimen

Finalmente, el que era presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Diosdado Cabello, instaló en diciembre lel Parlamento Comunal Nacional para, según dijo, “reforzar el poder popular”.

La reactivación del proyecto, que había sido planteado por el fallecido presidente Hugo Chávez, se produjo una semana después de que el oficialismo perdió la mayoría en la Asamblea Nacional en elecciones parlamentarias.

“Ahora tendremos un Parlamento al servicio de la burguesía. Por parte de la derecha no vamos a escuchar nada que sea para favorecer al pueblo”, dijo Cabello.

Cabello detalló que el Parlamento Comunal es un mecanismo legislativo “que le permite al pueblo disponer de recursos, jefaturas, toma de decisiones, leyes, y que le permita al pueblo disponer su forma de vida”.

Hacia el revocatorio

Esta situación institucional solo conduce a un conflicto abierto entre el Presidente y la Asamblea y sobre todo a que cerrados los marcos institucionales la oposición recurra al revocatorio.

Una apuesta que sostienen ya tanto los grupos opositores más radicales desde 2014 (la teoría de “La Salida” que defiende Leopoldo López) pero que ahora también apoyan los grupos más moderados.

“Yo voy acompañar la decisión de la Unidad, sea cual sea, pero sería un error excluir el revocatorio. Los tiempos constitucionales llegaron, y no podemos perderlos. Si la Enmienda termina en manos del TSJ es obvio que le van a dar largas. Todos hemos visto como el TSJ se ha convertido en la trinchera de defensa del Psuv. Está cantado que el gobierno le va a dar largas y vamos a perder los tiempos para el Revocatorio. Si no hacemos el Revocatorio este año, para el que viene no tendría sentido. Si activamos el proceso del Revocatorio ya, la consulta sería para las últimas semanas de noviembre”, sostiene Henrique Capriles, claro representante hasta ahora de los sectores opositores menos radicalizados.

 

 

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