Eduardo Posada Carbó: Colombia Paz

Colombia: ¿Cerca de la paz?

El presidente de Colombia Juan Manuel Santos (i), el presidente de Cuba Raúl Castro (2-d) y el máximo líder de las FARC, Rodrigo Londoño (d), alias "Timochenko", se dan la mano hoy, miércoles 23 de septiembre de 2015, en La Habana (Cuba).

El presidente de Colombia Juan Manuel Santos (i), el presidente de Cuba Raúl Castro (2-d) y el máximo líder de las FARC, Rodrigo Londoño (d), alias "Timochenko", se dan la mano el miércoles 23 de septiembre de 2015, en La Habana (Cuba).

Infolatam
Oxford, 25 febrero 2016
Por Eduardo Posada Carbo

(Infolatam).- Todo parece indicar que, tras casi cuatro años de conversaciones, el gobierno colombiano llegará a un acuerdo con las Farc para ponerle fin a décadas de conflicto armado con este grupo guerrillero. En septiembre del año pasado, las partes le pusieron fecha a la firma: 23 de marzo de 2016. Quizá no se logre en ese mismo día, pero hay señales que anticipan el acuerdo en pronto tiempo.

Algunas de estas señales han provenido de la comunidad internacional, reseñadas aquí por Carlos Malamud, como el apoyo al proceso por parte de los Estados Unidos y la decisión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas de participar en la verificación de los compromisos (“Señales internacionales favorables para la paz en Colombia”, Infolatam, 7/02/16). En el campo doméstico, la discusión en las últimas semanas sobre el mecanismo adecuado de refrendación de lo pactado puede considerarse como otra señal más de que la firma de la paz estaría cerca.

En agosto de 2012, plenipotenciarios del Gobierno y las Farc, con representantes de los gobiernos de Cuba y Noruega como testigos, firmaron un convenio general donde se detallaron los fines y procedimientos de las negociaciones, contenidos en una agenda de seis puntos. En varios de ellos se han logrado ya acuerdos, como en las áreas del desarrollo rural, el resarcimiento de las víctimas, y el tráfico ilícito de drogas. El último punto del sexto de la agenda incluye el “mecanismo de refrendación de los acuerdos”, por lo que se ha entendido la forma como lo pactado se sometería a la aprobación de los colombianos.

El Gobierno de Santos anunció que se haría por medio de un plebiscito y, para el efecto, el Congreso aprobó una ley que se encuentra hoy bajo el estudio de la Corte Constitucional. Las Farc, sin embargo, se han opuesto a la medida plebiscitaria y se manifestaron en favor de la convocatoria de una asamblea constituyente. Esta propuesta ha contado con el apoyo de unos protagonistas que, en principio, parecería sorprendente: el expresidente y actual senador Alvaro Uribe Vélez, y su partido Centro Democrático, contradictores del proceso en la Habana.

En un mensaje reciente, el jefe del equipo negociador del Gobierno, el ex-vicepresidente y exministro Humberto de la Calle, reiteró su oposición a la propuesta de una constituyente. No sería un “mecanismo de refrendación”, observó De la Calle. Sería en cambio “una prolongación de la discusión […] con resultados medianamente impredecibles, incluso frente a los temas acordados”. Las Farc, no obstante, ha insistido en una asamblea constituyente como la forma más idónea de garantizar una paz duradera. En esta propuesta recibieron el respaldo del ex-alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, hace un par de semanas. Pero el tema de la constituyente se ha convertido también en el puente para que la oposición, liderada por el expresidente Uribe, se acerque al proceso de negociaciones – la asamblea constituyente sería así la “pista de aterrizaje del uribismo en el proceso de paz”, según un informe de El Espectador (13/02/16).

La propuesta de convocar una asamblea constituyente tras cuatro años de negociaciones sumamente complejas parecieran tener poco sentido (véase “Constituyente sin lógica, El Tiempo, 12/02/16). De la Calle tiene mucha razón cuando advierte que sería como reabrir todas las conversaciones de nuevo. Rodrigo Uprimy, destacado constitucionalista y profesor de la Universidad Nacional, ha defendido la necesidad de la refrendación de los acuerdos, puesto que les conferirían mayor legitimidad democrática y solidez jurídica al tiempo de garantizarles mayor durabilidad y seguridad. Pero ha advertido sobre los serios problemas de una constituyente, entre ellos unos adicionales de orden práctico, como las dificultades jurídicas para su convocatoria y el tiempo que entonces transcurriría para implementar los acuerdos.

        Según la revista Semana, la constituyente “no es descartable”, aunque no la vincula, “ni en el tiempo, ni en el proceso mismo” a los eventuales acuerdos con las Farc (“Acuerdos de paz: ¿pleabiscito o constituyente?”, Semana, 14/02/16). La contempla como un mecanismo al que se acudiría en el futuro para abordar una serie de importantes reformas que seguirían pendientes – una posición que parecerían compartir otros sectores y personas. No sería una constituyente “para cerrar el conflicto, sino para profundizar la democracia”, ha dicho Uprimy (“Constituyente para refrendar la paz no es conveniente”, El Tiempo, 14/02/16).

  Mientras tanto, el Presidente Santos parece haber comenzado su campaña en favor del plebiscito, cuando en discursos este fin de semana pasado en el departamento de Bolívar solicitó a los colombianos apoyar el “Sí” frente a los eventuales acuerdos de paz.

Un comentario a “Colombia: ¿Cerca de la paz?”

  1. marco dijo:

    Vayanse a Colombia, hagan un sondeo serio y comprobarn que los colombianos en su mayoria no estan de acuerdo en esa paz que promete Santos.

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