Carlos Malamud: Bolivia Referendum

Bolivia y su referéndum: una incógnita todavía no despejada

Infolatam
Madrid, 22 febrero 2016
Por Carlos Malamud

Con el 82% de las actas escrutadas por el Tribunal Supremo Electoral, la ventaja del NO sobre el SÍ se redujo a 8,4 puntos (54,2% frente al 45,8%), en relación a los 13 puntos de diferencia existentes cuando sólo se habían contado el 72,5%. En la larga noche del domingo las cifras del recuento anticipado daban también la victoria al NO, aunque por un margen mucho más estrecho, que llevó al vicepresidente Álvaro García Linera a hablar de un empate técnico.

De acuerdo con los datos hasta ahora conocidos y con una participación superior al 83%, el SÍ se habría impuesto en tres departamentos (La Paz, Cochabamba y Oruro), mientras el NO lo habría hecho en los seis restantes. También se ha podido saber que los mayores porcentajes del NO se dieron en las ciudades capitales, mientras el SÍ triunfó en las zonas rurales y las ciudades intermedias. De este modo, el voto más duro en favor de Evo Morales y del MAS (Movimiento al Socialismo) habría evitado el colapso absoluto del gobierno.

La misma situación también llevó al vicepresidente a señalar que los resultados pueden cambiar, fundamentalmente por el voto rural y el extranjero, que son los últimos en llegar. En lo que respecta al voto exterior las mayores esperanzas están puestas en los bolivianos residentes en Brasil y Argentina, que a diferencia de las colonias europeas o de otras regiones del mundo tienen una inclinación política más favorable a las posturas del oficialismo.

De hecho se ha ido observando que a medida que avanza el escrutinio las diferencias se reducen. Sin embargo, la duda más importante es si con el margen que todavía queda por contar el gobierno tendrá margen para revertir el resultado final. Algunos expertos estiman que no, aunque de todos modos habrá que esperar a los números definitivos.

Con estos resultados parciales a la vista se abren tres escenarios, y todos ellos desfavorables o muy desfavorables para los intereses continuistas. El escenario desfavorable viene marcado por una victoria muy ajustada del SÍ, una prueba evidente de que el declive de Evo Morales ya habría comenzado. Acostumbrado como estaba el gobierno a victorias muy abultadas, muchas de ellas con un porcentaje de voto favorable superior al 60%, un triunfo por un margen muy estrecho suscitaría grandes dudas en torno al poder menguante del presidente.

El segundo escenario se caracterizaría por una victoria de la oposición, también por un margen estrecho, inferior a los 5 puntos de diferencia. Es verdad que de todos modos se trataría de una derrota sin paliativos, pero la maquinaria propagandística oficial podría intentar un maquillaje del resultado, presentándolo como una victoria pírrica de la oposición.

LA PAZ (BOLIVIA), 22/02/2016. - EFE/MARTIN ALIPAZ Finalmente un triunfo opositor aplastante, con porcentajes superiores a los 5 puntos. De producir este escenario, acorde con los últimos resultados parciales conocidos, la derrota sin paliativos del gobierno dejaría a Evo Morales sin argumentos y sin legitimidad. Con la vista puesta en esta posibilidad algunos líderes de la oposición señalaron la necesidad de que Morales complete su mandato y finalmente se retire por la “puerta grande”.

Ante estos escenarios es interesante detener nuestra mirada en las posibilidades futuras del gobierno y la oposición de cara a las elecciones presidenciales de 2019. Para la oposición fue relativamente sencillo unificar propuestas en torno al NO. En definitiva de lo único que se trataba era de expresar un contundente rechazo frente al deseo continuista de Morales y sus seguidores. Una cosa muy distinta es lo que pueda ocurrir cuando haya que elegir un candidato entre varios y redactar un programa electoral. Ése será el momento en el que vuelvan a aflorar viejas y nuevas divisiones, todas más profundas que en el pasado.

El oficialismo tampoco las tendrá todas consigo. Si Evo se puede presentar en 2019 tendrá que luchar contra un legado marcada por un período de vacas flacas. En realidad, ésa es precisamente la principal razón que explica por qué el referéndum se convocó a comienzos de 2016 y no avanzado 2017 o 2018. Lo que Evo quería evitar a toda costa era luchar por un referéndum en una coyuntura claramente recesiva Y si Evo no es el próximo candidato, las dificultades para encontrarle un sucesor se incrementarán con el paso del tiempo. No en vano, para que el liderazgo personalista de Morales se impusiera fue necesaria la eliminación de un elevado número de posibles competidores.

Otra cuestión de interés. ¿Cómo impactará el resultado de esta elección en la discusión en torno a un cambio de ciclo político en América Latina? Esta idea comenzó a desarrollarse a partir de los triunfos electorales de la oposición en Argentina, presidenciales, y en Venezuela, sólo parlamentarias. Si se consolida el NO en el referéndum, la oposición boliviana habrá obtenido un triunfo más que singular y con importantes efectos demostración en el resto del continente. Esto implica, aunque en una forma algo más sutil, que el desenlace de los comicios bolivianos pueda influir en ciertas elecciones que se celebren en el futuro inmediato en el resto del continente, como ya habría ocurrido con los resultados argentinos y venezolanos.

Finalmente, ¿qué le ha permitido a Evo Morales resistir de la forma en que lo ha hecho. En primer lugar su gran capacidad de liderazgo, algo que le ha permitido mantenerse en el poder durante todo este tiempo. Y segundo, su pragmatismo, que le ha permitido combinar un discurso fuertemente reivindicativo (antiimperialista, antioligárquico, pro indígena y bolivariano) con unas políticas económicas sumamente ortodoxas.

Pese a todo, sus éxitos económicos no bastaron. Si bien estaba convencido de que “para mantener la ideología hay que garantizar la comida”, una señal de que ha sabido leer correctamente las preocupantes enseñanzas que se proyectan desde una Venezuela fuertemente golpeada por la crisis y el desgobierno, su prolongada permanencia en el poder fue saturando a grupos sociales cada vez más amplios. La existencia de gobiernos largos en América Latina, algunos de ellos producto de continuas reelecciones, fue pavimentando el camino de su salida. No sabemos cómo se definirá este referéndum en Bolivia, aunque lo que sí está claro, sea cual sea su resultado, es que las cosas ya no volverán a ser iguales y que Evo Morales y sus seguidores no gobernarán de forma continuada los próximos 500 años, como era su máxima aspiración.

 

Comentar esta noticia

*