Bolivia reelección

Bolivia: Continúa el principio del fin de una época en América latina

Infolatam
Madrid, 22 de febrero de 2016

Las claves

  • Evo Morales fue electo presidente en 2005, reelecto en 2009 y2014.

(Infolatam, por Rogelio Núñez)-. La derrota de Evo Morales en el referendum confirma que la región está entrando en una nueva época. Lo ocurrido en el país andino se une a la derrota del kirchnerismo en Argentina y del chavismo en Venezuela en 2015. Estos resultados son significativos no solo para Bolivia ya que muestran algunas de las líneas por dónde va a caminar la política latinoamericana en estos nuevos tiempos de crisis y ralentización.

Los resultados del referéndum en Bolivia celebrado este domingo 21 de febrero tienen una dimensión latinoamericana ya que evidencia algunas de las características de la coyuntura política por la que atraviesa la región.

Cada país lleva su propia dinámica y la situación regional es muy heterogénea aunque existen algunos puntos en común. Latinoamérica entra en una época marcada por el agotamiento de las largas hegemonías, heridas por el fin del superciclo de las materias primas, por el malestar de las clases medias ante la ineficacia de los Estados y por las dificultades de las oposiciones para articularse.

1-. El agotamiento de las largas hegemonías políticas

La derrota de Evo Morales pone punto y final a una década de triunfos aplastantes: los de 2005, 2009 y 2014.

Morales fue electo por primera vez en 2005 (con el 54% de los votos) y, tras un convulso primer periodo que culminó con la aprobación de la Constitución de 2009, fue reelecto ese mismo año (con el 64%) y en 2014 con el 61%.Esas cifras ahra no se han dado.

LA PAZ (BOLIVIA), 17/02/2016. - EFE/Martin Alipaz

Evo Morales llegó a la presidencia en 2006

Esta derrota del hasta ahora invencible Evo se enmarca dentro de un periodo en la que los oficialismos en el poder en América latina están padeciendo dificultades para continuar o incluso están perdiendo elecciones y presidencias.

Las derrotas del kirchnerismo en las presidenciales de Argentina y del chavismo en las legislativas en 2015 unido a lo ocurrido en Bolivia muestran que existe un generalizado agotamiento de esas largas hegemonías en la región.

El año pasado se puso fin a 12 años de hegemonía kirchnerista en la presidencial y a 16 del chavismo en el legislativo.

Todo indica que puede ocurrir de forma similar en los próximos años en Brasil (tras 16 años de gobiernos del PT), en Chile (el centro izquierda habrá gobernado en 24 de los últimos 28 años) o en Ecuador (10 años de gobiernos de Alianza País y de Rafael Correa).

De todas formas, en otros lugares esas hegemonía pueden resistir el paso del tiempo como se va a ver en este mismo 2016: la del PLD en República Dominicana o la del sandinismo en Nicaragua.

Fernando Molina en Infolatam señala precisamente este hecho: “Hoy la fortuna de Morales parece estar tornándose adversa: en el último tiempo han estallado dos escándalos que afectaron la credibilidad de su partido y las organizaciones sociales que lo respaldan, y de él mismo. La caída del precio del petróleo anticipa el final de los superávits fiscales y de la balanza de pagos, que determinaron una ampliación del consumo interno que fue clave de la bonanza económica del pasado decenio. Los países latinoamericanos con los que Bolivia estableciera una alianza izquierdista, llamada “bolivariana”, o han cambiado de signo político (Argentina) o están en problemas muy serios como para ocuparse de asuntos de política exterior (Brasil, Venezuela y Ecuador)“.

El fracaso de Evo Morales es un mensaje sobre los límites que tiene la extrema personalización de la política latinoamericana y el predominio de fuertes liderazgos carismáticos. La consulta boliviana acabó transformándose  en un plebiscito a favor o en contra de Morales.

Como apunta María Teresa Zegeda en el diario Página Siete, “los argumentos  contra la reelección rondan alrededor de la necesidad de pensar la democracia como un “lugar vacío”, un espacio que no es propiedad de nadie –contrario al estilo monárquico-, sino aquel que puede ser ocupado por distintos personajes  y opciones políticas.  Además de que la alternancia facilita la fiscalización, la rendición de cuentas  y la transparencia pública. En cambio, los argumentos a favor de la reelección ampliada se basan en que la presencia de líderes únicos e insustituibles debe ser tomada en cuenta, ya que estos personajes son necesarios en el poder para completar procesos históricos”.

2-. Malestar de las clases medias urbanas

El caso de Bolivia demuestra que el malestar de las clases medias no se da solamente en aquellos países que están siendo más afectados por la crisis económica y la ralentización (como es el caso de Argentina y Venezuela).

Un referendum con sabor a plebiscito: Sí o No para Evo

Un referendum con sabor a plebiscito: Sí o No para Evo

En otros, como Bolivia, donde la ralentización todavía no ha golpeado de lleno, las capas medias, sobre todo urbanas, muestran su rechazo hacia Estados ineficientes e ineficaces a la hora de brindar adecuados servicios públicos en temas como la salud, la educación, la seguridad y el transportes.

Ya en marzo de 2015, el malestar de las clases medias urbanas salió a la luz.

La oposición boliviana ganó terreno en las elecciones departamentales y municipales del país al imponerse al oficialismo en cuatro de los nueve departamentos de Bolivia y al menos en seis de las diez principales alcaldías, según los sondeos a pie de urna y los cómputos rápidos difundidos por los medios.

Ahora Tarija, Santa Cruz y Pando han dado la espalda al presidente.

Además, unido al anterior punto, las largas hegemonía van unidas a actitudes a veces prepotentes por parte de los oficialismos y a la multiplicación de escándalos de corrupción. En el caso boliviano Evo Morales se ha visto salpicado por los casos del “Fondo Indígena” y el caso “Gabriela Zapata”.

En ese sentido Carlos Mesa apunta en Página 7 que “el pacto social quebrado en 2003 no se ha recuperado en 2009. Nuestra fragilidad institucional y el razonamiento de que la algarada callejera resuelve cualquier conflicto, sólo se atenúa por la fuerza y legitimidad del Presidente. La revolución ética, una vez más, se enfrenta con la realidad de la penetración de la corrupción.  Nuestra desastrada justicia sigue hundida en la ineficiencia y la falta de probidad. La gravitación del narcotráfico y el incremento de la inseguridad ciudadana  son más que preocupantes”.

3-. Débil articulación de las oposiciones

El éxito de las oposiciones suele está vinculado más a errores ajenos que a éxitos propios. Sin duda que la mayor virtud de esas oposiciones es ir unidas y presentar un proyecto más o menos creíble.

Pero en realidad, en algunos casos, el éxito se debe más a lo que se conoce como “la estrategia del coco”: esperar que la fruta madure para que caiga del árbol y recogerla. Es decir que el agotamiento de las largas gestiones y el deterioro económico acaben derrumbando al partido o al presidente en el poder y eso sea aprovechado por las fuerzas opositoras.

Eso es lo que ocurrió en Venezuela, menos en Argentina donde Mauricio Macri sí logró presentar una alianza coherente y unida. Igualmente, en Brasil, la oposición, sobre todo el PSDB, apuesta más a que Dilma Rousseff acabe su presidencia muy herida y agotado el PT para ganar el poder.

Para la oposición buscar su destitución a través del impeachment ahora conllevaría asumir la pesada herencia de un país en recesión y el deber de impulsar todas las reformas estructurales pendientes.

En definitiva, como señalara en estas mismas páginas de Infolatam Carlos Malamud, “pese a la trascendencia de las elecciones argentinas y venezolanas y a su impacto regional, aún es pronto para valorarlas adecuadamente…. De momento ni cambio de ciclo ni conspiraciones en marcha. Lo mejor es seguir observando atentamente un panorama cargado de fuertes diversidades nacionales”.

 

Comentar esta noticia

*