América latina economía

Los países de América latina profundizan en 2016 su apuesta por las infraestructuras

Infolatam
Madrid, 11 de febrero de 2016

Las claves

  • La CAF apunta que América latina debería pasar de invertir el 3% al 6% en infraestructuras.

(Infolatam, por Rogelio Núñez)-. La ralentización económica que padece la región obliga a impulsar un cambio de modelo económico ya que el crecimiento basado en la exportación de materias primas con escaso valor añadido es historia. Las reformas estructurales pendientes persiguen diseñar un modelo más productivo, competitivo e innovador para lo cual la inversión en capital humano (educación) y capital físico (infraestructuras) resulta vital.

En esta nueva coyuntura, las infraestructuras resultan clave para ganar en competitividad y de eso parecen ser conscientes diferentes gobiernos de la región: desde ejecutivos socialdemócratas como el de Michelle Bachelet a centroderechistas como el de Mauricio Macri pasando por el de Juan Manuel Santos en Colombia o Enrique Peña Nieto en México.

El déficit en infraestructuras en América latina es un problema grave y de larga data.

Ya el banco de desarrollo de América latina, CAF, señalaba en el informe IDeAL 2013 que “los avances han sido modestos en los últimos años: en 2010 el nivel de inversión en América Latina se acercaba al 3% de su PIB… América Latina enfrenta la oportunidad única para un desarrollo integral en la próximas décadas”. En palabras de Antonio Juan Sosa, vicepresidente de Infraestructura de CAF, los países latinoamericanos deberían invertir entre un 5 y un 6% del PIB, mientras que en la actualidad no se supera el 3%.

La renovada apuesta por la infraestructuras

El estancamiento económico de la mayoría de los países latinoamericanos y la crisis que ya golpea a otros obliga a impulsar esos cambios de gran calado, algunos de los cuales en el territorio de las infraestructuras.

Esa es la apuesta en Colombia de Juan Manuel Santos con la reciente venta de la empresa de energía Isagen.

Tal y como señaló el diario El Tiempo la venta de la generadora Isagen podría llegar a financiar hasta 25 proyectos de infraestructura, según las cuentas del Ejecutivo. De acuerdo con un documento del Ministerio de Transporte, la Nación recibió 6,48 billones de pesos los cuales se destinarán a concesiones viales de cuarta generación. Los 25 proyectos, a los que llegarían los recursos de Isagén, y que se manejarán en un fondo, tienen un costo estimado de $25 billones.

ISAGEN

ISAGEN

“Isagen es un activo que produce un dividendo, una rentabilidad, pero esa rentabilidad es muy baja comparado con lo que puede producir ese mismo dinero de los colombianos, por ejemplo, apalancando la financiación de las grandes carreteras, las grandes obras que necesita el país”, dijo Santos para defender el proyecto.

De forma parecida Mauricio Macri llegó a la Casa Rosada con un plan de infraestructuras debajo del brazo.

El “Belgrano”, a cargo de José Cano, es un programa de desarrollo social, productivo y de infraestructura orientado al crecimiento y la igualdad de condiciones y oportunidades para diez provincias del Norte Argentino, que apunta a beneficiar a Catamarca, Salta, Jujuy, Tucumán, La Rioja, Misiones, Corrientes, Chaco, Formosa y Santiago del Estero.

Además, gracias a la reciente decisión de los Estados Unidos de destrabar créditos de los organismos internacionales, el presidente Mauricio Macri resolvió acelerar su plan de obras públicas, que tendrá como prioridad resolver los problemas de las inundaciones, el hábitat, los ferrocarriles, la vivienda, el suministro de agua y algunos proyectos viales.

“Eso permitirá avanzar en muchas obras que estaban paradas, algunos proyectos antiguos y otros nuevos, sobre todo en materia de inundaciones en la provincia de Buenos Aires”, detalló a La Nación uno de los ministros que acompañaron a Macri al Foro Económico Mundial de Davos.

El último ejemplo de esta apuesta por las infraestructuras es Chile. El gobierno de Michelle Bachelet aspira a sacar al país andino de la ralentización, entre otras cosas, impulsando las infraestructuras.

El diario La Tercera señala que “más allá de contener las expectativas, en el Ejecutivo buscan áreas donde aplicar acciones específicas que produzcan efectos de mediano y largo plazo. Por eso, hasta el momento el plan contendría medidas nuevas y otras que habiendo sido anunciadas, aún no se concretan. Es el caso de la creación de un Fondo de Infraestructura que, según Valdés, permitiría aumentar y “traspasar recursos de una concesión a otra de manera más fácil”. Esto podría elevar las inversiones. También se buscaría reforzar la agenda de concesiones y reducir los costos de energía, a lo cual responde la estrategia del comité de ministros de comenzar a aprobar proyectos como la central Los Cuervos, en Aysén”.

El futuro de la apuesta por las infraestructuras

Colombia, Chile y Argentina no hacen sino seguir los pasos de México, Brasil, Ecuador y Bolivia que en los tiempos de bonanza, los de la “Década Dorada”, invirtieron en infraestructura.

dilma rousseff infraestructurasAhora los tiempos son diferentes. Hay menos recursos debido a la caída de los precios de las materias primas por lo que los gobiernos deben ingeniárselas para invertir en capital físico.

“La desaceleración económica que sufre Latinoamérica ha menguado la capacidad de inversión de sus Gobiernos, lo que da paso a que las alianzas público-privadas sean una alternativa para promover el desarrollo”, según el especialista del CAF-Banco de Desarrollo de América Latina, Antonio Juan Sosa.

El especialista explica que las Alianzsa Público-Privadas (APP) son “una fórmula un poquito más compleja que el procedimiento normal para desarrollar proyectos”, ya que “implica que el sector público se ponga de acuerdo con un grupo de empresas del sector privado con el objeto de que las dos partes puedan contribuir al desarrollo” en un país.

La región se encuentra muy rezagada históricamente en infraestructura respecto a otros continentes aunque la situación es muy heterogénea.

El Foro Económico Mundial elabora un índice que califica de 1 a 7 puntos a cada país, combinando información pública sobre kilómetros de carreteras, número de vuelos, suscriptores a telefonía y otras variables, con encuestas a empresarios y técnicos de cada sector.

Ningún país de la región logra notas altas en esta clasificación: el primer puesto de la región es para Panamá, que cuenta con 4,8 puntos (puesto 40 a nivel mundial). Muy cerca se ubica Chile, con 4,6; Uruguay, con 4,5 y Trinidad y Tobago, con 4,5.

Los otros que se encuentran en un nivel aceptable son El Salvador (4,3), México (4,2), Guatemala (4,2), Costa Rica (4,1) y Brasil (4). En un nivel regular están Jamaica (3,8), Colombia (3,7), Surinam (3,6), Perú (3,5), Argentina (3,5), República Dominicana (3,3), Nicaragua (3,2), Honduras (3,2) y Bolivia (3).

Los tres que están en un estado casi crítico son Paraguay (2,7), Venezuela (2,6) y Haití (2).

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