Patricio Navia: Chile Gobierno de Bachelet

Bachelet en el poder: más fácil prometer que cumplir

Infolatam
Nueva York, 3 octubre 2014
Por Patricio Navia

A siete meses de haber asumido por segunda vez la presidencia de la República de Chile, Michelle Bachelet pasa por un mal momento. Su aprobación ha caído de un 54% al comienzo de su mandato a un 47% en el mes de septiembre, mientras que su desaprobación subió de 20% a un 45% en igual periodo. Si bien la Presidenta continua siendo la figura politica más popular del país, las dificultades que ha tenido para materializar sus ambiciosas promesas de campaña y el enfriamiento de la economía nacional han llevado a muchos chilenos a ser más pesimistas sobre la dirección en la que avanza el país.

Como candidata, Bachelet prometió que su gobierno avanzaría decididamente hacia la gratuidad universal de la educación en Chile. Después que masivas protestas estudiantiles contra el alto costo y la baja calidad de la educación superior remecieran al país en 2011, bajo el gobierno del centro derechista Sebastián Piñera, la candidatura presidencial de Bachelet convirtió a la gratuidad en la educación en una de sus principales promesas de campaña. Aunque no se comprometió a una fecha en que se materializaría su promesa de gratuidad universal, Bachelet se comprometió a impulsar una ambiciosa reforma tributaria que dotara de recursos suficientes al Estado para garantizar el acceso libre de costo a la educación superior para todos los chilenos.

Después de haber ganado por un amplio margen en la segunda vuelta presidencial, y considerando que su coalición de centro izquierda Nueva Mayoría (ex Concertación) tenía mayoría en ambas cámaras del Congreso, parecía que Bachelet tenía el camino despejado para cumplir su principal promesa de campaña.

Pero como en la política los obstáculos en el camino abundan, Bachelet se encontró con tres problemas que han frenado su impulso refundacional. En primer lugar, y en parte producto de las promesas de cambios profundos al modelo económico que hizo como candidata, la economía chilena se enfrío rápidamente una vez que Bachelet asumió el poder. Si bien las economías emergentes en general pasan por un mal periodo, la de Chile se frenó más rápido. Aunque a comienzos de año se hablaba de un crecimiento en torno al 4%, Chile crecerá en 2014 apenas un 2%. Este menor dinamismo ya se está sintiendo en el empleo. La tasa de desempleo aumentó marginalmente desde un 6,3% cuando Bachelet asumió a un 6,7% en septiembre. Se espera que el desempleo siga aumentando en los próximos meses.

En segundo lugar, Bachelet vio que la mayoría legislativa de su coalición no fue suficiente para empujar todas las reformas que ella prometió como candidata. Su reforma tributaria fue moderada en el Senado gracias a la presión de los sectores más centristas de su coalición. Bachelet logró aprobar una reforma tributaria, pero tendrá menos recursos que los que inicialmente esperaba. Además, como el gobierno había advertido que haría valer su mayoría electoral, la percepción de que al final Bachelet transó sus posiciones confundió a sus partidarios y envalentonó a sus adversarios. Los partidarios sintieron que Bachelet prometió más de lo que podía cumplir mientras que sus adversarios se animaron al ver que podían frenar reformas apoyándose en los senadores más conservadores de la Nueva Mayoría.

En tercer lugar, el hecho que las ambiciosas reformas que prometió Bachelet requerían de complejos proyectos de ley que modificaran el sistema educacional vigente ha llevado a que su coalición de gobierno se vea inmersa en profundos debates sobre cuáles mecanismos son mejores para alcanzar el objetivo de una educación de calidad con gratuidad universal. El gobierno ha centrado su foco en combatir la educación con fines de lucro que actualmente existe en Chile. Aunque muchos expertos han advertido que la educación con fines de lucro no es necesariamente de menor calidad que la educación entregada en establecimientos sin fines de lucro, el gobierno argumenta que al eliminar el lucro en la educación, habrá más recursos para mejorar la calidad de la educación que reciben los niños chilenos. Aunque ya han pasado varios meses desde el inicio del gobierno, Bachelet ha sido incapaz de mostrar resultados concretos que convenzan a los chilenos que la reforma educacional que su gobierno está impulsando va a resultar en una educación de calidad gratuita para todos.

Al presentar el presupuesto nacional para 2015, que debe ser ahora aprobado por el Congreso, Bachelet insistió en sus objetivos de combatir la desigualdad. Pero el foco ahora se ha ampliado para incluir otros ámbitos, como la generación de empleo y mejoras en el sistema público de salud. Aunque Bachelet ha insistido en su promesa de educación universal gratuita, el aumento del gasto en educación es inferior al aumento de gasto en varios otros ministerios.

Bachelet llegó al poder para un segundo periodo (2014-2018) con una campaña que prometía transformaciones profundas y refundacionales. Al poco andar, los obstáculos en el camino han demostrado que siempre es más fácil prometer que cumplir. Como un número creciente de chilenos parece dudar de su capacidad para dirigir los destinos del país, Bachelet probablemente deberá intentar disminuir la velocidad de sus reformas y redirigir el foco de sus esfuerzos a la reactivación económica, abandonando algunas de las ambiciosas promesas de campaña que la llevaron al poder. Es verdad que una parte del electorado la castigará por incumplir sus promesas, pero el castigo del grueso de la opinión pública será mucho más severo si la economía chilena no vuelve pronto a retomar el sendero del crecimiento y la generación de empleo.

 

 

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