Chile Elecciones

El tsunami Bachelet

Infolatam
Santiago, 14 noviembre 2013
Por Patricio Navia

La esperada victoria de Michelle Bachelet en la elección presidencial del domingo 17 de noviembre en Chile representará el revés electoral más lapidario para los partidos de derecha desde el retorno de la democracia. Si bien la centro-izquierdista Concertación ha ganado cuatro de las cinco elecciones presidenciales realizadas en Chile, la derecha nunca tuvo una candidata tan débil como Evelyn Matthei. Afortunadamente para la coalición oficialista, el desempeño de sus candidatos al Senado y la Cámara de Diputados será menos desastroso. Cuando asuman las nuevas autoridades en marzo de 2014, Bachelet será la próxima presidenta, pero su enorme popularidad personal no se habrá traducido en una igualmente abrumadora representación legislativa para su coalición.

Hay varias razones que explican la popularidad de Bachelet. Pero su encantadora personalidad y su enorme capacidad para empatizar con los votantes y demostrar cercanía con las personas la convierten en una de las políticas más carismáticas de América Latina. Las últimas encuestas le dan buenas chances de quedarse con la presidencia en la primera vuelta de la elección presidencial. Aunque parece difícil obtener más de la mitad de los votos cuando compiten nueve candidatos presidenciales, Bachelet goza de una popularidad inusual en cualquier democracia consolidada. Por eso, aunque bien pudiera verse obligada a ir a una segunda vuelta, Bachelet sabe que tiene el camino a la presidencia prácticamente asegurado.

Si bien la candidata de la Alianza, la ex ministra y ex senadora Evelyn Matthei, pudiera obtener una votación lo suficientemente alta como para forzar una segunda vuelta, Bachelet obtendrá casi el doble de los votos que reciba Matthei. Bastará con que alguno de los candidatos menores le de su apoyo o bien que un número suficientemente alto de personas que apoyen a los candidatos alternativos se abstenga para que el 15 de diciembre Bachelet se quede con la presidencia.

Incluso su promesa de impulsar una nueva constitución ha sido moderada recientemente con aclaraciones de que sólo impulsará iniciativas dentro de la institucionalidad vigente. Sus ambiciosas promesas han sido sometidas a una cuidadosa letra chica en el programa de gobierno. Bachelet mantiene sus objetivos, pero su programa deja en claro que muchas de sus promesas no serán materializadas durante su gobierno.

Desafortunadamente para Bachelet, su popularidad no se traspasa fácilmente a los candidatos al Senado y la Cámara de su coalición. Aunque la Concertación logrará una mayoría en ambas cámaras, el apoyo a esa coalición estará bastante por debajo de lo que reciba Bachelet. Por eso, aunque la futura presidenta de Chile ha hecho un gran esfuerzo para lograr que su coalición obtenga suficientes votos para no necesitar negociar con la oposición las reformas que pretende implementar, resulta improbable que la Concertación obtenga las mayorías de 4/7, 3/5 y 2/3 que se necesita para aprobar las leyes más ambiciosas que Bachelet necesita reformar si quiere implementar su ambicioso programa de transformaciones.

Tal vez por eso mismo, Bachelet ha sido cuidadosa al especificar cuándo y cómo cumplirá sus promesas. En vez de hablar de educación universal gratuita—como muchos esperaban—la ex presidenta ha hablado de avanzar hacia la educación universal gratuita. En vez de hacer eco de las demandas de los sectores más liberales de la sociedad, y comprometerse a impulsar el matrimonio igualitario, Bachelet solo se ha comprometido a impulsar un gran debate en la sociedad sobre el derecho de los homosexuales a casarse.

Incluso su promesa de impulsar una nueva constitución ha sido moderada recientemente con aclaraciones de que sólo impulsará iniciativas dentro de la institucionalidad vigente. Sus ambiciosas promesas han sido sometidas a una cuidadosa letra chica en el programa de gobierno. Bachelet mantiene sus objetivos, pero su programa deja en claro que muchas de sus promesas no serán materializadas durante su gobierno.

Ante la enorme popularidad de Bachelet, la sociedad chilena ya se ha hecho a la idea de que la ex presidenta volverá al poder. Incluso la clase empresarial—a quien Bachelet ha advertido que aumentará gradualmente los impuestos desde un 20 hasta un 25%–parece tranquila con la esperada victoria de la ex presidenta. Los líderes del movimiento estudiantil, esperanzados en que Bachelet avance hacia la educación gratuita universal, también apoyan mayoritariamente a la expresidenta. Este apoyo transversal parece demasiado bueno como para ser cierto. De hecho, lo más probable es que en marzo de 2014, cuando Bachelet asuma como presidenta, más de alguien se va a sentir decepcionado.

Parece razonable esperar que, dado el desempeño de Bachelet en su primer gobierno (2006-2010) y considerando que difícilmente la presidenta tendrá una mayoría lo suficientemente holgada en el Congreso para realizar transformaciones profundas al modelo económico y político chileno, los empresarios queden gratamente sorprendidos y los estudiantes comiencen a sentirse decepcionados cuando Bachelet implemente reformas moderadas, pragmáticas y graduales una vez que vuelva al poder.

Felizmente para ella, si adopta políticas similares a las que impulsó en su primer cuatrienio en el poder y si mantiene la hoja de ruta que impulsaron los gobiernos de la Concertación durante las dos décadas que gobernaron Chile—y que por cierto también mantuvo el centro-derechista presidente Piñera en sus cuatro años en el poder—los resultados serán igualmente satisfactorios y ella gozará de una popularidad tan alta como la que tuvo al dejar el poder en 2009. Si en cambio intenta reformas radicales y busca impulsar transformaciones profundas sin construir primero los consensos necesarios en el país, su segundo periodo en el poder será menos exitoso y su popularidad menos admirable que en sus primeros cuatro años como presidenta.

3 comentarios a “El tsunami Bachelet”

  1. Miguel Huerta dijo:

    Bachelet no llega al 40% y Evelyn no baja del 28%. Eso no es el doble.

  2. Emilio Espinoza dijo:

    Estimado Patricio,

    Estoy completamente en desacuerdo con tu conclusión. La mayoría de la gente (así lo demuestran las innumerables encuestas) apoya un cambio político-económico (y por consecuente, social), entonces: ¿cómo tendrá resultados satisfactorios si dichas reformas no fuesen implementadas? En ese caso, la gente optaría por candidatos como Matthei (o incluso Parisi) que optan por el continuismo. Veo una profunda incorcordancia que espero no sea de origen tendencioso.

    Saludos.

  3. dorca dijo:

    este señor espinoza está loco el sabe que el 27f la mala información no fue de bachelet además todos sabemos que los que viven cerca de mar y el seismo es muy fuerte hay que irse a los cerros, y también hubieron personas que por mutuo proprio no quisieron escapar y después se quejan

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