Los chilenos vuelven a las urnas

Infolatam
Santiago, 19 junio 2013
Por Patricio Navia

(Especial Infolatam).- Por primera vez desde el retorno de la democracia en 1990, los chilenos participarán en primarias nacionales organizadas por el Servicio Electoral para escoger a los candidatos presidenciales de las dos coaliciones que han dominado la política nacional. Si bien hay algo de incertidumbre sobre el resultado, la principal duda en torno a las primarias es qué tanto interés generará. Nadie sabe cuanta gente saldrá a votar, aunque los más optimistas creen que la participación apenas bordeará el 10% del padrón electoral.

Los simpatizantes de la centro-izquierdista Concertación parecen encaminados a escoger a la ex presidenta Michelle Bachelet como su candidata presidencial. Después de una estadía por más de dos años a la cabeza de ONU-Mujer, Bachelet volvió a Chile a fines de marzo para anunciar su candidatura presidencial. Como ya era la amplia favorita para quedarse con la nominación de su coalición—y para ganar en noviembre—Bachelet ha privilegiado una campaña con estratégicas apariciones públicas y poca interacción con los medios de comunicación.

En el primer de dos debates presidenciales en que participarán todos los candidatos, Velasco, Orrego y Gómez se criticaron más entre ellos y se cuidaron de las críticas que realizaron a Bachelet

Las encuestas muestran que Bachelet ganará fácilmente las primarias de la Concertación. Sus tres rivales—el ex ministro de hacienda en el gobierno de Bachelet, Andrés Velasco, el ex alcalde Claudio Orrego, del Partido Demócrata Cristiano, y el senador José Antonio Gómez, del Partido Radical—parecen más interesados en competir por el segundo lugar que en desafiar a la ex presidenta.

En el primer de dos debates presidenciales en que participarán todos los candidatos, Velasco, Orrego y Gómez se criticaron más entre ellos y se cuidaron de las críticas que realizaron a Bachelet. De hecho, parecía que los tres sólo aspiraban a un segundo lugar que les permitiera influir en la candidatura más de Bachelet. Pero si no hay dudas sobre quién ganará la nominación concertacionista, sí hay incertidumbre sobre cuántas personas se molestarán en ir a votar a una contienda donde la única competencia está en quién ocupará el segundo lugar.

En la coalición oficialista Alianza, en cambio, la carrera es mucho más cerrada entre el ex ministro Andrés Allamand, de RN—el partido más moderado de la derecha en el que también milita el Presidente Sebastián Piñera—y el ex ministro Pablo Longueira, de la UDI, el partido más conservador de la coalición de gobierno. Si bien las encuestas muestran que Allamand le lleva ventaja a Longueira, el hecho que la UDI sea un partido más disciplinado y tenga una máquina electoral más poderosa lleva a muchos a pensar que Longueira pudiera terminar dando una sorpresa si la votación el 30 de junio es baja.

Debate entre Allamand y Longueira

Después del 30 de junio, los nominados de la Concertación—presumiblemente Bachelet—y de la Alianza—Allamand si vota más gente, o Longueira si hay baja participación—se sumarán a varios candidatos independientes que aspiran también a la presidencia. Al menos habrá 3 candidatos independientes, incluido Marco Enríquez-Ominami, que en 2009 rompió con la Concertación y se presentó como independiente, alcanzando el 20% de los votos. Si bien los candidatos alternativos tienen pocas posibilidades de ganar el 17 de noviembre, su presencia bien pudiera forzar una segunda vuelta electoral que se llevaría a cabo el 15 de diciembre.

Ya que es la primera vez que se realizan en Chile primarias presidenciales simultáneas y organizadas por el órgano electoral nacional, hay bastante incertidumbre sobre quién saldrá a votar. Una votación alta—o al menos superior al 10% del padrón—el 30 de junio confirmará el favoritismo histórico del que han gozado la centro-izquierdista Concertación y la oficialista Alianza. Pero si la abstención es alta, además de alterar las preferencias que muestran las encuestas, bien pudiera alimentar las especulaciones sobre una posible inclinación de los chilenos a apoyar—aunque sea en forma de voto de protesta—a alguno de los candidatos presidenciales alternativos en la primera vuelta de la elección presidencial el 17 de noviembre.

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