Venezuela elecciones

Venezuela: continúan las votaciones con normalidad y menor afluencia

Reuters/Infolatam
Caracas, 14 abril 2013

Ventaja de Maduro, apelando al recuerdo de Chávez

El análisis
Daniel Zovatto

Daniel Zovatto

(Especial para Infolatam).- El problema central del sistema electoral venezolano no pasa por la existencia del fraude o por sus aspectos técnicos, sino en la falta absoluta de condiciones equitativas de la contienda electoral, inequidad que juega claramente a favor del oficialismo. El ventajismo chavista es mediático pero también económico e institucional pues el oficialismo utiliza todos los recursos del Estado, incluidos los cuantiosos recursos de la estatal PDVSA.

Venezuela: violencia y competencia apretada al cierre de campaña

El análisis
Maria Teresa Romero

Maria Teresa Romero

(Especial para Infolatam).- “…Los candidatos están muy parejos a tres días de las elecciones –aseguran los especialistas- y por tanto el comando que logre movilizar más votantes el próximo domingo será el ganador de los comicios. Predicen un triunfo apretado de cualquiera. En todo caso, a medida que se aproxima el día clave y en el caso que sea Capriles quien se imponga, aumentan los rumores en Venezuela en torno a un posible fraude avalado por el CNE o de un desconocimiento del resultado electoral por parte del partido PSUV, avalado por la fuerza armada bolivariana.”

Venezuela vota hoy domingo para decidir si prosigue en la senda socialista de la mano del heredero de Hugo Chávez o cambia radicalmente de rumbo, en una elección que se celebra con normalidad aunque con menor participación que en la anterior convocatoria. Los dos candidatos que polarizan las elecciones, Nicolás Maduro, presidente en funciones, y Henrique Capriles , candidato de la oposicion unitaria, llamaron a la participación tras ejercer su derecho de voto.

Después de una furibunda carrera electoral, el discípulo de Chávez, Nicolás Maduro, llega como favorito frente al opositor Henrique Capriles, que en los últimos días acortó la ventaja en las encuestas y buscará que su segundo intento por llegar a la presidencia de la potencia petrolera sea el definitivo.

Sin el carisma ni la oratoria de su mentor pero mostrando un religioso fervor por él, Maduro promete prolongar a dos décadas su “revolución socialista”, en medio de la ola de emotividad desencadenada hace un mes con la muerte de Chávez por un cáncer.

Acompañado de su familia y con sus nietos en brazos, el corpulento presidente encargado de 50 años puso el domingo su votó en la urna con una mano en el corazón y mirando al cielo.

“Mi vida la hice en los últimos 21 años alrededor del sueño de un hombre, de un gigante, y hoy cuando amaneció, amanecí con él, con su pensamiento, con su canto, con su obra y jamás pensé que iba a estar aquí. Pero estoy pues, estoy y batallando con un pueblo que está batallando en democracia”, dijo Maduro.

“Yo voy a ser presidente de la República por los próximos seis años”, sostuvo después de emitir su voto.

Apelando al constante recuerdo del líder, Maduro busca erigirse como garante de la continuidad de los descomunales planes de asistencia social directa que fueron la base de popularidad del chavismo.

“Hoy cuando votemos y salga el nombre de Nicolás Maduro, miremos al cielo y digamos: ‘misión cumplida comandante’”, dijo el ama de casa Melba Salas, desde la ciudad natal de Chávez, Barinas, muy temprano en la mañana mientras en el resto del país cohetazos y la tradicional diana invitaban a votar.

La cruzada socialista benefició a millones de venezolanos, pero también cosechó en el camino el odio y la aversión de las clases medias y altas, que rechazan las políticas intervencionistas que distorsionaron la economía, la extendida criminalidad y las fallas en los servicios públicos.

“El país está vuelto un desastre, necesitamos una salida (…) ya es hora de olvidarnos de Chávez, con todo respeto por su alma. Es hora de crear una nueva Venezuela fuera de su sombra. Maduro es una pobre imitación de él”, dijo Alberto Gómez, de 55 años, dueño de una panadería.

Capriles, un joven abogado soltero nacido en el seno de una familia acomodada, promete un camino de apertura económica sin dejar de lado el acento social, acabar con décadas de corrupción endémica y reconciliar al dividido país.

El gobernador del estado de Miranda fue derrotado hace apenas seis meses por Chávez en las presidenciales. Aunque perdió por amplio margen, fueron las mejores elecciones de la oposición en los 14 años del líder socialista en el poder.

“Nosotros somos respetuosos y respetaremos la voluntad del pueblo, lo que el pueblo diga es sagrado”, dijo Capriles a la prensa después de sufragar y ante la mirada de sus padres.

“Hoy el voto no solamente significa elegir un presidente, sino es con nuestro voto (que vamos a) derrotar a la violencia”, agregó.

Diversas autoridades venezolanas reportaron el domingo que cumplidas cuatro horas de la jornada electoral no se habían reportado incidentes y que la afluencia era normal. Analistas esperan que acudan a las urnas un 70 por ciento de los 18,9 millones de habilitados para votar.

El voto, que no es obligatorio en Venezuela, inició desde las 6.00 hora local (1030 GMT) y las mesas cerrarán a las 18.00 hora local (2230 GMT del lunes) o cuando ya no haya votantes en la fila. Las elecciones se definen por mayoría simple.

Maduro esperará los resultados en el fuerte militar donde descansan los restos de Chávez.

Todo el continente sigue de cerca la transición política del país con las mayores reservas de crudo del mundo, especialmente los países aliados de Chávez que se benefician de acuerdos por los que reciben petróleo en condiciones ventajosas.

Quien sea que gane el domingo deberá enfrentar unas finanzas muy dependientes de los precios del petróleo, una inflación galopante y un sector privado mermado por los controles de cambio y de precios.

Ambos candidatos prometieron atacar la delincuencia, asegurar el abastecimiento de alimentos, mejorar la eficiencia del Estado y continuar con los programas sociales de Chávez que llevaron educación, salud y viviendas a los más pobres.

Los dos bandos han jurado que respetarán la decisión que emane de las urnas, pero han pedido a sus seguidores estar alerta ante las posibilidades de fraude, a pesar de que observadores internacionales han avalado como limpias a elecciones de octubre.

Un resultado cerrado podría encender chispas en comicios donde las pasiones encontradas por el fallecimiento del mandatario pesan más que las propuestas para resolver las asignaturas pendientes.

Comentar esta noticia

 

Cambiar a versión móvil