Perspectivas América Latina 2013

Infolatam
Madrid, 24 febrero 2013
Por Jonás Fernández

Informe Perspectivas América Latina 2013. Solchaga Recio & asociados

América Latina ha vuelto a enfrentarse a una desaceleración del crecimiento mundial con una notable capacidad de resistencia de la mano de la mejora de las relaciones comerciales con Asia pero también gracias al desarrollo de los mercados internos, impulsados por el consumo, que están animando el comportamiento del mercado laboral. Todo ello ha permitido que la región mantuviera una tasa de crecimiento elevada, aunque algo inferior a la del ejercicio previo, bajo un entorno global muy complejo. En el terreno político, los distintos gobiernos nacionales han mantenido el perfil ortodoxo en la gestión de su política económica, ampliando a su vez los programas de apoyo social, aunque la mayoría de los países todavía adolecen de modelos fiscales potentes.

Las elecciones presidenciales de México y Venezuela se desarrollaron con normalidad, aunque en el país sudamericano ha surgido como se esperaba en este inicio de año un serio problema institucional ante las circunstancias médicas en las que se halla Hugo Chávez. A su vez, en el calendario de 2013 destacan las elecciones legislativas de Argentina y las presidenciales de Chile, ambas en el próximo otoño.

La región cerró 2012 con un crecimiento económico del 2,8 por ciento, lo que supone una ralentización de la expansión frente al año previo de algo más de un punto. Esta suavización del crecimiento estuvo sustentada en el peor comportamiento de Brasil y Argentina, que registraron una rebaja sustancial del ritmo de expansión del PIB. Ambos países sufrieron en mayor grado el entorno económico más inestable en Europa y Estados Unidos. Sin embargo, Argentina intensificó el ajuste dado su entorno institucional  notablemente más inestable. En el resto de los países se observó una más ligera desaceleración y en Venezuela el crecimiento se aceleró de la mano de una hiper-expansiva política económica previa a las elecciones presidenciales del pasado otoño que tendrá su contra-efecto negativo durante el año actual.

En términos de composición del crecimiento, se observa en casi toda la región una mejora de la demanda interna que ha venido a compensar la peor evolución del saldo externo. En este sentido, el consumo crece con fuerza en casi todos los países, contribuyendo a la mejora del empleo en un círculo que se retroalimenta. Además, la inversión también registra notables crecimientos con aumentos del crédito elevados que podrían implicar riesgos financieros a concretarse en el futuro, si los bancos centrales no actúan correctamente. Para el año en curso, se espera una mejora del crecimiento de la región hasta cerca del 3,6 por ciento gracias al resultado de las políticas fiscales y monetarias tomadas durante el pasado ejercicio para combatir la desaceleración observada, así como por una mayor estabilidad en Europa y Estados Unidos, junto al mantenimiento de la expansión de la economía china.

En términos de política económica, América Latina acabó 2012 con un déficit fiscal del 2,3 por ciento, ligeramente por encima del dato del año previo. La razón se encuentra esencialmente en las medidas contra-cíclicas impulsadas por los distintos ejecutivos que no han compensado el efecto de los estabilizadores automáticos, si bien en algunos países ha habido un impulso fiscal discrecional. En cualquier caso, en la mayoría de los países, los saldos primarios han continuado siendo positivos de modo que se ha mantenido la senda de reducción de la deuda pública. Por su parte, la política monetaria ha sido acomodaticia en la mayor parte de la región con ligeras rebajas de los tipos de intervención, si bien en Brasil el Banco Central fue más activo y redujo el tipo Selic hasta el 7,25 por ciento en que cerró 2012.

Por todo ello, la economía ha mostrado una cierta mejoría en la segunda parte del año que no compensa para corregir la desaceleración global en el ejercicio la peor evolución de los primeros meses. En cualquier caso, en algunos países no se observa una mejora del crecimiento potencial de modo que estas políticas discrecionales tienen una clara limitación en ausencia de reformas profundas. Con todo, la inflación terminó 2012 en el 6,0 por ciento para el promedio regional, por debajo del 7,0 por ciento del año previo de modo que hay espacio para impulsar tales reformas estructurales, si bien se espera un incremento durante 2013 hasta el 6,6 por ciento. Por último, el déficit por cuenta corriente de América Latina, como promedio ponderado de los distintos países, aumentó en 2012 al 1,4 por ciento, medio punto inferior al saldo negativo del ejercicio previo. Tras este dato se observa la peor evolución de las balanzas comerciales y las cuentas de renta.

En fin, la región inicia un año determinado por la gestión de la política económica, con una elevada estabilidad macroeconómica, que debería ser la base para impulsar nuevas reformas micro e institucionales. América Latina elevará su tasa de crecimiento mientras el modelo democrático se fortalece.

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