El cambio debe de ser gradual

The New York Times (EE.UU)

Por Michael Shifter

(The New York Times. EE.UU)

A estas alturas, es fácil recitar la letanía de problemas que enfrenta Venezuela.

En la parte superior de la lista están un enorme déficit fiscal (20 por ciento) y la inflación alta (poco menos de 18 por ciento), infraestructura en decadencia, mal administrción del sector del petróleo, la escasez de productos de primera necesidad, los apagones periódicos y la delincuencia generalizada y la inseguridad. Todo esto deriva en cierta medida de graves deficiencias institucionales, producto del personalismo de Hugo Chávez , de 14 sus años de gobierno. Aunque su sucesor venga  de su propio campo o de la oposición, la reforma y mejoras en el gobierno será esencial.

Habtrá que tomar decisiones difíciles. No será posible hacer frente a problemas tan agudos simultáneamente en todos los frentes. Si los chavistas retienen el poder,  deberán tomar enseguida medidas para controlar el gasto, la reconstrucción de las relaciones con empresas  y colegios profesionales de Venezuela y fomentar la inversión extranjera.La modernización de  PDVSA, la empresa petrolera estatal, también debe recibir alta prioridad.

Si la oposición se hiciera cargo, debería de actuar gradualmente. Un firme compromiso con los programas sociales – las populares “misiones” – será vital, mientras se logren las necesarias reformas económicas y de seguridad. Del mismo modo, el nuevo gobierno no debe echar por la borda la política exterior de Chávez, de un día para otro, sino que debe moverse de manera un poco sistemática. La moderación debe sustituir el el carisma y la megalomania de Chávez.

El camino a recorrer requerirá cambios modestos y graduales y el compromiso de ambas partes en una sociedad fuertemente polarizada. De lo contrario, podría haber una reacción social y las perspectivas de  convivencia política y reparación del tejido social estarán en riesgo. Afortunadamente los venezolanos pueden recurrir a una experiencia democrática que se remonta a la década de 1960 y 70, aunque deben evitar las trampas de la corrupción y la mala gestión en el presente inmediato, antes de los tiempos de Chávez.

Mientras tanto, los principales portagonistas políticos deberían mantener una estricta vigilancia de las militnacias en ambos lados  y tomar medidas para asegurar una transición pacífica y ordenada.

Traduccion: Infolatam

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