Venezuela: se acerca el 10-E

Infolatam
Madrid, 30 de diciembre de 2012
Por Carlos Malamud

El próximo 10 de enero es el día fijado por la Constitución venezolana para que Hugo Chávez dé comienzo a su nuevo mandato. Pero la salud del presidente bolivariano se ha interpuesto y al día de hoy, rodeados de rumores de todo tipo acerca del verdadero estado físico de Chávez, nos encontramos en una situación muy delicada que podría tener importantes consecuencias para el futuro de Venezuela. El cumplimiento de lo estipulado legalmente se ha convertido en un verdadero quebradero de cabeza para las principales autoridades del país, para el chavismo e inclusive para la oposición. ¿Qué hacer si Chávez no está en Caracas el día fijado?
La pregunta admite varias respuestas y distintos escenarios, aunque todo depende de la evolución post operatoria de Chávez, algo que, como el verdadero alcance de su enfermedad, se ha convertido en un secreto de estado. La primera respuesta se vincula a la consideración, o no, del día 10 de enero como una fecha improrrogable. Una segunda, aunque no contradictoria con la anterior, tiene que ver con que se flexibilicen las condiciones para la toma de posesión, facilitando que sea ante el Tribunal Superior de Justicia en lugar de en la Asamblea Nacional. De ser así, en caso de necesidad, podría ocurrir que el acto se celebrara en la embajada de Venezuela, en Cuba (probablemente en la intimidad), y no en Caracas.

De todos los problemas el de la fecha es el más acuciante. Según Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional, el 10-E “no es una fecha determinante, determinante es el pueblo que dijo que quería a Chávez como presidente nuevamente”. Y esa idea del relativismo cronológico se apoya en otra más clara: la voluntad popular está por encima de las leyes y las instituciones: “El pueblo venezolano decidió el 7 de octubre que su presidente es Hugo Chávez y lo vamos a esperar. Vaya, Presidente, atiéndase y regrese fortalecido, que el pueblo lo espera”. De este modo, no siendo el día señalado en la Constitución una norma de obligado cumplimiento es posible comenzar a modificar los procedimientos establecidos y permitir tanto el retraso como el desplazamiento físico, inclusive al extranjero, de la asunción presidencial.

Esta idea viene refrendada por Luisa Estella Morales, presidente del TSJ y de su sala constitucional. La magistrada ha señalado de forma rotunda que el día 10 Chávez no comienza un nuevo mandato, sino que se trata de una continuación del anterior. Por eso “no existe ninguna duda constitucional que atender”, pues “el Presidente ha cumplido con solicitar un permiso a la Asamblea Nacional para ausentarse del país por más de cinco días y las demás circunstancias no tienen por qué ser objeto de interpretación constitucional”. De esta forma se obvia que el permiso fue solicitado en el anterior mandato y que el 10 de enero comienza un nuevo período presidencial de seis años, que vence, de modo improrrogable, el 10 de enero de 2019.

Lo curioso del caso es que la norma que se discute viene incluida en la Constitución de 1999, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, la Constitución aprobada según la voluntad de Chávez y redactada a su imagen y semejanza. Recordemos que se trataba a toda costa de acabar con la “moribunda” Constitución de 1961, para avanzar en la democracia participativa. Ésa es la norma que hoy se desconoce, forzando inclusive la propia legalidad vigente. De seguir por este camino, Venezuela se convertiría en un caso único en el mundo.

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