Carlos Malamud: México y los zapatistas

Vuelve el PRI, vuelve Marcos

Infolatam
Madrid, 23 diciembre 2012

El 1 de enero de 1994, al ponerse en marcha el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN o NAFTA según sus siglas inglesas), comenzó la insurgencia zapatista. Entonces, el EZLN (Ejército Zapatista de Liberación Nacional), bajo el mando de Rafael Sebastián Guillén Vicente, más conocido como subcomandante Marcos, se propuso la difícil tarea de echar del poder al PRI (Partido Revolucionario Institucional), identificado como el origen de todos los males mexicanos.

Casi 20 años después, coincidiendo con el XV Aniversario de la Matanza de Acteal y con el advenimiento del fin del mundo según la profecía maya, los zapatistas volvieron a hacerse presentes. Entre 12.000 y 40.000 personas, todas encapuchadas, se manifestaron silenciosamente en San Cristóbal de las Casas, Ocosingo, Palenque, Altamirano y Las Margaritas, las cinco ciudades del estado de Chiapas donde se produjo el alzamiento zapatista. Las movilizaciones más numerosas desde 1994, bajo un silencio casi absoluto, fueron encabezadas por la bandera rojinegra del EZLN y la tricolor de México.

En esta ocasión también se produjo la reaparición de Guillén, después de unos años de silencio. Su breve comunicado, con su estilo barroco característico, dice de forma lacónica: “Es el sonido de su mundo derrumbándose/ Es el del nuestro resurgiendo/ El día que fue el día, era noche/ Y noche será el día que será el día”. El mensaje dirigido a “quien corresponda”, comienza con la pregunta “¿escucharon?” y termina con las consignas de democracia, libertad y justicia.

En el calculado juego mediático zapatista no es casual que esta nutrida reaparición coincida con la vuelta del PRI al poder. Por eso, frente a lo ocurrido en estos momentos, llama la atención la forma más sumisa en que el EZLN se comportó con los dos gobiernos del PAN. No ha pasado siquiera un mes de la toma de posesión de Enrique Peña Nieto cuando ya el subcomandante quiere marcarle la agenda de su programa reformista. La idea sería aprovechar la necesidad de paz social del nuevo gobierno para obtener concesiones importantes.

La movilización también intentó sacar partido del potente foco informativo centrado en el área maya y sus profecías del fin del mundo. De ahí la fórmula “a quien corresponda” y la pregunta “¿escucharon?”, dirigidas fundamentalmente a los gobernantes y habitantes del mundo desarrollado. En coincidencia con los avisos de la debacle planetaria, o de un cambio de época, se presenta la imagen del mundo capitalista derrumbándose y otro, el indígena, en pleno resurgimiento.

El EZLN inició su andadura a comienzos de 1994 como un típico ejército de liberación nacional al uso décadas atrás en América Latina, dominado por planteamientos guevaristas, antiimperialistas y nacionalistas (mexicanos). Tras las primeras derrotas militares, que convencieron a los responsables zapatistas de la imposibilidad de un triunfo armado, se produjo un replanteamiento profundo de la estrategia y el mensaje que permitió que México diera un tratamiento distinto a los problemas de sus indígenas.

A partir de entonces el sujeto de la revolución dejó de ser el pueblo mexicano y el testigo pasó a los pueblos indígenas. Sin embargo, a pesar de haberse mantenido la idea de liberación nacional, nunca se aclaró totalmente si la nación a la que se debía liberar era México o la de los indígenas. En esta ocasión tampoco. Pese a recurrirse a la retórica huera de costumbre, se volvió a echar mano de la bandera mexicana para recubrirse. Por eso, la promesa del EZLN para 2013 es la de siempre: viejos discursos, viejas banderas y el enemigo permanente, el PRI, una vez que éste ha vuelto al poder.

Un comentario a “Vuelve el PRI, vuelve Marcos”

  1. Ernesto Hernández dijo:

    Señor Malamud, no soy zapatista, pero si me parece ligero su conclusión, reaparecen porque el PRI volvió al poder y estos buscan sacar tajada de la necesidad de paz social.

    En México, las cosas no suelen ser tan sencillas extrapolando con su lógica podríamos concluir que la baja de acciones del crimen organizado se debe que es producto de que el PRI vuelve al poder.

    La reaparición, que no es tal, el EZLN sabemos que estuvo trabajando en las comunidades zapatistas en proyectos productivos y ante todo organizando políticamente.

    De otra forma no se explicaría las decenas de miles hombres y mujeres que participaron en esta movilización.

    Son, creo, movimientos que van mucho más allá de una coyuntura o la llegada de un partido al poder.

    Aunque, tambien me parece que la vuelta del PRI a desatado negros augurios en segmentos de la sociedad mexicana.

    Quizá por eso reaparece el EZLN

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