Argentina: “Los “saqueos” a comercios en el país de la Ley del más pesado”

Infolatam
Montevideo, 23 diciembre 2012
Por Nelson F. Salvidio

(Especial para Infolatam).- Cuando llegan las fiestas de fin de año, los comercios se preparan para una zafra de ventas. Amplían sus horarios, suman más empleados temporales, ubican ofertas en algunos de sus rincones, concentran un stock como para atender una demanda creciente. Hacen el esfuerzo de trabajar muchas horas al día para poder concretar en la caja la ganancia potencial que perciben.

En Argentina, otro fin de año se presenta como el reino del revés. Muchos comerciantes prefieren cerrar sus puertas y rechazar supuestos compradores, por el temor a que les pase lo que acaba de ocurrirles a algunos de sus colegas. Que llegue una avalancha de gente interesada en llevarse muchos, muchos productos, pero sin pagar por ellos.

No se trata del típico robo o asalto que en el marco de una creciente inseguridad pública en la región, afecta a los negocios. No, nada de eso. Es un robo masivo en el que los que cometen ese delito hasta dan la cara ante las cámaras de TV y justifican su acción, en la necesidad que atraviesan por verse afectados por falta de trabajo o escaso nivel de ingreso.

Los “saqueos” volvieron a la Argentina. Como ocurrió en 1989 en medio de una hiperinflación descontrolada y una economía que crujía, o como pasó a fines de 2001 cuando había estallado una crisis financiera terrible y la recesión iniciada tres años antes se profundizaba y repercutía en deterioro social grave.

Argumentan desde la base de la necesidad por condición de pobreza, y fundamentan en críticas al “modelo” económico, a la supuesta exagerada rentabilidad de empresarios o a la falta de acción gubernamental para aliviar las penurias de hogares de contexto crìtico. Pero no se roban harina para amasar y cocinar pan, sino que se llevan pantallas de TV con definición digital, equipos de música para escuchar con alta fidelidad. O salen cargados de botellas de bebidas alcohólicas, finas, importadas, exquisitas. También alimentos. Y lo que sea.

Es una sensación generalizada de correr, meterse en un comercio, tomar lo que esté al alcance de la mano, y salir para casa. En todo caso, si da tiempo, para dejar lo hurtado y volver a seguir con el saqueo. Algunos se ayudan entre sí y toman de cada lado una góndola de alimentos y salen con eso … y miran a la cámara de TV y justifican que es la única forma de “llevarse algo”.

Los participantes de los saqueos están impulsado por un sentimiento de odio, por un instinto delincuente, por el deseo de conseguir fácilmente lo que no les resulta accesible por el ingreso que generan con su trabajo, pero también por valores que han sido transmitidos desde sus propias autoridades.

El reciente caso del barco escuela que fue inmovilizado en África por un planteo judicial de acreedores financieros, es parte del asunto. Es parte porque refleja la actitud de un Estado que a través de sus gobernantes no se hace cargo de sus obligaciones, y se burla de los que le han prestado dinero.

“Mientras sea presidenta se podrán quedar con la Fragata Libertad, pero ningún fondo buitre se va a quedar la soberanía y la dignidad de este país”, dijo la jefa de Estado de la Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, cuando fondos de inversión que tienen bonos de este país que están impagos, recurrieron a ese planteo judicial para forzar la cobranza.

La presidenta mezclaba los valores de un default celebrado como una expresión de soberanía, con la “dignidad” de un país al que le embargan un bien porque está en calidad de incumplir un pago millonario.

Eso transmite valores. La guerra mediática y judicial con el grupo “Clarín” también transmite “valores”. La presidenta ha usado la expresión de “vamos por todo”, con un estilo de confrontación permanente, de agresiones, de amenazas destructivas.

Era previsible que en algún momento, el “vamos por todo” gubernamental se le diera vuelta y terminara siendo aplicado por la gente. O por gente que está guiada por dirigentes políticos que pudieron ser aliados del kirchnerismo pero ahora están en la vereda de los adversarios. O para un lenguaje bien confrontativo como el que irradia el gobierno argentino, en la vereda de los enemigos.

Argentina vuelve a sufrir el fenómeno de “saqueos” que se dan en varias ciudades y que amenazan a expandirse en distintos puntos. Basta que un grupo numeroso ataque a un comercio, para que otros se sumen. Es que cuando alguno ve que su vecino sale con un TV plasma super moderno de un comercio, y sin pagarlo, se pregunta por qué no hacer lo mismo.

La respuesta debería ser un reflejo de valores de honestidad, que impidieran sumarse. Pero la cadena de valores ha transmitido que está bueno lo de “ir por todo”, sin saber bien qué es “todo” y cómo se llega a eso.

Desde el gobierno se ha transmitido esa sensación de que “se vale” desafiar al poderoso y que la ley siempre puede interpretarse a su modo. Y que la Justicia puede manipularse. Desde el gobierno se ha transmitido, cuando se informa sobre la inflación mediante un IPC falso y falsificado, que mentir no está tan mal.

La voluntad de “expropiación” que hace el gobierno, tanto sea de YPF como el intento con medios de comunicación, termina justificando ante algunos sectores de la sociedad, que apropiarse de algo, no está tan mal.

Desde el gobierno se busca culpables. Porque una cosa es que el Estado incumpla obligaciones de deuda, que se apropie de lo que no le pertenece o de que mienta. Pero que lo haga la gente .. eso no está bien. En el fondo, porque olfatean un clima de inestabilidad política  y social que puede complicar seriamente al propio gobierno.

El jefe de Gabinete, Abal Medina, y el secretario de Seguridad, Sergio Berni, acusaron a sindicatos que eran amigos y ahora son adversarios. Apuntaron al jefe del gremio de los camioneros y a otros sindicalistas opositores de organizar los saqueos.  Pero lo hicieron sin aportar prueba alguna. El jefe de la CGT, Hugo Moyano, por su parte acusó al gobierno por la crisis social y dijo que buscan chivos expiatorios para tapar sus errores. Así sigue.

Mientras tanto, en diversos puntos de la Argentina, no son pocos los que esperan una tenue luz verde para hacer la seña y saquear otro comercio. Los comerciantes refuerzan su seguridad pero saben que no pueden contra la patota.

El gobierno ha ayudado mucho a construir la sensación de que vale “la ley del más pesado”. Y es mucha gente que ha asimilado ese mensaje. Y ahora actúa en consecuencia. Para muchos saqueadores, será una “feliz Navidad”. Para los saqueados, en algunos casos será el fin de su negocio, y en otros, volver a empezar. Para ellos, hacer esfuerzo y trabajar no paga tanto como robar.

Así termina Argentina el 2012.

4 comentarios a “Argentina: “Los “saqueos” a comercios en el país de la Ley del más pesado””

  1. susana carrizo dijo:

    mas opiniones

  2. Sergio Casais dijo:

    Brillante Nelson, como siempre brillante análisis.

  3. gabriel barrera dijo:

    Muy bueno el sofista que envia “La Nazion” como corresponsal. Nada tiene que ver la recuperación de una empresa estratégica como YPF con el vandalismo. ¿Los 90 fueron años de rosas rococó rosadas para este corresponsal trucho?

  4. javier dijo:

    desde Cataluña, muy buen articulo, desde este lugar las cosas se ven de otra forma, aqui tambien los politicos -muchos- son corruptos y el gobierno es el primero en incumplir con los compromisos tanto que abandera. Ver el nuevo político catalán Oriol Junquera, persona muy bien preparada y que esperamos muchos nos liberen de esta coya de impresentables.

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