México: Peña Nieto confía en que las reformas vean luz en el 2013

Reuters
México, 11 diciembre 2012

Las claves

  • Peña se refirió especialmente a las reformas energética, la hacendaria y la del sistema de seguridad social universal y para las cuales espera el respaldo del Partido Revolucionario Institucional (PRI), al que pertenece y que se ha opuesto aplicar el IVA a alimentos y medicinas y defiende la propiedad y explotación estatal de los hidrocarburos.

Reforma educativa

(Especial Infolatam).- “Si la reforma educativa sale adelante y esta es la suerte que sigue cada uno de los 96 puntos establecidos en el  Pacto por México se aceleraría de manera significativa la construcción una nueva institucionalidad, para el país. No es cosa menor. Las medidas no atentan contra la vida sindical, pero sí pretenden poner fin a perversas prácticas establecidas desde hace muchos años. El SNTE, a lo largo del tiempo,  siempre como concesión del poder político, asumió una serie de atribuciones que no le correspondían”.

El presidente de México, Enrique Peña Nieto, dijo el lunes que espera que el Congreso apruebe en el 2013 las esperadas reformas estructurales, incluidas una fiscal y otra energética, que considera indispensables para detonar el potencial de la segunda mayor economía de América Latina.

El mandatario, que asumió el poder el 1 de diciembre, se mostró confiado en que el llamado “Pacto por México” -firmado por los principales partidos políticos al día siguiente de su asunción para facilitar las reformas en el legislativo- sienten las bases para alcanzar los consensos y alcanzar sus metas.

“Yo advierto (…) el año entrante como un horizonte para que todo ello tenga lugar desde el inicio, la presentación de la iniciativa, los consensos necesarios para darle respaldo y lograr que prosperen y tengan en su momento la aprobación debida”, dijo en una entrevista con Reuters, el lunes por la noche en la casa presidencial.

Peña se refirió especialmente a las reformas energética, la hacendaria y la del sistema de seguridad social universal y para las cuales espera el respaldo del Partido Revolucionario Institucional (PRI), al que pertenece y que se ha opuesto aplicar el IVA a alimentos y medicinas y defiende la propiedad y explotación estatal de los hidrocarburos.

El gobernante declinó comentar precisiones de su reforma fiscal, que según expertos podría implicar un aumento de la tasa del Impuesto al Valor Agregado (IVA) o incluso la eliminación de exenciones y gravar hasta los alimentos y medicinas.

“Yo no quiero hablar de las partes de lo que será una reforma integral porque es dar espacio a la especulación”, dijo.

México, un gigante cuyo PIB ronda los 1.2 billones de dólares, tienen una de las menores recaudaciones fiscales en América Latina por los altos niveles de informalidad, la débil administración tributaria y las estrechas bases impositivas.

Pero el reto debe contemplar no golpear a los más de 52 millones de pobres en el país de 112 millones de habitantes.

El país, séptimo productor de crudo en el mundo, depende de las vitales exportaciones del gigante petrolero Pemex para recabar cerca de un tercio del presupuesto fiscal y ha luchado por años para lograr que reformas tributarias sean aprobadas a través de congresos divididos.

Consultado si insistirá en ir por una reforma a la Constitución para lograr una reforma energética, el presidente dijo que ese es su propósito porque ello implica darle un marco jurídico sólido a la inversión privada que requiere el sector.

“Yo creo que debemos dejar muy en claro y creo que es a través de una reforma constitucional como se posibilita realmente de generar una mayor certidumbre política sobre la oportunidad de que México tenga una mayor inversión privada para el desarrollo de su infraestructura energética”, dijo.

Pero inmediatamente aclaró: “No significa privatizar ni a Pemex ni sustituir o restar al Estado su rectoría sobre la explotación de los hidrocarburos sino más bien establecer el mecanismo legal (…) para poder realmente lograr la participación del sector privado y detonar la infraestructura que potencie la capacidad productora y generadora de energía”.

La propiedad de los hidrocarburos en México es un tema espinoso. La industria petrolera fue nacionalizada en 1938 y desde entonces es emblema de soberanía nacional. Además, Pemex es la única que puede explotar la riqueza energética del país.

Aunque Pemex logró parar el declive de su producción de crudo y la estabilizó en torno a 2.5 millones de barriles por día (bpd), aún debe al menos alcanzar los 3.4 millones de bpd récord del 2004, lo cual requiere de ingentes inversiones.

Peña dijo que lo que propone son “asociaciones estratégicas” con el sector privado, “para desarrollar más infraestructura, generar mayor explotación de campos, incluso maduros, donde hoy al propio Pemex no le resulta suficientemente rentable la explotación”, dijo.

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