Carlos Malamud: America Latina y la libertad de prensa

Entre el ruido de la prensa y el silencio dictatorial

Infolatam
Madrid, 11 noviembre 2012
Por Carlos Malamud

Durante la 15 Conferencia Internacional Anticorrupción organizada por Transparencia Internacional, Dilma Rousseff realizó una firme defensa de la libertad de prensa, recordando unas palabras suyas durante la campaña electoral de 2010. Ahora señaló de modo tajante: “Incluso cuando puedan existir exageraciones, y nosotros sabemos que existen en todas las áreas, y existen en esta específica de la información, es siempre preferible el ruido de la prensa al silencio de la tumba de las dictaduras”.

En las décadas de 1980 y 1990, tras la caída de las dictaduras militares en buena parte de América Latina, la recuperación de la democracia y las libertades fue muy valorada por las opiniones públicas nacionales. Las opciones más sospechosas de complicidad o complacencia con los dictadores, o no eran viables o eran derrotadas en las urnas. La victoria de Raúl Alfonsín en Argentina en 1983 mostró el apoyo de los argentinos al candidato que más consecuentemente había defendido los derechos humanos y las libertades. La caída del Muro de Berlín y la debacle de la URSS y otros regímenes similares en Europa del Este agudizó esta tendencia.

Con el correr del tiempo y la consolidación democrática se fueron olvidando los perjuicios de vivir en dictadura y el significado de perder las libertades básicas. En aras del cumplimiento de un programa o de supuestas reivindicaciones políticas o ideológicas, los liderazgos fuertes y los resultados cortoplacistas comenzaron a primar sobre las leyes, procedimientos e instituciones. El gran ganador de este proceso fue el presidencialismo, que terminó afectando incluso a la división de poderes tradicional.

En algunos países de la región, especialmente aquellos con gobiernos populistas, la libertad de prensa es cada vez más un bien escaso. No se trata sólo de consolidar poderosos conglomerados mediáticos en manos gubernamentales, sino también, en una variante particular del capitalismo de amigos, de otorgar la mayor parte del pastel publicitario oficial a los medios afines.

Esta situación se refuerza con la persecución de las cabeceras (sean de prensa escrita, radio o televisión) menos complacientes con los gobiernos. En Argentina, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela la prensa independiente atraviesa por crecientes dificultades. En su lugar, los presidentes y sus seguidores reivindican una prensa militante, teóricamente comprometida con las transformaciones políticas y sociales que están teniendo lugar. Este quinteto tiene su complemento en Cuba, donde la libertad de prensa es totalmente inexistente y la libertad de expresión apenas encuentra rendijas para manifestarse.

En Argentina, con el objetivo teórico de limitar la concentración de los grandes grupos mediáticos, el gobierno de Cristina Fernández se ha lanzado a una persecución en toda regla del Grupo Clarín, que se ha convertido en el principal destinatario de todas sus iras. En el discurso ya citado, Dilma Rousseff concluía que los que “sufrieron en su piel las consecuencias de las dictaduras” saben mejor que nadie “la importancia de la libertad de prensa”. Este importante matiz pone de relieve la diferencia entre ambas mandatarias, mucho más de lo que apuntan ciertas biografías oficiales, y explica por qué Brasil tiene en la materia un comportamiento diferente a otros países de la región, como Ecuador o Venezuela.

Un comentario a “Entre el ruido de la prensa y el silencio dictatorial”

  1. Eduardo Lerner dijo:

    Comprendo perfectamente por qué no emite un jucio objetivo sobre la realidad latinoamericana. para ello hay que vivir en el medio, desde Madrid y con los patrocinadores públicos, que se ven en los logos mas abajo, se comprende. America latina la conforman, ademas de los paises mencionados en su artículo “Entre el ruido de la prensa y el silencio dictatorial”, otros como Honduras y Paraguay…

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