El “Canal Seco”, un proyecto de ruptura

corredor Guatemala

El CIG generará desarrollo desde el campo privado y obligará la presencia vegetativa y por arrastre, del Estado.

Guatemala, 7 de octubre de 2012
Por Julio Ligorria

Hace cuatro meses recibí la llamada de un empresario que me invitaba a dar mi opinión sobre los alcances que, como analista, observaba en el proyecto del Corredor Interoceánico de Guatemala, CIG. Acepté participar pero puse la condición de que se me permitiera investigar el proyectoa profundidad y de manera independiente. Mi anfitrión, el empresario Guillermo Catalán, accedió; lleve a cabo mi investigación, y finalmente participé en el evento el pasado 28 de septiembre. Comparto ahora los principales hallazgos de lo que, confieso, me sorprendieron porque yo al igual que muchas personas, tenía poca información a mano sobre el tema.

Para quienes no lo conocen, el CIG es una proyecto que construirá dos puertos privados –uno el Izabal y el otro en Jutiapa- y los unirá construyendo una carretera, cuatro líneas de oleoducto/gasoducto, terminales para almacenamiento de combustibles en ambos nuevos puertos, una línea férrea de vía ancha y un corredor para transmisión de electricidad y fibra óptica.

Todo esto, en una franja de 372 kilómetros de largo y 140 metros de ancho que pasará por una propiedad privada en la cual se unirán  2919 fragmentos de fincas cuyos propietarios están vendiendo esos bloques y que a la vez se convertirán en accionistas del proyecto. El CIG correrá cerca de la línea fronteriza con Honduras y El Salvador, y se visualiza como un canal seco cuya virtud será unir los dos océanos.

A mi parecer, éste es el más exitoso ejercicio del poder local en la historia nacional, ejercido desde el pueblo y acompañado adecuadamente por sus autoridades. No existe en la historia latinoamericana reciente ningún otro ejemplo similar, con tantas personas e intereses involucrados, como lo hecho por el CIG. La confianza de los propietarios, de las 9 mancocomunidades y de las 46 autoridades municipales y sus respectivos concejos es fruto de trece años de gestión del grupo organizador.

Todos ellos,  lejos de dar paso atrás, como ha sido costumbre de muchos gobiernos locales, entendieron que éste es un proyecto de nación y le dieron continuidad en el tiempo y en la sucesión de gobiernos locales. Además de inédito, este logro es un tremendo ejemplo para toda la clase dirigente del país.

Canal interoceánico que uniría el Atlántico y el Pacífico en Guatemala

Sin embargo, el hecho más significativo es que en el proyecto no participa ni uno solo de los grupos empresariales tradicionales; por el contrario, está integrado por pequeño y mediano empresario ajenos a la súper cúpula del sector privado.

Desde mi perspectiva, ésta es la primera ocasión en que un proyecto de esta magnitud crece lejos de los grandes grupos de poder, esparciendo la propiedad y beneficios entre comunidades del interior y una masa de propietarios  sin tradición empresarial pero con un activo que irrumpe  en la economía nacional.

Ojo con un dato adicional: los indicadores de desarrollo social y humano en la región por donde pasa el CIG, son de los más bajos del país.

Como citan varios analistas, el trazo transita por varias localidades del corredor del hambre; hay bastante agricultura de subsistencia en buena parte del tramo y ésta depende de variables como la calidad de la tierra, el clima –generalmente seco- y las oscilaciones del mercado para sus productos.

En suma, la estabilidad económica del área de impacto depende de factores ajenos a sus capacidades porque no hay actividad empresarial y comercial que sea atractiva a mercados grandes y estables. Por eso es una región predominantemente pobre.

Para calcular los alcances del CIG es preciso anotar que ésta es una ruta  equivalente al canal de Panamá, que facilitará el tránsito de mercaderías entre ambos océanos, provenientes en su mayoría del lejano oriente y la costa este de Estados Unidos, con ahorros en costos y, especialmente, en tiempo.

Tendrá capacidad para recibir barcos que no pueden pasar ni siquiera por la ampliación del Canal de Panamá, pues en sus extremos se construirán dos puertos con capacidad para recibir las megaembarcaciones actuales que transportan 18,000 TEU´s y futuras de 20 y 22,000 Teus .

Los principales clientes de este proyecto serán sin duda, los mercados asiáticos y la costa noreste de los Estados Unidos donde se lleva a cabo el 26% del comercial mundial. El posicionamiento que el CIG dará a nuestro país es de una dimensión imprevisible, pues cualquier cifra de crecimiento de la economía nacional y de las inversiones que me atreva a proyectar seguramente se quedará corta. En su desarrollo, el CIG incluye zonas francas de industria, aportes significativos a las municipalidades en materia de arbitrios, construcción de hospitales, escuelas y centros de capacitación técnica, etc. etc.

Preveo la llegada de decenas de empresas que querrán aprovechar las ventajas de este proyecto. Además de facilitar el paso de mercaderías entre ambos océanos, el proyecto incluye facilidades para el establecimiento de fábricas en el primer país ubicado en lo que es ya la real frontera del NAFTA -Canadá, Estados Unidos y México- y sus 500 millones de consumidores.

Me queda claro que el trabajo, inversiones y desarrollo que el CIG derramará sobre la zona oriental del país no tiene antecedentes en cuanto a su extensión, alcance, ni impacto social y económico en el país. Este puede ser el proyecto que, al igual que pasó en Holanda, Dubai y Hong Kong, cambien radicalmente la dinámica del país y nos permitan concentrar nuestra economía en actividades alternativas a la producción de  materias primas, como la alta industria para exportación, los  servicios y el comercio global real.

Estas naciones han hecho de su ubicación un valor agregado extremadamente productivo y han tenido la claridad para ver en esa ventaja un factor de impacto estratégico, que requiere de inversión, creatividad y estabilidad.

Guatemala es junto a México, Honduras, Costa Rica, Nicaragua , Panamá y Colombia un país con acceso a los dos Océanos

Claro que no todo el miel sobre hojuelas: también el CIG enfrenta riesgos enormes, por lo cual es conveniente conocer esa parte del espectro.

El mayor de todos los desafíos está en la reducida capacidad que algunos sectores pueden tener a la hora de comprender el proyecto, porque siempre habrá quienes expongan primero las debilidades y amenazas, que las fortalezas y oportunidades que encierra.

Quienes así actúan están cerrando antemano el camino a esta gran oportunidad para el país. Y debo admitirlo: quizá tienen razón en algunas observaciones, pero están especulando con el fracaso y dan por descontado el éxito del proyecto.

El CIG debe ser explicado exhaustivamente, porque es preciso comprender que se convertirá en los años siguientes en el principal referente para evaluar el factor riesgo-país, aspecto clave para el desarrollo de negocios e inversiones. Aspectos como la transparencia institucional, la certeza jurídica, la estabilidad sociopolítica, la seguridad para ciudadanos e inversiones y la fortaleza del Estado, serán factores en permanente observación por parte de la comunidad internacional.

Y esto, sin duda, es la principal preocupación que aparece en todo análisis serio. Hay tantas dudas planteadas por sectores diversos, que el primer desafío del CIG es identificar como meta clave el ejercicio de sobreponerse a la tendencia la falta de transparencia que pesa negativamente en el país.

Factores como los intereses propios de una economía de especulación, la presencia del crimen organizado o las agendas ocultas de algunos grupos de presión deben ser señalados para que Guatemala esté atenta a denunciarlos y combatirlos no sólo en este proyecto sino en otros que han sufrido el sabotaje más deleznable en los últimos tiempos.

No me preocupa el mercado que puedan tener los servicios del CIG. Tal y como lo han reportado varios analistas, el comercio mundial está creciendo y reclama de cuando menos una ruta complementaria a las ya saturadas para mover sus mercaderías en la ruta interoceánica. Así que el éxito financiero está bastante seguro.

Por ser éste un proyecto que pertenece a casi 3 mil ciudadanos que incursionan en los negocios de alto nivel,  es lógico el recelo que pueda surgir en la superestructura económica tradicional. Sin embargo, debemos tener la claridad de que por su impacto, el CIG abre una serie de ventanas de oportunidad para una cantidad inimaginable de negocios e inversiones derivadas.

La demanda energética y comunicacional  que implicará el establecimiento de industrias esperadas para su desarrollo en las zonas francas, por ejemplo, es un desafío de orden estratégico para los grandes inversionistas.

De la misma manera se calcula una altísima demanda para la industria nacional de la construcción en la etapa inicial ejecutiva, y para otras actividades, como el transporte pesado durante la etapa de operación. Esto abre la ventana a nuevas sociedades de empresarios locales con sus homólogos foráneos, pues es deseable que se establezca un vínculo accionarios entre ambos sectores, uno poseedor del conocimiento y la experticia de cada actividad, y el otro con la ventaja que da ser socio local.

Estos riesgos y oportunidades deberán manejarse desde diversos puntos de vista, haciendo un esfuerzo adicional para resolver dudas, contener los problemas y multiplicar las oportunidades. Si se logra comprender el alcance del CIG y se sobrepone el interés  mezquino e inconfesable que inspira las acciones más criticables contra los buenos proyectos, se estará dando el primer paso para transformar el país.

Por eso, llama poderosamente la atención este proyecto, por eso lo llamo un proyecto de ruptura, es un gran disruptor que moificará positivamente la diámica social y económica de Guatemala para los próximos 200 años. Es mucho más que una empresa que facilitará el transporte entre los océanos y que apoyará al comercio mundial al convertirse en una ruta alterna al canal de Panamá.

Y especialmente, me llama la atención un punto crítico, desafiante de la lógica estatal en nuestra nación: el CIG generará desarrollo desde el campo privado y obligará la presencia vegetativa y por arrastre, del Estado. Se prevé la migración de empresas nacionales de pequeña y mediana escala al área de influencia de este proyecto; con la misma velocidad surgirán empresas de los vecinos en la misma zona de influencia. Y como el corredor estará bajo vigilancia privada pero bajo estricta supervisión del gobierno –léase de la SAT, gobernación y otras entidades del Estado velando por sus intereses- habrá mucho trabajo para todos.

¿Riesgos apoyar este proyecto? Sólo se corre el riesgo de enfrentar el desafío de una sociedad que mayoritariamente tiene poca idea del alcance de un concepto como el CIG y que puede intentar detenerlo. Hacer viable el proyecto será interés de los pueblos beneficiados y de los líderes positivos del país. Aunque si digo la verdad, esto ya no lo detiene nada, solo la majestad de Dios.

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7 comentarios a “El “Canal Seco”, un proyecto de ruptura”

  1. alexander luzardo dijo:

    EL ARTICULO DEL CONSULTOR JULIO LIGORRIA,PRESIDENTE DE INTERIMAGE LATINOAMERICANA SA, SOBRE EL PROYECTO CANAL INTEROCEANICO DE GUATEMALA,ES INTERESANTE Y PERTINENTE,SIM EMBARGO LLAMA LA ATENCION LA TOTAL AUSENCIA DEL IMPACTO AMBIENTAL DR ALEXANDER LUZARDO.

  2. sonia barrera dijo:

    Si Dios lo permite serà un hecho y de gran bendicion para guatemala, y si no es porque Dios no permitira que traspasen los limites de su proposito, por una guatemala mejor.

  3. Felipe A Castañeda dijo:

    Por un Oriente próspero, adelante el CIG

  4. Saulo Arango dijo:

    Ahora si, Guatemala es una economía emergente

  5. Edwin De León dijo:

    Adelante con este exitoso proyecto. Guatemala tiene y merece un gran futuro, hay que ser optimistas no demos crédito a los pesimistas.

  6. Egbert V Dugall dijo:

    Guatemala,no te detengas por nada ni nadie,vamos en ruta a un mejor futuro con la ayuda de Dios.

  7. Edwin De León dijo:

    Adelante y optimismo con este histórico proyecto.

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