Carlos Malamud: Argentina gobierno y oposición

Aerolíneas Argentinas y el compre nacional

Infolatam
Madrid, 16 septiembre 2012

(Especial para Infolatam).- El decreto 1191 (17/VII/2012) del gobierno argentino ordena que todos los funcionarios, empleados o asesores dependientes del sector público nacional o de terceros cuyos traslados financien las dependencias oficiales deberán comprar sus billetes a Aerolíneas Argentinas para viajar dentro y fuera del país. Entre los argumentos se esgrime que el estado es propietario, después de su expropiación, del 99,41% de la empresa y que una de sus principales obligaciones es cubrir sus necesidades financieras.

No se trata de un hecho aislado ya que el mismo día se sancionaron tres decretos más que establecen que todos los salarios y haberes de la administración pública se paguen a través del Banco de la Nación (decreto 1187), los automóviles se adquieran a Nación Leasing (1188) y los combustibles y lubricantes para “la flota de automotores, embarcaciones y aeronaves oficiales” se compren a YPF (1189).

De este modo se obliga a todas las dependencias oficiales a comprar bienes y servicios a las empresas públicas o recién estatizadas, el llamado “compre nacional”. El gobierno de Cristina Fernández decidió eliminar de sus mecanismos contractuales los principios de transparencia y no discriminación que deben regir la contratación pública, tal como la entiende la OMC (Organización Mundial del Comercio), a la cual Argentina pertenece. Según las quejas de buena parte de sus socios tradicionales, los mecanismos comerciales argentinos dejan bastante que desear considerando las prácticas proteccionistas imperantes.

Sin embargo, no sorprenden ni la forma ni el fondo de estos decretos al relacionarlos con algunas manifestaciones u otras medidas recientes del kirchnerismo. De ellas destacan tres dirigidas a distintos actores de la economía, la sociedad y la política argentinas. Se podría comenzar con la mitad broma, mitad amenaza, que la presidente Fernández pronunció en una de sus frecuentes cadenas nacionales: “Sólo hay que tenerle temor a Dios, y a mí, en todo caso, un poquito”. La advertencia iba dirigida tanto contra los enemigos como contra todos aquellos amigos que no se decantan por la verticalidad absoluta y la obediencia ciega.

En la misma línea de atemorizar a diestra y siniestra y perdonar la vida del condenado en señal de altruismo y magnanimidad, se manifestó el viceministro de Economía Axel Kicillof, la emergente estrella kirchnerista. Tras las críticas al gobierno nacional por parte de Paolo Rocca, presidente de Techint, el más importante grupo empresarial del país, Kicillof lo llamó “ignorante” y agregó: “Habría que bajar el precio de la chapa y fundir al señor Rocca, pero no lo vamos a hacer, a pesar de que habló mal de nosotros”.

Estas manifestaciones son congruentes con el último “relato” sobre la reactivación de la industria argentina tras los duros golpes del menemismo. Las políticas públicas kirchneristas provocaron el nuevo despegue, una historia que desde sus orígenes se vincula al protagonismo estatal. Desde entonces sólo estado y obreros son los responsables del éxito de la industria nacional. Por supuesto, los empresarios y emprendedores, los de hoy y los de ayer, muchos venidos del extranjero, nada tienen que ver con esta historia protagonizada por Néstor Kirchner y Cristina Fernández.

Pese a las amenazas, una parte importante de la sociedad argentina se resiste a la destrucción sistemática de las instituciones y las reglas de juego, a los amagos reeleccionistas perpetuos adornados con la idea de “Cristina eterna”, o a los controles a la compra de dólares y las políticas inflacionistas. Las movilizaciones y cacerolazos del pasado jueves 13 así lo atestiguan, por más que los portavoces presidenciales insistan en la conjura oligárquica y de las clases medias. Ahora bien, en tanto la oposición política, todavía dividida y falta de propuestas, no dé pasos firmes hacia su unificación, el oficialismo seguirá medrando con su proyecto populista adornado de pseudo progresismo.

Un comentario a “Aerolíneas Argentinas y el compre nacional”

  1. Regina Caldas dijo:

    Esta administração retrógrada está acabando com a Argentina. O estado é o pior dos administradores.

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